Ruralidades

Comunas pa la madre tierra

No dejemos solos a los cuidadores forestales, no siempre puestos a cuidar la flora y la fauna por la gran mayoría de la humanidad, que sería lo más acertado, y a quienes sí nos duele la destrucción de nuestros bosques y, como consecuencia, los manantiales y nuestras aguas, a lo que se agrega el crimen de lesa patria y de la humanidad entera, como lo es la contaminación ambiental que está deteriorando el ventanal (ozono) que regula la gran caldera solar dispuesta por la naturaleza para equilibrar las temperaturas de manera que sus habitantes no muramos congelados antes de llegada la hora.

Ahora peor, por no decir “ahora bien”, que no lo es. El capitalismo y sus sostenedores, que no saben para quien, se ríen a carcajadas, obtusos que son, cuando escuchan a un Evo Morales que sí sabe de Pacha Mama, gritándole a los imperios que dejen de fortalecer sus arcas en detrimento de la estabilidad del globo terráqueo. Acá en Venezuela, a los pitiyanquis no les duelen los pellizcos que los avaros del capitalismo le están ocasionando al globo terráqueo, seguros estamos que en otros países actúan con más saña. Es que son el ejemplo a seguir de los peleles, recoge migas, que todavía quedan en la periferia. Por eso el festín cuando, desgraciadamente, el desequilibrio carga con su peso trágico sobre los seres humanos más desposeídos e indefensos.

Acá en Venezuela tocaron fanfarria cuando las nubes se dejaron succionar con el arcoiris (“el niño”) para descargar las torrenciales lluvias en otros países. Hablaron de la “pobre gente” de Brasil, Perú o Bolivia que, como en nuestro litoral guaireño en 1999, sufrieron la tragedia ocasionada por los llamados deslaves. Pero en su gloria y el oropel dijeron: “bien hecho. No merecían sobrevivir” a la par que, alborozados, elevaron una plegaria para que los más pendejos acabáramos en candela, Hugo Chávez el primero. Ellos no, ilusos y pajizos, se creen inmunes para seguir con sus aplausos de manitas blancas a los que pretenden destruir a la Madre Tierra, en mayúsculas, aunque ellos la crean en minusvalía.

¿Nos excedimos en consideraciones?, sí. Es que quisiéramos adueñarnos de todo el poder de los hombres y mujeres de la tierra que tanto la queremos, para acabar con la malignidad de los bandidos que quieren destruirla como están destruyendo a la Palestina donde nació y murió El Redentor (lo mataron los mismos). Pero impotentes ante lo imposible, y en ocasión de tan grandioso día celebrado en Cochabamba, Bolivia, bajo el grito de la firme defensa contra los incendiarios del planeta, dado por el Presidente Evo Morales, queremos agregar nuestro “granito” de opinión, el que conlleva a una proposición, desde estas serranías del oriente venezolano.

Claro que el poder del dinero se nos atravesará con sus medios de comunicación tarifados y sus lacayos. Pero contra el impulso de los pueblos se estrellarán los muros con ruedas. Y de las comunidades las comunas. Estas se están refortificando en todas las grandes y pequeñas poblaciones del mundo para reforzar la lucha de campesinos que, con el pescador, batallan junto al obrero por la defensa de los recursos naturales. De la misma manera proponemos, a escala universal, la organización de Comunas para la defensa de la Madre Tierra y sus recursos naturales que, como el defensor social cuando la canalla no le deja otra alternativa, acompañe a los Defensores Forestales, palmo a palmo, por montañas y valles, ríos y quebradas que desembocan en el ancho mar que se defiende solo. Y ustedes, avaros, no chupen más de nuestras aguas.

Patria, Socialismo o barbarie.
*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez (*)


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