"La nueva doctrina de política internacional de Estados Unidos bajo Donald Trump o el neofascismo al frente de la principal potencia militar"

Martes, 13/01/2026 01:14 AM

La publicación, a principios de diciembre de 2025, de la nueva doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos marca una ruptura brutal por su carácter abiertamente militarista, autoritario e ideológicamente reaccionario. Bajo el pretexto del realismo estratégico, la administración Trump asume ahora una lógica de dominación imperial sin complejos, alimentada por referencias neofascistas, la negación del cambio climático y el rechazo explícito de los derechos humanos y el multilateralismo. En esta larga entrevista realizada por Contretemps, Éric Toussaint analiza el documento situándolo en su contexto histórico, económico e ideológico, destacando las importantes implicaciones que tiene para las relaciones internacionales, los pueblos y los movimientos emancipadores.

Contretemps: ¿Puedes situar en su contexto histórico la publicación por parte de la Casa Blanca de la nueva doctrina en materia de política internacional de los Estados Unidos?

Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la política agresiva que Washington lleva aplicando desde hace más de 25 años se acentúa aún más

Éric Toussaint: La publicación de este documento [1] a principios de diciembre de 2025 debe situarse en el contexto de lo que Gilbert Achcar denomina la Nueva Guerra Fría, que ha analizado en su libro del mismo «nombre» [2] . Gilbert Achcar sitúa el inicio de una nueva guerra fría a finales de la década de 1990, cuando Estados Unidos se embarcó en la expansión de la OTAN acelerando la integración de los antiguos países del bloque del Este y ampliando su área de intervención: los países de la antigua Yugoslavia y unos años más tarde, Afganistán. Gilbert Achcar muestra que las decisiones tomadas por Washington fueron objeto de debate entre los estrategas estadounidenses y que fueron los halcones quienes se impusieron, a sabiendas de que ello solo podía provocar reacciones negativas por parte del Kremlin. Vladimir Putin, al frente de Rusia, ha desarrollado un chovinismo gran ruso con la voluntad de aumentar su área de influencia o control sobre antiguas partes de la URSS, con referencias a la grandeza pasada de la Rusia de los zares.

Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca desde principios de 2025 para un nuevo mandato, la política agresiva de Washington aplicada desde hace más de 25 años está tomando un giro aún más acentuado. El dramático aumento del gasto militar que comenzó a nivel internacional hace más de una década está experimentando un salto cualitativo.

Aquellos que, en la izquierda, han afirmado durante las últimas décadas que el sistema capitalista mundial había superado la etapa clásica de los imperialismos [3] y que se había pasado a un superimperialismo liderado principalmente por multinacionales, cuyos vínculos con su Estado de origen se habrían alterado y distendido profundamente, se han equivocado.

La evolución del mundo capitalista sigue estando dominada por la política de los Estados más poderosos. La fase denominada de globalización/mundialización supuestamente virtuosa (según la versión apologética puesta de moda por el foro de Davos y la mayoría de los gobiernos), con la internacionalización de las cadenas de producción, incluyendo a China y las potencias del G7 (y parcialmente a Rusia, integrada en el G8 hasta 2014-2015) junto con el aumento del libre comercio, ha quedado atrás.

Numerosos conflictos armados han marcado la historia desde la Segunda Guerra Mundial, incluso durante el breve período (parte de la década de 1990) que siguió a la Guerra Fría, y se han intensificado durante la nueva Guerra Fría que comenzó a finales de los años noventa.

Las grandes potencias imperialistas, lideradas por Estados Unidos, han retomado el camino que conduce a guerras internacionales, incluso mundiales. Rusia, con la invasión de Ucrania en 2022, ha dado argumentos a Washington para acelerar y acentuar su política belicista.

Rusia, dirigida por Vladimir Putin, potencia capitalista e imperialista de segundo orden pero que dispone de armas nucleares y abundantes recursos fósiles, creyó poder aprovechar los fracasos de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán y Oriente Próximo para llevar a cabo una invasión masiva de Ucrania en 2022. Pero, desde su punto de vista, calculó mal y no previó que el pueblo ucraniano iba a resistir masivamente. Putin pensó que el régimen de Zelenski (neoliberal, que aplica las recetas del FMI y del Banco Mundial) se derrumbaría y que las victorias militares serían rápidas e irreversibles.

Las potencias imperialistas occidentales han antepuesto sus propios intereses y la OTAN se ha reforzado con la adhesión de Finlandia en 2023 y Suecia en 2024. Por el contrario, las sanciones contra Rusia tuvieron pocos efectos y la guerra que continúa sirve de justificación para un enorme aumento del gasto militar de los países de Europa Central y Occidental y para la reactivación de los dispositivos de combate y despliegue en el extranjero de sus ejércitos, todo ello bajo el liderazgo indiscutible y arrogante de Washington.

Por su parte, Estados Unidos, bajo la dirección de Trump durante su segundo mandato, consideró que su ofensiva no debía dirigirse directamente contra Rusia, sino contra China, que representa una potencia competidora mucho más poderosa económica y políticamente que Rusia. Esto queda expuesto de manera muy clara en el documento Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América.

