La tierra enferma (III)

Enferma como estás has parido 6600 millones de personas y te proyectan hasta 10800 millones de hijos más, cada uno dispuesto a destruirte.

La incapacidad de los capitalistas para promover una relación armoniosa en el crecimiento de la humanidad, en esto, los programas científicos y tecnológicos de Estados Unidos, Rusia, China y otras potencias que no superan los dedos de las manos te están destruyendo madre tierra. Esa ciencia es su mejor aliado.

Todavía no lo han conseguido, pero te tienen enferma, les permite en algún momento abrigar la esperanza de que mediante el estruendo bien cronometrado de los proyectiles nucleares terminar contigo. Mientras tanto, te desangran constantemente, te perforan por aquí y por allá. Gracias a tu sangre, tus hijos se desarrollan, se visten, incluso se alimentan, tu sangre es la base para una sociedad petroquímica, por desgracia, una de las principales calamidades que afectan a la humanidad. Causante de las peores guerras del siglo pasado y del que comienza. Tu sangre es utilizada para el despilfarro económico, inestabilidad y empobrecimiento de muchas naciones a las cuales dotaste de tu sangre para su desarrollo.

Tras incontables golpes de estado, dictaduras y manipulación de democracias, estos países, sus pueblos, mas de la mitad de tus hijos están sometidos a la esclavitud social, la perdida de pueblos indígenas y la desaparición de especies tras la destrucción de millones de hectáreas de bosques, contaminación del agua dulce, del aire, de las ciudades, del suelo y del agua de los siete mares. La acumulación de gigantescas cantidades de basura química y de plástico. El cambio climático, la aparición de enfermedades degenerativas, las muertes, tras ellas, esta el petróleo. Tu sangre.

Lo anteriormente anotado, es el éxito del desarrollo humano. El éxito de la estrategia para este desarrollo depende de mantener viva la capacidad de desangrarte. Cuando la historia, desde mediados del siglo XX nos anunciaba tu enfermedad Pacha Mama, la tecnología que usan te consume más. Tu madre tierra reaccionas con una constante fiebre para aliviar tu temperatura. Pocos se preocupan, el resto es indiferente a tu calamidad.

Tu sangre y recursos han dividido a tus hijos, 20% de ellos explotan al resto. Su poder económico, industrial y militar, depende de los recursos de los explotados y, esto tiene una larga y triste historia de realidad. Ha servido mal al equilibrio de tus hijos. El siglo XX fue el siglo del envenenamiento y de la muerte masiva de la gente y de la enfermedad de nuestra madre. Esta enfermedad es un envenenamiento no solo producido durante el proceso de extracción de tu sangre por los desechos, los derrames por tierra y mar, también contribuyen a la acidificación de tus lágrimas.


Tu sangre sirve para que tus hijos se conviertan en sociedad petroquímica. Los agroquímicos, los COPS, los combustibles, los hidrocarburos poli cíclicos aromáticos, los fármacos, los desechos hospitalarios y otros compuestos que se producen a partir de tu sangre ya transformados en comodidad, ayuda y basura, se descargan y se acumulan en ti…te están matando madre mía.

La defensa de tu salud y la salud de tus hijos, la alimentación, la lucha por ayudarte con fuentes de energía que te permitan recuperarte, por una agricultura sustentable y soberana, la lucha por descontaminarte y aliviar tu temperatura, la búsqueda de una química verde asociada a la nueva política para ayudarte, la lucha contra los intereses de ese 20% de tus hijos egoístas que habitan naciones industrializadas culpables de tu envenenamiento, la lucha por la paz en tu seno, depende en gran medida de una conciencia que no tenemos para arrinconar a la industria que te desangra y a la civilización que la sostiene.

Esa civilización esta en crisis, porque la civilización petrolera llego a su cima, sin embargo, se realizan gestiones para continuar con el desangramiento. La solución a esa crisis no esta en marcha, su salida se retrasa, mientras los rasgos más decadentes de la crisis se subrayan de forma más y más letal.

Entre tanto resulta notorio que la invitación a una nueva civilización requiere de la creación de alternativas técnicas, científicas, culturales, frenadas por los intereses mezquinos de tus hijos ricos, a quienes solo les interesan los aspectos macroeconómicos, financieros, políticos, de dominación que eviten construir alternativas de solución y restaurar la paz y la equidad entre los pueblos, recuperar tu salud y que los países donde habitan tus hijos pobres puedan renegociar sus deudas financieras internacionales y compensar el saqueo que ocasiono tu desangramiento, asegurar la justicia y la democracia de tus recursos que los compartes con todos, pero que pocos se apropiaron para su enriquecimiento. Se niegan a frenar el veneno que te mata.

En nombre de todos tus hijos te pido perdón madre mía. Los que continúan enfermándote, los indiferentes, y por nosotros que estamos limitados para ayudarte de mejor manera. Perdónanos por no ayudar como te mereces señora nuestra. Nos proporcionas vida y nosotros muerte.

rcpuma061@yahoo.com




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Raúl Crespo


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