¡Qué viva Chávez!

Parafraseando, en buen y oportuno momento al joven camarada Ernesto Villegas, hijo del coetáneo y también contemporáneo de militancia y gran revolucionario que fue Cruz Villegas, quien hoy le agregaría ¡Qué viva la Patria! que también es Chávez.

Decimos oportuno momento porque es el de las coincidencias en el reconocimiento nacional e internacional de la grandeza y arraigado humanismo del Presidente de todos los venezolanos. Y no hacemos excepción en este reconocimiento, aún conscientes de que también existe la disociación psicótica (permiso camarada Erick Rodríguez), que son los menos por cierto, que lo niegan de la boca para afuera. Quienes se arriesgan a la indiferencia, cual si no fuera porque los perros ladran, sus palabras necias se las llevaría el viento.

Que viva Chávez porque además ha actuado y, por lo mismo, sabe que quien no inventa no pierde pero tampoco gana. Y en el caso de nuestro Presidente nosotros, pueblo desposeído por centurias, sabemos que con Chávez nos estamos reindivicando la vida como seres humanos que somos. Y por nuestra parte, uno luchador viejo, no puede menos que rememorar que se nos fue la juventud entre cárceles, caminos y montañas, y en perenne lucha por conquistar la libertad y los derechos que hoy nos está proporcionando, progresivamente, el gobierno revolucionario presidido por Hugo Chávez Frías. Todo, a pesar de Bush y sus lacayos.

Ahora acá entre nosotros. Claro que este enésimo reconocimiento se amplió, en comparación con los anteriores, como positiva consecuencia de haber asumido nuestro camarada presidente que “posiblemente nos apresuramos en cuanto a la propuesta de la reforma”. Y el reconocimiento con gallardía de haberle dejado el NO a los opositores con el que nos superaron por estrecho margen, al no sufragar por la reforma 3 millones de los 7 de diciembre pasado, acostumbrados a decir no volverán.

¿Incógnita? No tanta. Uno, desde acá y con humildad desgaja la trama a la manera de la “contabilidad” con los cinco dedos de la mano izquierda. La oposición disgregada no contaba con más de 2 millones 500 mil votos, cuando el referendo de 2004. CANTV, con Gustavo Roosen, les habilitó 1 millón. Ramos Allup pensó que Chávez volvería a sacar 3 millones 400 mil. Se sorprendió con los 6 millones y gritó fraude. Para la Asamblea Nacional no se atrevieron porque ya no contaban con la telefónica, la trampa estaba descubierta. Y con Rosales fueron muchos los dólares para cuadrar los 4 millones contra los 7 millones 300 mil de Chávez.

En el transcurso de un año bajaron a 3 millones debido al guabineo abstencionista. Pero con el aumento del padrón electoral, subieron a 3.500.000 y volvieron a cuadrar 4 millones holgados, con 200 mil que les aportó Ismael García (100 de Oriente y 100 de centro-Aragua); 500 mil reclutados en el nini y medio millón que sí pescaron de los 3 millones que esta vez no votaron por nosotros. ¿Traición? Mil veces NO.

¿Cuál fue el anzuelo? El tiempo lo dirá. Lo que sí es innegable es que hay culpa de nuestro lado. En este orden de ideas, sin que nos quede nada por dentro, tenemos que decir que con la avalancha que se fundó el PSUV se colaron muchas ingenuidades que hicieron ofertas incumplibles, con el añadido de la posterior indeferencia y descuido al no visitar nuevamente las barriadas. A todo esto se agrega el error de haber nombrado a los gobernadores como dirigentes del partido, sin tomar en cuenta que algunos de ellos ya no tenían la aceptación con la que fueron elegidos, debido a que el tiempo a disponer para la solución progresiva de los problemas de los barrios, se les diluyó en diatribas con los poderes municipales, sin importarles que estos fuesen o no de la misma tendencia.

De todas maneras, y aunque por ahora no se pudo, los entuertos tienen remedio. Lo sucedido fue un simple tropezón. Mientras tanto la producción agroalimentaria que ha sido otra de las fallas, será colectivizada; masificada. Todos los espacios a orilla de las mejores carreteras los convertiremos en emporios agrícolas. Habrá seguridad y dinamismo. Produciremos lo que nos comemos y le quitaremos la bandera a los golpistas del hambre, a la vista de todos y sin pantallerismo, para gritar con más fuerza: Patria Socialismo o Barbarie. Venceremos y ¡Que viva Chávez Carajo!



*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez*


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