Paramilitares colombianos atacan nuevamente en Venezuela

Tres campesinos muertos en nueva incursión paramilitar en Río de Oro, en el Catatumbo venezolano. Los paramilitares operan en conjunto con el ejército regular de Colombia en la "Operación Holocausto", denuncian campesinos.

16.10.2003 (ANNCOL y ANPA) Según un informe de la agencia noticiosa venezolana ANPA (Agencia de Noticias del Pueblo) un número aún no determinado de paramilitares, que podría rebasar la cantidad de 100 individuos, abrió fuego este martes 14, contra la frontera fluvial venezolana de Río de Oro.



Los atacantes se apostaron en la franja colombiana, e iniciaron el control del tránsito fluvial binacional frente al sector la Vaquera, ubicado en territorio venezolano a kilómetro y medio de la base de protección fronteriza de las Fuerzas Armadas de Venezuela en el Río Catatumbo.



El control de los paramilitares se extiende por la ribera colombiana del río hasta el caserío de La Pista, abandonado por sus habitantes desde hace cuatro años debido a los continuos ataques de estos escuadrones de la muerte contra la población civil.



Como consecuencia de esta ocupación –la segunda que se produce en lo que va de este año- el tránsito de colombianos y venezolanos por el río está bloqueado y ya se produjo la muerte de tres campesinos entre ellos una niña de nueve años de edad, que viajaban desprevenidos en una lancha y fueron ametrallados.



Curiosamente a una hora de este lugar-en la localidad conocida como: "Cooperativa la Chapadana", parte alta de Río de Oro- se encuentran desde hace dos semanas unidades del Ejército Colombiano que participan en la Operación "Holocausto", iniciada el veinte de agosto por el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez con el objetivo de erradicar los cultivos de coca y combatir a la guerrilla en la región del Catatumbo.



Sin embargo, hasta ahora no se tiene conocimiento de que la fuerza pública del vecino país haya enfrentado a estos paramilitares, lo cual hace presumir a la población desplazada que "paramilitares y ejército regular hacen parte de un mismo contingente".



Una desplazada declaró a la Agencia ANPA: "tenemos que hacer la denuncia ante la comunidad venezolana e internacional porque esta gente está ametrallando a toda lancha que se mueva por el Río de Oro, que es utilizado por ciudadanos de ambos países como vía de comunicación con los centros urbanos de la zona".



También relató que la noche del martes fue ametrallada una pequeña embarcación cuando salía de La Vaquera en territorio venezolano hacia la zona alta del río, con una dotación de víveres para el consumo de la familia.



Tres de los ocupantes de la embarcación, incluida la menor antes mencionada murieron y otro resultó herido de gravedad al recibir dos impactos de bala. Sólo se conoció la identidad parcial de una de las víctimas. Se llamaba Orlando, quien era el padre de la niña. El otro muerto es un campesino que vivía en la zona venezolana de "La Cooperativa", pequeño caserío donde los paramilitares destruyeron en marzo de este año una escuela, un dispensario, una sala de reunión de la comunidad y una distribuidora de alimentos.



Como consecuencia de este hecho la Fuerza Armada Nacional de Venezuela bombardeó la zona, causándoles numerosas bajas a los invasores que para el momento del ataque habían cumplido 48 horas en territorio venezolano.



Los nuevos acontecimientos agravan la crisis humanitaria de más de seiscientos refugiados colombianos que se encuentran en territorio venezolano desde hace mes y medio.



Este grupo llegó a la parte alta de Río de Oro tras desplazarse por la selva colombiana para evadir los bombardeos de la Operación Holocausto, en la que participan siete mil soldados con apoyo de medios aéreos de alta tecnología. Hasta ahora, ningún organismo nacional o internacional de derechos humanos ha hecho acto de presencia en la zona para verificar este drama. En el lapso transcurrido se han incrementado las enfermedades infecto-contagiosas consecuencia de la precariedad sanitaria y alimentaria, con saldos de extrema gravedad en cincuenta menores de edad.



Dados los antecedentes de marzo de este año, los habitantes ribereños de la zona venezolana han abandonado sus viviendas internándose en la selva, con previsibles consecuencias en materia humanitaria. Hasta la redacción de este boletín ninguna fuente había confirmado la presencia de autoridades venezolanas en la zona.



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