Sugiere a Santos que lo mande para Beijing, es decir, bien lejos

The Economist: Uribe siempre ha tenido un lado oscuro

Uribe amenaza con ser el peor enemigo de Santos

Uribe amenaza con ser el peor enemigo de Santos

Caracas, julio 25 - En su edición de esta semana la revista Británica The Economist publica un artículo en torno al saliente gobernante colombiano Álvaro Uribe en el que deja colar entre otras cosas que éste es el responsable del aislamiento de Colombia.

El artículo indica que Uribe olvidó que en democracia los medios importan tanto como el fin.

Este es el artículo:

"NADA en el camino por el que ha conducido a su país por los últimos 8 años sugería que Álvaro Uribe, el presidente saliente de Colombia, iba a desaparecer discretamente tras las bambalinas. Y se está comprobando. Uribe heredó un estado fallido en 2002. Con una determinación única y con el apoyo de los USA, redujo a los guerrilleros de las FARC de ser una amenaza mortal para la democracia colombiana, a una irritación  aislada, y persuadió a más de 20.000 de sus brutales oponentes, los paramilitares de derecha, a desarmarse. La disminución de asesinatos y secuestros restauraron la moral, la inversión y el crecimiento económico. Los colombianos están agradecidos: Uribe, cuyo intento por ser candidato a un tercer período presidencial fue declarado inconstitucional, deja el cargo a principios del mes entrante con un porcentaje de apoyo de alrededor del 70%. Los votantes apoyaron su llamada por la  continuación de la política de "seguridad democrática" votando mayoritariamente por el candidato que la personificaba más de cerca: su antiguo ministro de defensa, Juan Manuel Santos.

Sin embargo, Uribe siempre ha tenido un lado oscuro. Varios de sus funcionarios y aliados  han sido acusados de complicidad con los paramilitares y su ejército asesinó a muchos civiles. El presidente parece haber querido subvertir la independencia de la rama judicial. En asuntos de política exterior, a veces ha sido 'ingenuo' y errático. Colombia ha sido 'injustamente' aislada en el extranjero.

La tarea de Santos es consolidar los logros de Uribe. Esto requiere que no copie ciegamente, sino que corrija los errores, usando diferentes métodos  y tomando algunos pasos que han sido descuidados. En la política de la democracia los medios importan tanto como el fin. Ese fue un punto que a veces Uribe olvidó. Ese punto fue poderosamente recalcado por Antanas Mockus, una nueva voz que brevemente amenazó la elección de Santos, enfatizando la "legalidad democrática" y previniendo en contra del "todo vale" para pacificar al país.

El mismo Santos, un político experimentado, debe entender esto. Tomemos la política exterior. Este mes, el gobierno saliente una vez más presentó documentación de que varios de los líderes principales de las FARC, junto con unos 1.500 guerrilleros, están operando en campos al otro lado de la frontera, en Venezuela. Aunque los cargos son serios y la evidencia parece convincente, el momento de hacerlo dio la impresión de que Uribe estaba tratando de arruinar un incipiente esfuerzo de parte de Santos para proteger los intereses vitales de su país a través de la diplomacia, en vez de por la mera denuncia. Chávez pronto dio vuelta atrás a su decisión de asistir a la posesión de Santos. La salva de partida disparada por Uribe no le hará más fácil a su sucesor persuadir al mundo exterior de llevar a cabo una investigación, por lo menos, y preferiblemente de enviar una fuerza internacional para monitorear partes de la frontera.

Cuando la consolidación requiere cambios
Domésticamente,  Santos necesita generar empleos. Colombia tienen el desempleo más alto y una de las economías informales más grandes de América Latina. Debe reformar sus arcaicas leyes laborales si la economía formal quiere que los jóvenes sean atraídos a ella y que se alejen de las economías ilegales de las drogas y el crimen. Consolidar la seguridad también requiere un nuevo enfoque en el campo. 

Uribe se negó desvergonzadamente a dar vuelta atrás a la violenta contrarreforma agraria impuesta por los paramilitares y a devolverles su tierra a los campesinos desplazados. Se necesita también un impuesto a las propiedades agrarias: los propietarios de predios rurales, algunos de los cuales en el pasado financiaron a los paramilitares, deben pagarle al estado por proporcionarles seguridad.


En todo esto, Uribe amenaza con ser el peor enemigo de Santos. Ya está pensando en ser alcalde de Bogotá. ¿Será porque las oficinas de la alcaldía miran hacia el palacio presidencial? Uribe debe entender que al interferir mancha su legado. Santos debería hacer lo mejor posible para persuadirlo de esto y darle un cargo donde no pueda entrometerse. Por ejemplo, de embajador en Beijing."

(artículo traducido de "The Economist":
http://www.economist.com/node/16640379?story_id=16640379&fsrc=rss)



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