Contretemps: ¿En qué medida los problemas económicos agravan las tensiones?

Éric Toussaint: El capitalismo a escala mundial está en crisis y no ha sido capaz de recuperar un ritmo de crecimiento sostenido, hasta el punto de que se puede hablar, como el economista Michael Roberts, de una larga depresión. No somos en absoluto partidarios del crecimiento, pero, desde el punto de vista del capitalismo, el hecho de no poder volver a un crecimiento sostenido constituye un verdadero problema para garantizar la acumulación de beneficios. Esta crisis, especialmente grave en las antiguas potencias imperialistas (= el G7), exacerba las tensiones entre el bloque dominado por Washington, por un lado, y Pekín por el otro, que mantiene un crecimiento sostenido aunque se esté desacelerando.

La preparación y realización de conflictos armados internacionales forma parte de las respuestas que las clases capitalistas de las diferentes potencias utilizan periódicamente para encontrar una salida a las crisis económicas y buscar la expansión o el mantenimiento de su influencia. Lo hemos visto en varias ocasiones a lo largo de los siglos XIX y XX.

Contretemps: ¿Qué dice el documento estratégico de Trump sobre el ejército estadounidense y el uso de la fuerza?

Éric Toussaint: Trump no duda en adoptar un tono belicoso:

«Queremos reclutar, entrenar, equipar y desplegar el ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger nuestros intereses, disuadir las guerras y, si es necesario, ganarlas de forma rápida y decisiva, con el menor número posible de bajas para nuestras fuerzas.

Y queremos un ejército en el que cada militar esté orgulloso de su país y confíe en su misión.

Queremos la disuasión nuclear más sólida, creíble y moderna del mundo, así como sistemas de defensa antimisiles de nueva generación, incluido el Domo Dorado para el territorio estadounidense, con el fin de proteger al pueblo estadounidense, los intereses estadounidenses en el extranjero y los aliados de Estados Unidos. » NSS 2025 , p. 3.

En varios lugares se indica que Estados Unidos se reserva el derecho de llevar a cabo operaciones militares donde considere oportuno y de seguir recurriendo a la fuerza para defender sus intereses. Trump se jacta en la introducción del documento de la intervención militar en Irán contra instalaciones nucleares civiles. Escribe: «Hemos destruido la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán» («we obliterated Iran’s nuclear enrichment capacity»).

Durante el año 2025, en violación del derecho internacional, recurrió sistemáticamente a la fuerza, ya fuera en el mar Caribe contra Venezuela (con el pretexto de la lucha contra el tráfico de drogas), en Yemen, Siria o Nigeria, sin olvidar, por supuesto, el apoyo incondicional al ejército israelí y al gobierno neofascista de Netanyahu en la comisión de un auténtico genocidio contra el pueblo palestino. A principios de enero de 2026 ordenó una agresión militar a gran escala contra Venezuela secuestrando a la pareja presidencial y trasladándola a Nueva York para juzgarla ante la justicia estadounidense por acusaciones falsas, a la vez que anunciaba que tomaba el control de los recursos petroleros del país.

Cuando la administración Trump aborda la situación en la región indopacífica lo que queda de manifiesto es que Estados Unidos amenaza con utilizar la fuerza contra China si Washington considera que sus intereses están en juego. Se ve que está preparando como uno de los posibles pretextos para justificar una acción militar la necesidad de mantener la libre circulación en el mar de China o en otros lugares.

Contretemps: ¿No afirma Trump que Estados Unidos ha pagado la factura de la defensa de sus aliados y, en particular, de los países miembros de la OTAN?

Éric Toussaint: Efectivamente, Trump adopta una narrativa totalmente falsa cuando escribe que las administraciones anteriores «permitieron a sus aliados y socios descargar el coste de su defensa sobre el pueblo estadounidense» («They allowed allies and partners to offload the cost of their defense onto the American people») NSS 2025, p. 1.

Esto es objetivamente falso y sirve para justificar la presión que Trump ejerce sobre sus aliados, a los que trata como vasallos, para que aceleren el aumento del gasto militar que ya habían iniciado hace una década. En la NSS 2025, en la página 12, se afirma que:

«El presidente Trump ha establecido una nueva norma mundial con el Compromiso de La Haya, que compromete a los países de la OTAN a dedicar el 5 % de su PIB a la defensa, compromiso que nuestros aliados de la OTAN han aprobado y que ahora deben respetar. » NSS 2025 , p. 12.

Efectivamente, como pudo constatar el público, el secretario general de la OTAN, el ex primer ministro holandés Rutte, declaró ante Trump durante una cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en La Haya en junio de 2025: «El abuelo tiene razón al enfadarse con los miembros de su familia cuando no se comportan bien». Fue el ejemplo perfecto del comportamiento vasallo de Europa hacia el presidente de los Estados Unidos. Y un mes más tarde, a finales de julio de 2025, la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, hizo gala de su sumisión al visitar las tierras de su señor feudal en Escocia. Se reunió con Trump en un campo de golf de su propiedad para prometerle que la UE compraría más energías fósiles y más armas al tío Sam y para someterse a su voluntad en lo que respecta al aumento de los aranceles aduaneros.

