Caminando por la primogénita

Hoy caminé por la primogénita, le di a pie, casi obligado y no les cuento lo del transporte público porque si me pongo lloramos como magdalenas o niñitos a los cuales un bravucón le rompió su juguete; juguete que cumplió 506 años hace unos días. El asunto es que una caminata no le viene mal a nadie, mucho menos por la ciudad natal.

Arranqué suave por la vía de Barrio Sucre hacia el cuartel, disfrutando la variedad de peces que hay en las canales de aguas negras y el asfalto verdecito que cubre los pozos de agua, adornados para navidad con flores, bolitas y todo, porque por calle La Pascua, precisamente al lado del Batallón de Cazadores, solo les falta luces de colores sobre las cunetas para parecer río de nacimiento.

Después crucé por la Gómez Rubio, aquí reconocemos el esfuerzo de las cuadrillas de limpieza por mantener aseadas las aceras y cunetas, pero al cruzar para la Calle Castellón, otra vez los pececitos saludando desde los canales de aguas negras; además uno debe convertirse en escalador de montaña por un cerro de tierra que cierra la Castellón, precisamente en Calle Rendón, donde hay que retomar la canoa, es como si estuviéramos en el Amazonas, montañas, lagunas y ríos.

Tomamos la Calle Bermúdez, allí el escenario cambia, no hay aguas negras ni montañas de tierra, pero las calles tienen dueño, no importa crisis ni pandemia, la calle es de los buhoneros y de los vendedores de comida rápida, no tengo nada en contra de la economía informal pero orden, hijo orden.

Nos fuimos hasta la Plaza Miranda, a cruzar las calles como gimnasta maromero, a pesar del bello trabajo del puente y el boulevard, no hay semáforo, ninguno de los semáforos del centro de la primogénita sirve, la que cumplió 506 años, la misma que para sus 500 años le prometieron villas y castillos y solo quedó la obra del Monumento y el mal hecho Puente Hugo Chávez, y que será del Presidente de la Comisión "Cumaná 500 años", el sin pena ni gloria David Velásquez.

Caminamos por la Plaza Ayacucho y me alegró ver que le están metiendo mano, si, le están haciendo mantenimiento, no sé si fue por los 506 años o por la juramentación del Gobernador, pero me alegra que le hayan quitado la desidia de encima al monumento en honor del Abel de América, que se lo merece. Seguimos andando hacia Ciudad Traki, en la calle principal no hay basura, no hay aguas y negras, habían varias cuadrillas de limpieza hasta un puesto permanente de la GNB hay al final de la calle, justo al lado del Centro Comercial Ciudad Traki, que ironía.

No me queda sino reflexionar brevemente desde la geopolítica la distribución de los beneficios para la ciudad, será que unas calles sí y otras no; las calles principales sí y la periferia no; por donde pasa la reina sí y por donde caminan los plebeyos no; por donde pasa el poder sí y el pueblo no, y eso que el poder es para del pueblo. Será que a la mano del nuevo dios no le alcanza el capital para atender la zona de calle La Pascua, La Castellón, Barrio Sucre y ocuparse de las aguas negras y de la basura. Mientras tanto seguimos caminando, rodando por las calles de Cumaná, como dice la canción, "Cumaná quién te viera".



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