Binóculo Nº 470

Aporrea: Una expresión democrática

Si no me equivoco, conocí a Gonzalo Gómez por allá en el 2002, cuando Aporrea daba sus primeros pasos, y él tenía una cola larga de rebelde sin causa. Yo era entonces Jefe de Política de El Mundo. Era la efervescencia y nacimiento del chavismo, en el que convergían los oportunistas de turno, los adecos que intentaban apropiarse del MBR, de hecho, el primer jefe de la fracción parlamentaria del último Congreso de la República, era una dirigente adeco, barinés que enamoró a Chávez; también estaba lo que quedaba de la vieja izquierda de los 70, los rezagos de la vieja izquierda de los 80, y un chavismo que comenzaba a tener forma, alimentado tanto de la derecha como de la izquierda, pero con un discurso uniforme más para complacer al Nieto de Maisanta que para construir la revolución.

En medio de esa riqueza de debates, de contradicciones, de propuestas, en un periodo en el que nacían propuestas, publicaciones, revistas y cualquier cantidad de proyectos, comunicacionales, también estaba recién nacida Aporrea, que en 20 años ha atravesado procesos demasiados difíciles, por lo que es casi inentendible su existencia, a no ser por el corazón y la entereza de su equipo de dirección.

En sus inicios, el proceso político venezolano fue uno de los más interesantes de los que yo haya conocido. Era en realidad un laboratorio experimental, en el que convergían todos los pensadores e investigadores del mundo. Todos se preguntaban no solo quién era el Arañero de Sabaneta, sino porqué una región cuyos militares son gorilas formados en las Escuelas de Las Américas, fueron los militares los que lideraron un proceso político que se parece más a una incipiente revolución que a una dictadura de derecha. Fueron los tiempos en que ni siquiera Chávez tenía claro qué debía hacerse, ni por dónde comenzar. Fueron los tiempos que habló de la Tercera Vía, de Capitalismo con rostro humano, incluso del gobierno de Pérez Jiménez y de una serie de confusiones que estaban en su cabeza. Creo que todos lo vimos como parte del proceso y que poco a poco lo iríamos enderezando.

Dentro de ese complejísimo proceso, Aporrea se convirtió en una de las trincheras más importantes de expresión de las confusiones y de las malas acciones que se producían, producto del desconocimiento, de la falta de formación, de la mentalidad con la que se asumían las responsabilidades. Y siento que el aval más importante de este portal, es que siempre le dio participación a todo aquel que escribiera y que deseara participar con su opinión o con su análisis para enderezar los entuertos, para mejorar el proceso. Jamás se convirtió en censor, ni siquiera de los que escriben muy mal, jamás se ha negado a publicar cualquier planteamiento o propuesta, a excepción de aquellas que violen los buenos principios o las reglas de la convivencia.

Estoy publicando en Aporrea desde el 9 de septiembre del 2011. Es decir, estoy por cumplir 11 años escribiendo ininterrumpidamente esta columna de Binóculo, que comencé publicando en el semanario Kikirikí, el más viejo del país, tres años antes. Estoy cerca de totalizar 400 artículos entre esta columna, y una que comencé a publicar que se llama Crónicas Cotidianas, que son las cosas que vivo todos los días, o personas cercanas que me cuentan. En ese tiempo, solo una vez he recibido un llamado de atención por un título, que ellos consideraron incorrecto, y tenían razón.

En este largo periodo de mi relación con este portal, jamás he recibido un llamado de alerta, un regaño, una amenaza o una negación a publicar mis escritos. Jamás he sido censurado, jamás se me ha quitado un punto o una coma, ni intervenido mis textos. Siempre he recibido el más respetuoso de los tratos. Ni siquiera Página 12, el periódico argentino que yo más leía, que por cierto este 26 cumple 35 años; y ahora el portal que más visito, tiene esa deferencia, ese respeto y esa consideración por sus articulistas. Aunque en honor a la verdad, son dos cosas distintas.

Creo que Aporrea es el portal más importante de toda la región latinoamericana de los últimos 10 años, razón por la llegó a los 20 de existencia; y probablemente sea uno de los más importantes del mundo, a nivel de Rebelión o de la Red Voltaire. Y la razón de su éxito es que creo que ha permitido la diversidad, la participación y el debate de las ideas, aunque al menos yo tengo claro que no es un portal de derechas, pero si permite la libre expresión. Y eso es un valor fundamental en un mundo en donde reina la confusión, y las ideologías parecieran estar muriendo.

Y como yo conozco un poco sobre medios de comunicación y redes sociales, siempre me he preguntado de qué vive un portal que paga hospedaje, personal, servicios, etc. En mis tiempos de militante de izquierda, solíamos decir que era un estigma de un revolucionario ser un pelabolas, condición que por cierto no hemos perdido. Pareciera que el complejo de pobre lo cargamos sobre los hombros. No sé si la publicidad que veo en el portal, sea suficiente para mantenerse, pero en todo caso, creo que todos los que fuimos recibidos con los brazos abiertos, cuando nadie quería publicarnos, estamos agradecidos de la existencia de la Alianza Popular Revolucionaria.

En la segunda mitad del siglo pasado, Aporrea era una expresión común, porque era un verbo. Era sinónimo de golpeado, de maltratado. "Se aporreó la mano", se escuchaba decir con regularidad. No sé si cuando los panas pensaron en este nombre, estaban precisamente conectando la expresión con el contenido metafórico de sus publicaciones, pero el hecho de que sea una de las referencias más importantes en el plano comunicacional, es uno de los valores más importantes y una de las mayores expresiones de la democracia.

Caminito de hormigas…

Debería haber alguien en el Ministerio de Educación, que explique de qué se trata el desastre de la educación en Venezuela, cuya deserción escolar y profesoral ronda el 40%. Alguien debería explicar qué está pasando… Gravísima la pérdida de armamento y equipos en varios sitios de las Fuerzas Armadas, en varios estados del país.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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