Estados Unidos mantiene permanentemente más de 250 000 militares en el extranjero, de los cuales más de 50 000 se encuentran en Japón, 35 000 en Alemania, 22 000 en Corea del Sur, 12 000 en Italia y 10 000 en Gran Bretaña

El hecho de que los aliados de Estados Unidos, y en particular los miembros de la OTAN, se hayan beneficiado económicamente de la generosidad de Washington es otra gran falsedad. De hecho, Estados Unidos mantiene más de 220 grandes bases militares permanentes fuera de su territorio con el fin de ejercer su dominio sobre una gran parte del planeta. En total, según el Pentágono, Estados Unidos cuenta con más de 700 instalaciones militares en 80 países, de las cuales más de 220 son bases militares permanentes con un número considerable de militares. Las bases estadounidenses en el extranjero representan el 80 % de las bases extranjeras en todo el mundo. Es mucho más que cualquier otro país. Por ejemplo, Rusia cuenta con una veintena de instalaciones militares permanentes en el extranjero, ya sea en países de la antigua URSS o en Siria, con un total de entre 15 000 y 20 000 soldados. China solo tiene una base militar permanente en el extranjero, en Yibuti, con 400 militares chinos oficialmente.

Estados Unidos mantiene permanentemente más de 250 000 militares fuera de su territorio, de los cuales más de 50 000 se encuentran en Japón, 35 000 en Alemania, 22 000 en Corea del Sur, 12 000 en Italia, 10 000 en Gran Bretaña, etc. Dado que el personal rota, esto representa un volumen mucho mayor. Las grandes empresas capitalistas de Estados Unidos obtienen sustanciosos beneficios de ello, en particular las del complejo militar-industrial, ya que suministran el material militar y se encargan de su mantenimiento.

Japón financia el 70 % de la presencia estadounidense (o la ocupación estadounidense de su territorio), Alemania se hace cargo de entre el 20 y el 30 %, Italia del 30 al 40 % y Gran Bretaña paga entre el 20 y el 25 %

Trump miente al pueblo estadounidense al hacerle creer que Washington ha financiado la protección de los aliados extranjeros con el dinero de los contribuyentes estadounidenses. De hecho, si se quiere calcular el coste neto de la presencia estadounidense en el extranjero hay que tener en cuenta lo que realmente gasta Estados Unidos fuera de su territorio en términos de presencia militar en personal, funcionamiento y armamento. De hecho, muchos países pagan parte de la presencia estadounidense en su territorio. Japón financia el 70 % de la presencia estadounidense (o la ocupación estadounidense de su territorio), Alemania se hace cargo de entre el 20 y el 30 %, Italia del 30 al 40 % y Gran Bretaña paga entre el 20 y el 25 %. También es fundamental tener en cuenta las compras de armamento a empresas estadounidenses realizadas por los países en los que están presentes las tropas de Estados Unidos. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) el 64 % de las importaciones de armamento de los aliados europeos proceden de Estados Unidos para el periodo 2020-2024 (Fuente: Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, SIPRI, https://www.sipri.org/publications/2025/sipri-fact-sheets/trends-international-arms-transfers-2024. También, ver en castellano: https://www.sipri.org/sites/default/files/SIPRI%20Top%20100%20PR%202025%20ESP.pdf)

En cualquier caso, el gasto militar estadounidense en el extranjero sirve directamente a sus intereses y no representa ninguna forma de generosidad o solidaridad. Las agresiones o intervenciones militares de Estados Unidos en todo el mundo han sido múltiples y siempre han estado al servicio de los intereses de sus grandes empresas privadas y de la clase capitalista estadounidense. Estas intervenciones han servido para derrocar o intentar derrocar regímenes progresistas (Cuba, República Dominicana, Vietnam, Granada, etc.) o gobiernos que se han vuelto incómodos, como el de Sadam Husein en Irak o el de los talibanes en Afganistán. Las intervenciones militares de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial son responsables de millones de muertes. Han permitido a Estados Unidos tomar el control de territorios especialmente ricos en materias primas, en particular petróleo.

Contretemps: Al mismo tiempo, ¿cómo es posible que Trump se presente como un pacificador?

Éric Toussaint: Efectivamente, Trump se presenta como el presidente de la paz y vale la pena partir del pasaje de su texto en el que enumera sus supuestos éxitos para comparar los hechos con sus mentiras.

«El presidente Trump ha consolidado su legado como presidente de la paz. Además el notable éxito obtenido durante su primer mandato con los históricos acuerdos de Abraham, el presidente Trump ha aprovechado su talento como negociador para garantizar una paz sin precedentes en ocho conflictos en todo el mundo durante los últimos ocho meses de su segundo mandato. Ha negociado la paz entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán y la India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, Armenia y Azerbaiyán, y ha puesto fin a la guerra en Gaza con el regreso de todos los rehenes vivos a sus familias. »

En realidad, los acuerdos de Abraham de 2020 permitieron al Gobierno neofascista de Netanyahu reforzar gracias a Washington su posición internacional mediante la normalización de sus relaciones con varios Estados árabes: los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Esto permitió a Israel reforzar el régimen de apartheid y oprimir aún más al pueblo palestino antes de pasar a la fase de limpieza étnica y genocidio.

