INTRODUCCIÓN
Tras la modernidad vino la postmodernidad pero tras ésta estamos ya en la hipermodernidad. Si la postmodernidad se esforzaba por dejar atrás los valores anteriores, consciente del abandono de las fallidas utopías precedentes pero desconociendo los nuevos rumbos, los tiempos hipermodernos señalan la fase en la que ese desenlace no comporta un cambio sino una intensificación de la modernidad: eleva a potencias superiores sus dinámicas internas (por ejemplo, el consumismo) y a la vez vuelve a recuperar viejos valores que parecían estancados (como los valores religiosos).
Atendiendo a estas consideraciones, en este escrito pretendo mostrar y hacer .referencia del filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, a quien los críticos le han denominado un autor ineludible, esto por su visión actual y su excelente manejo de la información, sus ensayos, la diversidad de análisis y de temas tratados, y en especial su ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo "La felicidad paradójica".
En esta obra crítica, "La felicidad paradójica", el autor plantea que ya hemos superado aquella etapa de consumidores pasivos sometidos a la seducción del mercado. En el siglo XXI mediante, el individuo se apropia de la información y paulatinamente desarrolla nuevos hábitos de consumo. El hiperconsumista ha personalizado y psicologizado su consumo, reflexiona activamente frente al producto, elige con conciencia ecológica, social, económica y política. Este "consumismo profesional" es generado por las condiciones económicas de las sociedades avanzadas en el campo de la educación, manejo libre de información, nuevas tecnologías, entre otros.DESARROLLO
Partiendo de los supuestos anteriores, antes de los tiempos modernos, los valores se tomaban de paradigmas del pasado; a partir de la modernidad, la idea de progreso (el futuro) funcionó como catalizador de todos los valores. Pero esta noción utópica entró en crisis hace unas décadas y, de ahí, la postmodernidad. Ahora, Lipovetsky insiste tanto en las novedades (anunciadoras de rupturas) como en los reflujos de valores de los dos últimos siglos, en cuanto el esquema de la modernidad sigue vigente: el mercado, el capitalismo, el liberalismo, el individualismo, el hedonismo y la democracia.
No obstante, el filósofo francés en su obra "Los tiempos hipermodernos" (Anagrama, 2006) teje la ruptura y la continuidad de nuestro presente, componiendo un panorama de cambios profundos dentro de un modelo sin agotar. Ahora, en "La felicidad paradójica" (Anagrama, octubre, 2007) trata de ahondar en los signos de la hipermodernidad, con su característico método radiográfico: las referencias bibliográficas, pero también las estadísticas de los sociólogos, las noticias, las costumbres individuales y los fenómenos de masas.
Sin embargo, en esta fase de hiperconsumismo, existen una serie de contradicciones insalvables, hechos sociales que tropiezan con el imaginario de sociedades plenas y felices. La paradoja aparece en las nuevas formas de exclusión, en las frustraciones provocadas por la publicidad, en la pérdida de la identidad central de individuos y sociedades, en el abuso de drogas validado por la búsqueda del placer. He aquí la paradoja del hiperconsumo que, como fenómeno social y dinámico, se ha emancipado del mero mercado y ha permeado todas las demás esferas del ser y el hacer humano.
Sobre la base de las ideas expuestas, la nueva era del capitalismo se construye estructuralmente alrededor de dos agentes fundamentales: el accionista por un lado y el consumidor por el otro: esta nueva configuración de poderes está en la base de la mutación de la economía mundializada. Por lo que se refiere al primer polo, es la hora de buscar sistemáticamente una creación de valor más elevada para los señores del capital. En relación con el segundo, el imperativo es
comercializar todas las experiencias en todo lugar, en todo momento y para todas las edades, diversificar la oferta adaptándola a las expectativas de los compradores, reducir los ciclos de vida de los productos mediante la aceleración de las innovaciones, segmentar los mercados, fomentar el crédito para el consumo. Mientras triunfa el capitalismo globalizado, el asalariado, los sindicatos y el Estado pasan a segundo plano, eclipsados ya por la pujanza de los mercados
financieros y los mercados del consumo.
Por otra parte, según Lipovetsky, "el hombre no consume lo que quiere sino lo que le impone el mercado, así él piense que no está inmerso en esa dinámica. Puede haber casos extremos como los compradores compulsivos. El consumo empobrece el potencial de los hombres porque el ser humano no es solamente un consumidor. El hiperconsumo produce consecuencias y problemas pero no hace perder el potencial humano".CONCLUSIONES
Finalmente estos aspectos: la era de la felicidad paradójica reclama soluciones igualmente paradójicas. Está claro que necesitamos menos consumo, entendido éste como imaginario multiplicador de la satisfacción, como derroche de energía y como excrecencia incontrolada de las conductas individuales. Es el momento de la regulación y la moderación, de potenciar motivaciones menos dependientes de los bienes comerciales.
Se imponen cambios que permitan asegurar no sólo un desarrollo económico duradero, sino también existencias menos desestabilizadas, menos atraídas por las satisfacciones consumistas. Pero por otro lado también necesitamos más consumo: para que retroceda la pobreza, pero también para ayudar a la tercera edad, para mejorar las condiciones de la salud pública, para utilizar mejor el tiempo y los servicios, abrirse al mundo, saborear experiencias nuevas.
No habrá salvación sin avance del consumo, redefinido según nuevos criterios; no habrá esperanza de una vida mejor si no se somete a crítica el imaginario de la satisfacción total e inmediata, si se queda en el simple fetichismo del crecimiento de las necesidades comercializadas
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Eikasia. Revista de Filosofía, año III, 16 (enero 2008). http://www.revistadefilosofia.org
Ensayo de: Jorge Andrés Jaramillo. Agencia de Noticias UPB – Medellín. Colombia.
Lipovetsky, G (2006): La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de Hiperconsumo. Anagrama, Barcelona, 2007.
Lipovetsky, G (2006) Los tiempos hipermodernos. Anagrama, Barcelona, 2006.
Universidad Bolivariana de Venezuela.
Doctorante
alivizcaya2009@gmail.com