El jalabola gobiernero tiene unas características muy peculiares y ellos siempre han estado presente en la história política de la humanidad.
Hay muchos tipos de jalabolas y el ardiente es uno de ellos. Este nunca duerme bien pensando en nuevas estrategias para halagar al jefe, necesita con urgencia siempre estar en la palestra y ser el mejor de todos los jalabolas, ya que la competencia no es nada fácil cuando se trata de estar al lado del poder.
También está el jalabola bocón, quién siempre le dice al jefe en el oido que todo está bien y que este es una eminencia, aún cuando la evidencia dice lo contrario. El bocón también es mediático y utiliza los medios para expresar su adulante condición a vox populi.
Si hay un jalabola decorador y distinguido, ese es el halagador, el cual se encarga de colocar la alfombra y hablar antes de que lo haga el jefe preparandole así el terreno con halagos extraordinarios.
Está el jalabola intrigante que se encarga de decirle al jefe quién es bueno y quién es malo, por supuesto siempre haciendole ver, que él es el más fiel de todos y que jalabola como él, no hay otro igual. .
¿Díganme aquél jalabola al que llaman lustrador?, ese si no tiene parangón, porque es el que le huele los pedos sin tapaboca y le dice al jefe que les salen con olor a rosas.
El jalabola empresario es de otra categoría, otro nivel, ya que este jala con invitaciones a restaurantes de lujo, buena comida, buen caviar y muy buen whisky, claro, también las invitaciones a sus mansiones y fincas nunca faltan y donde este jalabola extrairdinario, logra contrataciones cuantiosas. Toda una buena jalada dentro del marco de las riquezas del pueblo. Jalabolas de altura, diría yo.
Hay un jalabola muy interesante y que debe ser motivo de estudio psicológico especial, ya que se sale de la línea de lo que llamaríamos "normal" dentro del círculo del jalabolislo. Este es el que jala por dádivas y migajas, sobras pués, siendo un jalador muy compulsivo y que defiende al jefe hasta soñando, aún cuando está claro, que dicho jefe se enriquese con lo que a él mismo le pertenece. A este lo llamaremos también, el que jala por jalar, ya que por lo general, el jalabola siempre tiene un fin muy personal, muy particular y que va en busca de beneficios cuantiosos que les genera el poder, por ser un grandísimo jalabola....
Los jalabolas en la história son de una amplia variedad. Algunos son exquisitos, otros más toscos, pero siempre con el mismo fin, ya que jalar bola es su profesión y en ocasiones, hasta todo un arte, porque me imagino que ese papel tan mediocre, no debe ser nada fácil de interpretar.
En esta simbiosis extraña entre adulante y adulado, podemos ver que la mediocridad es mutua con un poco más de responsabilidad en el adulado y a quién el jalabola le levanta el ego, ya que a sabiendas de que está en presencia de un gran jalabola, prefiere las mentiras que lo ensalzan, sigue viviendo en el mundo irreal y con pleno conocimiento de que al fin y al cabo todo jalabola es traidor.
Así vivimos, entre jalabolas y traiciones continuas a los adulados, ya que al cambiar al jefe, el jalabola olvida al anterior y también se cambia y se va en busca de su nueva cama con el nuevo rey que impera, al cual le entregará sus mieles de flamante adulador....
Ojo, jalabola no es cualquiera, esa vaina es todo un arte. ¿No cree usted?