Mientras el gobierno neofascista de Netanyahu está perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino que comenzó a finales de 2023 con el apoyo total de Washington (comenzó bajo la administración de Biden), Trump tiene el descaro de afirmar que ha logrado la paz en Gaza.

En cuanto a los demás acuerdos de paz que Trump habría logrado, sabemos que no se ha establecido la paz ni entre Tailandia y Camboya, ni entre la República Democrática del Congo y Ruanda en la región de los Grandes Lagos, ni entre Israel e Irán... También sabemos que la India no acepta el papel que Trump se atribuye en el fin provisional del conflicto entre la India y Pakistán en mayo de 2025. Y no se puede hablar propiamente de paz entre Egipto y Etiopía, ya que no existe conflicto armado alguno entre estos dos países, por el momento.

Y en este pasaje, Trump no menciona las partes del mundo en las que es directamente responsable de agresiones, como es el caso de Yemen, Venezuela o Nigeria... Por último, guarda silencio sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, a pesar de que había prometido que si era elegido lograría la paz en un tiempo récord.

Contretemps: ¿Cuál es la postura de Trump sobre la globalización y el libre comercio?

Éric Toussaint: Trump, desde la introducción, critica a las administraciones anteriores y a lo que él denomina «las élites de la política exterior estadounidense», que:

«han hecho apuestas extremadamente imprudentes y destructivas sobre la globalización y el llamado «libre comercio», lo que ha erosionado la clase media y la base industrial en la que se sustenta la preeminencia económica y militar estadounidense. » NSS 2025, p. 1.

Si Trump es tan proteccionista y agresivo en materia de aranceles es porque la economía de Estados Unidos ha perdido enormemente en competitividad y porque, tanto en el mercado mundial como en el interno, las industrias locales ya no son capaces de hacer frente a la competencia de los productos chinos y de otros países. China cuenta con ventajas competitivas estructurales, en particular ventajas decisivas en materia de costes (debidas en parte a que los salarios chinos son inferiores a los estadounidenses) y de escala. En algunos sectores clave, ha adquirido una ventaja tecnológica parcial o sectorial (por ejemplo, los vehículos eléctricos). Estas ventajas le permiten practicar precios inferiores a los de los productores estadounidenses. China sale ganando en sus intercambios comerciales con Estados Unidos, ya que puede colocar sus productos a precios inferiores a los de los productos equivalentes fabricados en Estados Unidos. Este es el caso de ámbitos como los vehículos eléctricos, los paneles solares, el material informático, etc.

La OMC se encuentra paralizada como consecuencia de la actuación del presidente Trump durante su primer mandato. Desde 2017 la Administración Trump se ha negado a nombrar nuevos jueces para formar parte del Órgano de Apelación de la OMC. Este tipo de «tribunal supremo» del comercio internacional resuelve los litigios entre Estados una vez que un primer panel ha dictado sentencia. Dado que este órgano está bloqueado desde 2017, la OMC se encuentra incapacitada para funcionar.

Por su parte, China se ha convertido en una ferviente defensora del libre comercio, los tratados de libre comercio, las normas de la OMC y la libre competencia, mientras que Estados Unidos, seguido por la UE, el Reino Unido y Canadá, se ha vuelto cada vez más proteccionista y utiliza los aranceles aduaneros para encarecer los productos chinos y de otros competidores.

Contretemps: ¿Qué postura adopta Trump con respecto a la crisis ecológica?

Éric Toussaint: Mientras que la crisis ecológica y su dimensión climática adquieren proporciones cada vez más catastróficas, Trump, al igual que otros gobiernos de extrema derecha, se niega rotundamente a reconocerla.

En la NSS 2025 se puede leer:

«Rechazamos las desastrosas ideologías del «cambio climático» y las «emisiones netas cero» que tanto han perjudicado a Europa, amenazan a Estados Unidos y subvencionan a nuestros adversarios. » NSS 2025, p. 14.

Trump no se anda con rodeos y afirma que quiere:

« – Restaurar el dominio energético estadounidense (petróleo, gas, carbón y energía nuclear) y relocalizar la producción de componentes energéticos clave es una prioridad estratégica absoluta. Una energía barata y abundante permitirá crear puestos de trabajo bien remunerados en Estados Unidos, reducir los costes para los consumidores y las empresas estadounidenses, impulsar la reindustrialización y mantener nuestra ventaja en tecnologías punteras como la inteligencia artificial.

El aumento de nuestras exportaciones netas de energía también reforzará nuestras relaciones con nuestros aliados, al tiempo que limitará la influencia de nuestros adversarios, protegerá nuestra capacidad para defender nuestras costas y, en caso necesario, nos permitirá proyectar nuestro poder. » NSS 2025, p. 14.

La política de la administración Trump, que abandonó el Acuerdo de París y boicoteó la COP30 celebrada en Brasil en noviembre de 2025, agravará la crisis ecológica al aumentar la extracción y la producción de energías fósiles.

