Caracas Covid-19: En Catia se vacunan 1.700 personas por día

Credito: ÚN

21.06.21 - "Salvar vidas y reducir contagios por covid-19 son las razones principales por las que todo ser humano en el mundo debe vacunarse, así acabamos con la pandemia", fueron las palabras iniciales que expresó Honorelis Echenique, licenciada en Enfermería e integrante de la Brigada de Respuesta Inmediata Centinela, durante un recorrido por algunos puntos de vacunación en el municipio Libertador del Distrito Capital.

Con más de 30 años de servicio social, Echenique, oriunda de la parroquia El Valle y reconocida por el gremio de la salud por su valiosa labor en tiempos de pandemia, inició el recorrido con el equipo de Últimas Noticias en el centro de vacunación situado en la Escuela Robinsoniana de la avenida Sucre de Catia, donde atienden a diario a 1.700 pacientes.

A la 10:30 am el centro registraba un movimiento constante de personas entrando, algunos con expresión nerviosa y otros con alegría por recibir la dosis, mientras que grupos de colectivos, efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y voluntarios resguardaban el proceso. Este protocolo de seguridad se extiende en los puntos que administra la alcaldía de Libertador junto al Poder Popular organizado.

Adentro, las personas son recibidas por personal de salud como el doctor Ricardo Blanco, médico cirujano epidemiólogo, responsable de dar una charla inicial sobre cómo será la vacunación, qué se debe hacer después de recibirla, sumado a la evaluación clínica para identificar patologías o estado de salud general que indiquen que un individuo puede recibir la vacuna.

Explicó que para vacunarse hay ciertas consideraciones, por ejemplo, si alguien presenta síntomas respiratorios, gastrointestinales o consumieron alcohol las 48 horas previas a recibir la dosis, no se podrán vacunar. Para los pacientes que tienen patologías como VIH o cáncer, hay un protocolo específico, mientras que quienes estén en quimioterapias o radioterapias deben esperar un tiempo posterior después de la última quimio y que esté autorizado por su médico con un informe.

Luego de recibir la charla, los asistentes a la cita, pautada previamente por un mensaje emitido desde el sistema Patria, pasan a la sala principal donde el frío predomina en el ambiente para preservar en buen estado a las vacunas.

Allí, un grupo de 30 mujeres y hombres que labora de 8 am a 5:30, solicitan a cada persona sus datos personales corroborando con la cédula de identidad, para llenar una planilla de control y el certificado de vacunación donde indica fecha de la primera dosis y cita para la segunda.

Al finalizar este paso, otra persona les indica a los pacientes la silla y enfermera que procederá a colocar la vacuna. "En Venezuela estamos colocando la Sputnik V y Sinopharm Vero Cell. Para usted será la rusa. ¿Preparada?", dijo una de las 20 enfermeras vacunadoras a Jackeline Molina de 60 años y vecina de Los Magallanes de Catia, segundos antes de recibir el pinchazo de la jeringa.

"Vine porque es necesario terminar con este virus, por mi salud y la de mi familia, dejen los miedos si esto está ocurriendo a nivel mundial", instó Molina, quien solicitó ayuda para vacunar a su papá de 84 años y con parte médico de fractura de caderas que le imposibilita salir de su hogar. "Sería ideal que fueran hasta las casas de personas discapacitadas a vacunarlos", reiteró.

Una vez recibida la vacuna contra el coronavirus en un máximo de 10 minutos, las personas se retiran del recinto con la recomendación de tomar medicamentos para el malestar general, dolor de cabeza o mareos, como parte de los síntomas usuales que puede generar la dosis en las siguientes 48 horas.

"Vacunarse es la única manera de poder lograr la inmunización, la vacuna no va a evitar que nos de covid-19 pero si puede cuidarnos de manifestar síntomas graves de la enfermedad y que se convierta en algo crónico", resaltaba la doctora Greyly Torrealba a los pacientes.

En Pérez Bonalde

En Catia también se dispuso el liceo Andrés Eloy Blanco de Pérez Bonalde. A las 11:30 am la cantidad de personas sobrepasaba el centenar para recibir la dosis.

Lizanne Pérez, directora del Área de Salud Integral Comunitaria de la Fundación del Niño de Propatria y encargada del proceso en el liceo, explicó que para ese momento se esperaba el resultado del inventario de vacunas que quedaban en el lugar para continuar la vacunación.

El lugar es un ambiente fresco rodeado de árboles de mango. Allí se reciben a las personas en el registro inicial. Luego pasan a la sala de vacunación, ubicada en el área de los comedores donde unas cavas con temperatura controlada resguardan cada dosis de Vero Cell y Sputnik V.

El inicio de la jornada es a las 8:00 de la mañana hasta que haya personas en el centro. Allí, unos 100 colaboradores entre enfermeras, estudiantes de medicina de primer y segundo año, supervisores, personal administrativo, promotores de salud y médicos especialistas llevan las riendas de cada jornada.

Más de 25.000 atendidos

"Hemos atendido desde que comenzó la jornada a más de 25 mil personas. Atendemos con prioridad a personas discapacitadas, y adultos mayores, el resto debe presentar su mensaje del Patria", precisó la doctora Rhode Longa, una de las 160 personas que prestan servicio en el hotel Alba Caracas.

En ese centro de vacunación se entregan medicamentos a los vacunados para tratar la reacción que generan las vacunas tras su aplicación; no obstante, al momento de la visita, las fórmulas médicas se habían entregado en su totalidad. "Cuando recibí el mensaje de que tenía que venir a vacunarme me dio miedo, pero me informé por el Ministerio de Salud y por la OMS sobre la seguridad y efectividad de las vacunas que ponen aquí, y perdí el temor. Hay que vacunarse", dijo Mariluz Matheus, vacunada de 52 años, y habitante de la parroquia Altagracia, quien es una de las miles de personas que se han inmunizado contra el covid en el país.



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