Hay momentos determinantes en que un país puede surgir en medio de una crisis. En el caso de
Venezuela está inmersa en una caída vertiginosa por un tobogán que arrastra a la precariedad a
millones de venezolanos. Así la economía, política de Estado y los dirigentes de la oposición no han
permitido un avance en el desarrollo del país.
Al parecer no siempre los errores del pasado son una lección para ser corregidos posteriormente.
Así como en las elecciones nacionales, regionales, de la Asamblea Nacional y presidencial la
oposición ha logrado ocupar espacios con diputados, gobernadores ,concejales en todo el
territorio nacional. Con decisiones de abstenerse y llamar a su militancia a no votar, a negarse en
la Asamblea Nacional de un préstamo internacional para solucionar el servicio eléctrico. Todo en
nombre de medir que un supuesto apoyo podría beneficiar al Gobierno, así de error en error se
llega al autosabotaje y con esto el ciudadano común es el afectado.
Con toda una calamidad durante dos décadas las nuevas generaciones ya no ven esperanza, ni
estudiando, con trabajos que de tenerlo están en situación de sobrevivencia. Así en estas
condiciones se mantiene un Gobierno, cuyo único fin es mantenerse en el poder. La alternabilidad
en la gobernanza permitiría mayores ingresos desde el exterior, se prefiere insistir en la
precariedad en una población para que resista las sanciones, en nombre de la revolución. Sin
embargo, no han tenido éxitos económicos que llegue a la gente, a quienes ganan un salario de
menos de 5$ mensuales. Tampoco han podido desviar las sanciones y solo se han beneficiado
unos pocos con las importaciones, concesiones a transnacionales y servicios a entes oficiales
donde los voceros gubernamentales se reparten el poder. Quizás la mayor calamidad que hemos
tenido es la de caer en manos de "La estupidez ilustrada".
hlattuf@gmail.com