Contretemps: En la NSS 2025, ¿se refiere Trump a los «derechos humanos»?

Éric Toussaint: En la NSS 2025 no hay ninguna referencia a la promoción o el respeto de los derechos humanos. Ya era así en la NSS 2017 del primer mandato de Trump.

En el documento NSS 2025 no aparece ni una sola vez la expresión «derechos humanos», ni una sola vez «protección social», ni el más mínimo rastro de las palabras «derechos sociales». Los autores de este documento estratégico han eliminado deliberadamente por completo estos conceptos del texto.

Es evidente que, de manera sistemática, los distintos gobiernos de los Estados Unidos, tanto demócratas como republicanos, han utilizado el pretexto de la promoción de los derechos humanos para llevar a cabo acciones que pisoteaban los derechos humanos y violaban la Carta de las Naciones Unidas. Cabe señalar que en la NSS 2015 publicada por la administración de B. Obama, los «derechos humanos» aparecían 9 veces y en la NSS 2022 de Joe Biden, los «derechos humanos» aparecían 20 veces.

En sus críticas a China o Rusia, Trump ya no utiliza la retórica hipócrita de los derechos humanos. En el caso de Estados Unidos se refiere únicamente a «los derechos naturales de sus ciudadanos, dones de Dios» («the God-given natural rights of its citizens») (NSS 2025, p. 3). En el mismo sentido, más adelante en el documento, afirma que «todos los seres humanos poseen derechos naturales iguales otorgados por Dios» («all human beings possess God-given equal natural rights») (NSS 2025, p. 9). Y en el caso de las monarquías dictatoriales del Golfo, ya no se habla de democratización, sino que la NSS 2025 afirma que «esto requerirá abandonar la experimentación errónea de Estados Unidos de presionar a estas naciones, en particular a las monarquías del Golfo, para que abandonen sus tradiciones y formas históricas de gobierno. » NSS 2025 , p. 28.

En resumen, lo nuevo con Trump es el abandono puro y simple de la retórica sobre la promoción de los derechos humanos, el respeto del derecho y los tratados internacionales en materia de derechos humanos...

Esto es coherente con los ataques que la NSS 2025 contiene contra las instituciones de la ONU...

Ya en la página 2 de la NSS 2025, Trump denuncia a las administraciones anteriores que:

«vinculaban la política estadounidense a una red de instituciones internacionales, algunas de las cuales están animadas por un antiamericanismo puro y simple y muchas por un transnacionalismo que busca explícitamente disolver la soberanía de los Estados».

Aunque no se nombran sabemos que Trump ataca regularmente en sus discursos ante la ONU a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la UNESCO, la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina), la OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU), el ACNUR (Alto Comisionado para los Refugiados), UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), la Corte Penal Internacional (CPI), el Tribunal de Justicia de La Haya, etc. Además, decidió que Estados Unidos se retirara de varias de estas instituciones, cortara su financiación y/o dejara de reconocer su competencia. El 7 de enero de 2026 Trump anunció la retirada de EstadosUnidos de 66 organizaciones internacionales, entre ellas 31 organizaciones de la ONU [4] (Fuente: Casa Blanca).

Cabe señalar también que en la NSS 2025 no se hace referencia alguna a los derechos de los pueblos a la autodeterminación ni a los derechos de los pueblos a ejercer su soberanía sobre los recursos naturales de sus territorios, ya que estos derechos universales presentes en diversos tratados de las Naciones Unidas contradicen directamente la política internacional de Trump.

Contretemps: En cuanto a los derechos humanos, ¿cuál es la postura de Trump sobre los derechos de los migrantes?

Éric Toussaint: Como era de esperar, la administración adopta una postura totalmente reaccionaria en materia de migración, que contradice por completo el espíritu de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

«Queremos un control total sobre nuestras fronteras, sobre nuestro sistema de inmigración y sobre las redes de transporte por las que las personas entran en nuestro país, tanto legal como ilegalmente. Queremos un mundo en el que la migración no sea simplemente «ordenada», sino un mundo en el que los países soberanos colaboren para detener, en lugar de facilitar, los flujos migratorios desestabilizadores, y ejerzan un control total sobre las personas que admiten o no. » NSS 2025 , p. 3.

«La era de las migraciones masivas ha terminado: quién admite un país en su territorio, en qué número y de dónde, definirá inevitablemente su futuro.

Todo país que se considere soberano tiene el derecho y el deber de definir su futuro. Desde siempre, las naciones soberanas han prohibido las migraciones incontroladas y solo en raras ocasiones han concedido la ciudadanía, y eso siempre que los extranjeros cumplieran unos criterios muy exigentes. La experiencia de Occidente en las últimas décadas confirma esta sabiduría ancestral. En muchos países, las migraciones masivas han puesto a prueba los recursos nacionales, han aumentado la violencia y la delincuencia, han debilitado la cohesión social, han perturbado el mercado laboral y han comprometido la seguridad nacional. La era de las migraciones masivas debe llegar a su fin. » NSS 2025 , p. 11.

