En estos momentos de transformación nacional y Reforma Constitucional, considero que es fundamental extender esta transformación al sistema educativo, aunque no esté específicamente asignada una Comisión para la Reforma Constitucional de la educación. Es necesario complementar el sistema educativo tradicional, que se basa principalmente en la transmisión de conocimientos a los alumnos para que puedan ser promovidos a un nivel superior.
En esta concepción de la educación, a pesar de los intentos y propuestas, no existen caminos alternativos dentro del proceso educativo; quien lo abandona pierde todo.
Para adecuar la educación a las necesidades de la población, paralelamente a esos conocimientos académicos, es necesario, yo diría imprescindible, la preparación para la vida futura de nuestra juventud lo que incluye la solución de problemas cotidianos, que todos nos vemos regularmente en la situación de resolver. Nada ganamos con tener un buen abogado y un mal padre.
Por ello, considero que en la educación básica y diversificada deben incorporarse elementos prácticos de resolución de problemas de la vida hogareña. Partiendo de una propuesta muy práctica, como los 100 o 200 problemas más comunes de reparación, mantenimiento del vehículo, atención a un recién nacido, hacer una arepa o preparar café, de tal manera que cuando enfrenten estas situaciones en su vida real, fuera de la escuela, ya les resulten familiares.
La escuela les proporcionará un adiestramiento que les permitirá a todos los jóvenes salir airosos de muchas situaciones comunes en las que, de otro modo, podrían fallar. Así, se estarán preparando para su futura vida en el hogar, desarrollando habilidades para enfrentar problemas y ganando confianza en sí mismos para resolverlos.
Esta idea puede ser interesante y tener relevancia para enfrentar muchas situaciones venezolanas, sociales, psicosociales y familiares, que son parte de nuestra vida cotidiana. La incertidumbre con la que se tratan estas situaciones a menudo se considera normal, pero afecta nuestro quehacer diario. Esto cambiará positivamente si cada vez más segmentos de la población joven tienen la actitud y la capacidad de resolver estos problemas con facilidad.
Los estudiantes en su formación en escuelas y liceos, adquirirían herramientas esenciales para enfrentar esos desafíos cotidianos, desde reparaciones básicas del hogar hasta el cuidado de un recién nacido, o ayudar en la reparación menor del vehículo familiar, con lo cual todo el grupo se hace más independientes y autosuficientes. Se les estaría aportando un gran sentido de logro al dominar nuevas habilidades y superar desafíos prácticos, lo cual puede colateralmente identificar talentos y habilidades entre los estudiantes.
Por otra parte, al considerar otro componente esencial de la educación, como son las instituciones educativas, se eleva su importancia social y estructurante de la vida social del país al integrar estos contenidos prácticos, haciendo que el aprendizaje sea más relevante y significativo para los estudiantes. Además, se ampliaría la base de la educación al expandir el currículo y con la incorporación o cooperación de otras instituciones públicas y privadas, destacando en particular el papel del INCES.
Tanto el sistema educativo, como sus instituciones, dirigentes y personalidades, deben realizar las consideraciones pertinentes para la implementación de una transformación educativa revolucionaria, que solo un gobierno como el actual en Venezuela puede llevar a cabo.
Entre estas consideraciones, debe priorizarse la inclusión de estos aprendizajes de manera coherente con el currículo existente, determinando su peso en la enseñanza para asegurar que sea significativa y cumpla con los resultados esperados, ya que no se trata de agregar materias aisladas para abordar situaciones específicas y momentáneas, sino de establecer un cuerpo docente capacitado para aplicar, evaluar, seguir y actualizar constantemente en función de los resultados obtenidos y de las nuevas necesidades, evitando así la fragmentación del conocimiento.
El aprendizaje debe ser práctico y experiencial, mediante actividades como talleres, simulaciones, proyectos y el estudio y solución de casos reales. Es fundamental contar con docentes capacitados que puedan guiar a los estudiantes en estas actividades y adaptar los contenidos al nivel de desarrollo de los estudiantes, así como a su contexto sociocultural y las necesidades específicas de cada comunidad. ¡Bueno es bastante!
En el contexto de la actual Reforma Constitucional, proponemos una Estructura General del Currículo Inicial que se evalúe y ajuste continuamente para adaptarse a situaciones específicas y mejorar su aplicación. La propuesta incluye la creación de módulos temáticos que aborden problemas comunes, comenzando con 100 o 150, problemas iniciales, pero que se ampliarán con el tiempo para abordar problemas concretos que los estudiantes traigan a clase. Implementar este enfoque práctico y experiencial hará que el aprendizaje sea más relevante y significativo, preparándolos mejor para su futura vida en el hogar y en la sociedad.
MODULOS TEMATICOS
Dividir los 100 o 150 problemas en módulos temáticos para facilitar el aprendizaje y la organización.
Cada módulo debe incluir teoría básica, ejemplos prácticos y ejercicios de resolución de problemas.
Niveles de Complejidad:
Progresión gradual desde problemas sencillos hasta los más complejos.
Adaptar el nivel de dificultad a la edad y habilidades de los estudiantes.
Metodología Práctica:
Énfasis en el aprendizaje práctico y experiencial.
Talleres, simulaciones, proyectos y visitas a talleres locales.
Evaluación Continua:
Evaluar el progreso de los estudiantes a través de ejercicios prácticos, proyectos y resolución de problemas reales.
Módulos Temáticos Propuestos:
a) Mantenimiento Básico del Hogar:
Reparaciones sencillas de fontanería (fugas, atascos).
Electricidad básica (cambio de bombillas, fusibles).
Carpintería básica (reparación de muebles, instalación de estanterías).
Pintura y acabados (reparación de paredes, pintura de interiores).
b) Mantenimiento y Reparación de Electrodomésticos:
Mantenimiento preventivo de electrodomésticos (limpieza, revisión de filtros).
Detección y solución de problemas comunes en electrodomésticos (lavadora, refrigerador, horno).
Primeros auxilios para electrodomésticos.
c) Gestión y Organización del Hogar:
Limpieza y desinfección del hogar.
Organización de espacios (armarios, cocina, baño).
Gestión de residuos y reciclaje.
d) Gestión Financiera del Hogar:
Elaboración de presupuestos y control de gastos.
Pago de servicios y facturas.
Ahorro y planificación financiera.
e) Cuidado de Personas y Mascotas:
Primeros auxilios básicos.
Cuidado de niños y personas mayores.
Cuidado de mascotas (alimentación, higiene, salud).
f) Mantenimiento del Vehículo:
Revisión de niveles y fluidos.
Cambio de neumáticos.
Mantenimiento básico del motor.
Seguridad vial.
g) Habilidades Culinarias Básicas:
Planificación de menús saludables.
Preparación de comidas básicas.
Higiene y seguridad alimentaria.
h) Tecnología y Hogar Inteligente:
Configuración y mantenimiento de redes domésticas.
Uso de dispositivos inteligentes para el hogar.
Seguridad cibernética en el hogar.
Por supuesto, esta propuesta requiere un esfuerzo sostenido a largo plazo, pero estoy convencido de que sus frutos se verán en la mejora psicosocial de los jóvenes venezolanos, así como en una mayor disposición al trabajo y al logro. Por lo tanto, considero que este tema es crucial para incluir en la Reforma Constitucional. Y, si se nos ha pasado, lo cual es casi seguro, algún detalle, confío en que los reformistas podrán incorporarlo.