La vianda colombiana y nuestra emergencia

De entrada tenemos que aclarar que no se trata de una oferta del pueblo de la patria de Gaitán, eso de que “Colombia enviará comida a Venezuela”. Deducción lógica, dado el talante mentiroso del mensajero mimetizado en la prensa amarillista, la que se deja ver el refajo, no obstante la sutileza, donde lleva el “caramelito” de intoxicación y la cizaña.

Es que los medios de la tergiversación patronal conocen de lo que son capaces los cachorrillos del imperio con un plato de comida en la mano, para exibirlo ante el hambriento. Miseria ésta de la que ya los venezolanos estamos empezando a salir, aunque acosados por el terrorismo mediático, bajo la batuta de la sempiterna Fedecamaras, de las empresas polar, de los bíllonarios “agro productores” de maletín y su brazo armado, la internacional Coca-Cola.

Por nuestra parte, quienes estamos resteados con PDVSA y el Presidente Hugo Chávez Frías, hacemos de La Palabra un compromiso. En este caso con el respeto debido a la representación diplomática del hermano país. Los gobernantes sin pueblo-pueblo pasan. Los hombres, mujeres y niños quedan. Luego entonces, nos extraña que el representante del hermano y vecino país haya preferido un escenario distante al de nuestra Cancillería para hacer su oferta de enviar “… comida a Venezuela”. Que no es que no la queramos. Pero de esto a darle el sartén por el mango ajeno a los tullíos de la oposición venezolana en nuestro patio, nos parece una intromisión en la trastienda de la papa. Énfasis: opinión personal.

Ahora bien, por nuestra parte debemos declarar en emergencia la política agroalimentaria. Ya tenemos caminos trillados desde cuando el Presidente Chávez y el Ministro Ramírez refrendaron el decreto de constitución de PDV-agraria y PDVAL. Buen comienzo, aunque un tanto tardío. Entonces, Presidente Chávez, ministro Rafael Ramírez, declaren la emergencia agroalimentaria a nivel de producción. De manera que PDV-agro empiece a incorporar un buen numero de compatriotas (hombres y mujeres), por ahora desempleados o temporeros, y asumir la contingencia de MERCAL.

En sugerencias anteriores con el mismo propósito, hemos planteado que desde el proceso revolucionario en adelante, es jerarquizable la ocasión para dignificar al trabajador y a la trabajadora del campo. Deslastrar de ese ser humano aquella imagen del hombre o mujer escondidos bajo un sombrero descosido y cubierto su cuerpo con harapos que el sudor deshilacha hasta los flecos, y mirado con desdén por el gremio petrolero de entonces, pues nunca los terratenientes les permitieron las sindicalización necesaria para defender su tierra.

En cuanto a las cooperativas, ya está bueno de ensayo y error. La experiencia ha sido negativa. En muchos casos, no todos por supuesto, ni siquiera la experiencia práctica nos dejaron. Por lo tanto deben ser desechadas del frente agrario, ya que parte de sus componentes humanos no han sabido administrar los recursos financieros que les fueron otorgados para su funcionamiento y el Presidente Chávez, con su autoridad moral, no puede estar en todas partes. Hay ejemplos de fracaso que pasaron desapercibidos. ¿No tuvieron supervisión? Un caso emblemático entre otros: “El Sarao, en Cupira, Edo. Miranda, del que se dijo el día 15 de este mes de febrero, que los trabajadores habían “desertado”. ¿Por qué, después de 4 años que el Presidente Chávez inauguró ese frente de producción, hoy en ruinas, es cuando se viene a dar el informe de la referida deserción? Alguien debe entregar cuentas, Presidente amigo. Y, como usted dice, en justicia, “caiga quien caiga…”

*Pedromendez_bna@yahoo.es



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Pedro Méndez


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