La brutal política neofascista de Trump contra los migrantes y refugiados ha alcanzado proporciones catastróficas. A lo largo de 2025 las autoridades estadounidenses llevaron a cabo redadas y detenciones masivas que, según declaraciones de la administración Trump, han supuesto más de 2,5 millones de salidas (incluidas deportaciones y salidas voluntarias) y un importante aumento de las detenciones y procesos penales por delitos de inmigración ilegal, con el objetivo de crear un clima de miedo, incluso de terror, entre la población migrante. En términos de expulsiones puras y simples, algunas fuentes indican una cifra superior a 600 000 (Fuente:https://enlaceconexionentreculturas.com/2025/09/23/dhs-informa-600-mil-deportaciones-y-1-6-millones-de-autodeportaciones-en-2025/). Trump utiliza términos racistas y deshumanizantes hacia los migrantes similares a los que utilizan los ministros del gobierno neofascista de Netanyahu hacia los palestinos.

Durante una reunión de su gabinete Trump atacó a la comunidad somalí (especialmente en Minnesota) con palabras muy duras:

«Vamos por mal camino si seguimos acogiendo basura en nuestro país. Ilhan Omar es basura, nada más que basura. Son gente que no hace más que quejarse... No los queremos en nuestro país. » (Fuente:https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/07/trump-immigration-ice )

Hay que saber que Ilhan Omar, nacida en Mogadiscio (Somalia), es una política estadounidense, miembro del Partido Demócrata y representante de Minnesota en el Congreso de los Estados Unidos desde las elecciones federales del 6 de noviembre de 2018.

Los agentes de la agencia federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utilizan métodos de detención muy violentos durante las redadas en los lugares de trabajo, en el transporte público o incluso cerca de lugares considerados sensibles (escuelas, iglesias, hospitales). El 7 de enero de 2026, un agente de la ICE mató a una mujer que no representaba ningún peligro en Minneapolis.

Desde hace varios meses el ICE lleva a cabo detenciones masivas en algunas ciudades. Las condiciones de encarcelamiento son terribles y a menudo, deliberadamente inhumanas con el fin de provocar miedo y terror. Sin embargo, se ha demostrado que la gran mayoría de los extranjeros encarcelados por el ICE no tenía antecedentes penales.

(Fuente:https://www.visahq.com/es/news/2025-12-23/us/ice-detention-population-hits-all-time-high-of-68400-ahead-of-holidays/)

Cabe señalar, a modo de comparación, que entre el 1 de octubre de 2023 y el 30 de septiembre de 2024, durante el mandato de Joe Biden, 271 484 personas fueron deportadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una cifra que ha aumentado considerablemente desde el inicio del mandato de Biden. Durante el mandato completo de Biden (2021-2024): según el ICE, se produjeron 545 252 deportaciones oficiales. Cabe destacar también que durante los dos mandatos de Barack Obama el número de expulsiones fue muy elevado: 2 749 706 expulsiones en 8 años (2009-2016), lo que supone una media de 942 al día. Durante el primer mandato de Obama (2009-2012) la media fue de 1088 al día; durante el segundo (2013-2016) la media diaria descendió a 794. El sitio web https://factchequeado.com/ ha publicado un resumen detallado de las expulsiones llevadas a cabo por las diferentes administraciones que se han sucedido en el poder en Washington desde 1993, véase: https://factchequeado.com/teexplicamos/20250820/obama-deportaciones-trump-biden-comparativo/

Contretemps: ¿Es cierto que el NSS 2025 retoma de hecho la teoría conspirativa y de extrema derecha de la guerra civilizacional?

Éric Toussaint: Este documento de Trump tiene un contenido visiblemente de extrema derecha. Trump adopta en él, sin referirse explícitamente a ella, la teoría del «gran reemplazo», una tesis conspirativa de la extrema derecha. En Estados Unidos se trata de la teoría del «genocidio blanco» [5] . En otra forma, también es la tesis de Steve Bannon, uno de los principales arquitectos ideológicos del trumpismo, en particular en su dimensión nacionalista, autoritaria y de extrema derecha. Bannon habla sobre todo de «guerra civilizacional», de «destrucción de Occidente», de «inmigración masiva como arma política» y denuncia a las «élites globalistas que traicionan a los pueblos». La teoría del gran reemplazo se ha puesto de moda gracias a figuras políticas francesas como Éric Zemmour. Según la teoría del «gran reemplazo» las poblaciones europeas serían sustituidas progresivamente por poblaciones no europeas (a menudo musulmanas) debido a la inmigración, las diferencias en la natalidad y las políticas aplicadas (voluntariamente o no) por las élites políticas, económicas y mediáticas. Esta teoría habla de un reemplazo cultural, civilizatorio y demográfico que atribuye principalmente a la inmigración extraeuropea y al islam y presenta el fenómeno como una amenaza existencial para la identidad, la cultura y la civilización europeas. Esto es lo que recoge el documento de Trump publicado por la Casa Blanca el 4 de diciembre de 2025.

En relación con Europa, el documento de Trump declara:

«Queremos apoyar a nuestros aliados en la preservación de la libertad y la seguridad de Europa, al tiempo que restauramos la confianza civilizacional de Europa y su identidad occidental. » NSS 2025 , p. 5.

Trump afirma que el declive económico de Europa:

« se ve eclipsado por la perspectiva real y más sombría de una desaparición civilizatoria. Entre los grandes retos a los que se enfrenta Europa se encuentran las actividades de la Unión Europea y otras instancias transnacionales que socavan la libertad política (Trump y su administración se refieren a las políticas que restringen la acción de los partidos de extrema derecha y su propaganda racista o antiinmigrante, nota de Éric Toussaint) y la soberanía, las políticas migratorias que transforman el continente y generan conflictos, (...), el colapso de la tasa de natalidad, así como la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismos. » NSS 2025 , p. 25.

En resumen, en estos dos pasajes se encuentran los argumentos clave de la teoría conspirativa de extrema derecha del gran reemplazo y la guerra civilizacional.

El apoyo prestado a los partidos de extrema derecha se explica en el siguiente párrafo:

«Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover esta renovación, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, en efecto, motivo de gran optimismo. » NSS 2025, p. 26.

Contretemps: ¿Qué política se aplica con respecto a la promoción del derecho a la diversidad (en materia de raza, género, origen, etc.)?

Éric Toussaint: Trump se ha esforzado por eliminar las políticas denominadas DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión) y ha puesto en práctica esta orientación mediante la promulgación de diversos decretos (véase: https://www.lasvocesdelpueblo.com/trump-elimina-la-radical-diversidad-equidad-inclusion-dei-woke-del-servicio-exterior-de-estados-unidos-la-contratacion-en-las-areas-del-gobierno-debe-basarse-unicamente-en-el-merito/) y lo repite en el documento estratégico publicado a principios de diciembre de 2025, afirmando que aplica políticas que:

«Restablecen una cultura de competencia, erradicando las prácticas denominadas «DEI» y otras prácticas discriminatorias y anticompetitivas que degradan nuestras instituciones. » NSS 2025, p. 6.

Las prácticas DEI que ha eliminado la administración Trump pueden incluir cuotas, políticas preferenciales, prioridades de contratación o promoción concedidas a ciertos grupos «infrarrepresentados», programas de «inclusión» o formación en materia de diversidad, etc. Trump prohibió en la contratación, la promoción, la selección o la permanencia en los servicios públicos (incluidos el ejército, el cuerpo diplomático, etc.) cualquier consideración de raza, género, origen o cualquier forma de preferencia basada en estos criterios. En relación con las fuerzas armadas, afirma:

«Hemos eliminado la ideología radical de género y la locura del wokismo de nuestras fuerzas armadas y hemos comenzado a fortalecer nuestro ejército con una inversión de un billón de dólares. » (Introducción firmada por Donald Trump, NSS 2025) (« Hemos eliminado la ideología radical de género y la locura woke de nuestras fuerzas armadas y hemos comenzado a fortalecer nuestro ejército con una inversión de un billón de dólares. » (Introducción firmada por Donald Trump, NSS 2025)

Contretemps: En resumen, ¿qué política anuncia Trump en las diferentes grandes regiones del planeta?

Éric Toussaint: La administración Trump afirma su voluntad de dominación total sobre el hemisferio occidental (es decir, América desde la Patagonia en el sur, hasta Canadá y Groenlandia en el norte), donde lleva a cabo operaciones militares agresivas, comenzando por atacar a Venezuela, rica en petróleo. La NSS 2025 afirma lo siguiente con respecto al hemisferio occidental:

«Impedirá que nuestros competidores no hemisféricos desplieguen fuerzas u otras capacidades amenazantes, o posean o controlen activos estratégicos vitales, en nuestro hemisferio». Este «corolario de Trump» a la doctrina Monroe es de sentido común y representa una posible restauración del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad de Estados Unidos. » (NSS 2025, p. 15.)

En lo que respecta a China, el documento estratégico de 2025 marca una nueva etapa: ya no se limita a constatar la rivalidad, sino que señala explícitamente el error histórico de las élites estadounidenses que favorecieron el ascenso de China. Ahora se presenta no solo como un competidor, sino como una amenaza directa para la economía, la cohesión social, las cadenas de suministro, la seguridad nacional e incluso la estabilidad cultural de Estados Unidos. El conflicto se extiende así a todas las esferas económicas, tecnológicas, ideológicas y sociales, sin asumir formalmente una opción militar directa. Trump decide aumentar su presencia, su fuerza militar y sus intereses económicos en la región Indo-Pacífico [6] , donde se enfrenta a China.

En cuanto a Europa, Trump decide apoyar firmemente a los partidos de extrema derecha, algunos de los cuales ya están en el poder (Italia y Hungría, por ejemplo), y exige a los gobiernos europeos que se comporten como vasallos dóciles de Washington, en particular aumentando considerablemente sus gastos militares, lo que beneficia directamente a la industria armamentística estadounidense. En este sentido, en la NSS 2025 (p.26) se encuentra la siguiente frase sobre Europa: «Queremos trabajar con países alineados que deseen recuperar su antigua grandeza». La elección del término «alineados» no necesita comentarios.

En cuanto a Oriente Próximo, Trump afirma que esta región tiene menos importancia que en el pasado y que respetará los regímenes políticos vigentes en las monarquías dictatoriales del Golfo.

En cuanto a Rusia, Trump está a favor de compartir la influencia si Moscú no toma iniciativas fuera de un perímetro que incluye algunos de los antiguos países miembros de la URSS, entre ellos Ucrania. Trump intenta convencer a Rusia de que se distancie de China.

Y en cuanto a África, Trump le dedica muy poco espacio y la considera únicamente como un continente del que extraer materias primas y en el que proteger los intereses de Estados Unidos. Se trata , «aprovechar los abundantes recursos naturales y el potencial económico latente de África» («harnessing Africa’s abundant natural resources and latent economic potential»). NSS 2025, p. 29.

Contretemps: ¿Cuál es la conclusión general de tu análisis?

Éric Toussaint: La doctrina de política internacional hecha pública por la Casa Blanca a principios de diciembre de 2025 no constituye un simple cambio coyuntural en la política exterior de Estados Unidos, sino el resultado coherente de un proceso iniciado hace más de un cuarto de siglo en el marco de la «nueva guerra fría». Este documento marca una radicalización cualitativa: ahora asume sin tapujos una lógica de dominación imperial, de recurso sistemático a la fuerza y de rechazo explícito del derecho internacional, las instituciones multilaterales y los derechos humanos universales. Bajo Donald Trump, esta orientación adquiere una forma ideológica inédita por su carácter abiertamente depredador, violento, reaccionario, autoritario y neofascista.

Mientras que las administraciones anteriores combinaban el ejercicio de la violencia imperialista con una retórica liberal y humanitaria profundamente hipócrita, la administración Trump rompe con esta fachada. Los derechos humanos, los derechos sociales, la protección de los migrantes, la autodeterminación de los pueblos e incluso la mínima referencia al multilateralismo desaparecen por completo del discurso estratégico oficial. Son sustituidos por una visión del mundo basada en los «derechos naturales otorgados por Dios», la soberanía absoluta de los Estados dominantes, la jerarquía de las civilizaciones y la legitimación de la coacción militar permanente.

Esta doctrina se inscribe en un contexto de crisis estructural del capitalismo mundial marcado por una larga depresión, una competencia exacerbada entre las grandes potencias y la incapacidad de las antiguas potencias imperialistas del G7 para mantener su hegemonía económica. Ante el declive relativo de Estados Unidos, Washington opta deliberadamente por una huida hacia adelante militarista y una política proteccionista brutal. China es señalada como el principal adversario, no porque cuestione el capitalismo mundial, sino precisamente porque se ha integrado con éxito en él, desafiando la supremacía económica, tecnológica y geopolítica de Estados Unidos. Rusia, potencia imperialista de segundo orden, sirve como contrapunto y justificación para una militarización acelerada de Europa bajo la tutela de la OTAN, pero ya no se la considera un enemigo.

La NSS 2025 revela también una profunda convergencia entre el imperialismo externo y el autoritarismo interno. La denuncia de la globalización liberal no va acompañada de un proyecto de emancipación social, sino de un nacionalismo económico agresivo, una ofensiva contra los migrantes, la adopción implícita de las teorías conspirativas del «gran reemplazo» y una guerra ideológica contra las políticas de igualdad, diversidad e inclusión.

El dominio militar, la depredación económica, el productivismo fósil y la negación del cambio climático forman un todo coherente al servicio de los intereses del complejo militar-industrial y de la clase capitalista estadounidense.

Por último, lejos de ser un «pacificador», Trump aparece como el artífice de un mundo más inestable, más violento y desigual, en el que la fuerza prevalece sobre el derecho y la guerra se convierte en un instrumento habitual para gestionar la crisis del capitalismo. En este sentido, la nueva doctrina de política internacional de Estados Unidos no solo amenaza a los pueblos directamente afectados por el imperialismo estadounidense —en Palestina, América Latina, África o Asia—, sino que constituye un peligro importante para toda la humanidad. Aumenta el riesgo de importantes conflictos internacionales, incluso de una conflagración mundial, en un contexto en el que la crisis ecológica ya provoca que el futuro sea profundamente incierto. Ante esta deriva neofascista al frente de la primera potencia militar mundial, el reto para las fuerzas progresistas, antimilitaristas, antifascistas, antirracistas, feministas e internacionalistas es, más que nunca, reconstruir solidaridades transnacionales, oponerse a todas las formas de imperialismo y defender un proyecto radicalmente alternativo basado en la paz, la igualdad de derechos, la justicia social, los derechos de los pueblos y la preservación de las condiciones mismas de la vida en la Tierra.

Fuente: Contretemps

Traducción revisada por Fernanda Gadea

Notas

[1] The White House, "National Security Strategy of the United States of America November 2025", 5 de diciembre de 2025 https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf?internal=true . Disponible en castellano en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/12/07/estrategia-de-seguridad-nacional-estadounidense-el-plan-de-la-casa-blanca-contra-europa-texto-integro/

 

 

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