Petróleo, dos huelgas opuestas que nunca debemos olvidar

Hace 19 años, la clase política que vivió de las migajas que dejaban al país las transnacionales del petróleo, optó, luego de haber ensayado un golpe militar fracasado, por un "paro" petrolero con el que buscaban la insurrección popular.

Todo se inició el 2-12-2002 y los resultados esperados por los explotadores del pueblo y sus agentes partidistas y mediáticos (Primero Justicia, AD-COPEI, UNT, Globo-Venevisión, El Nacional-El Universal) no coincidieron con lo esperado. La derecha tuvo "logros" temporales al detener el crecimiento económico, que llevaba varios trimestres en alza, produciendo la caída del PIB, el cierre de cientos de empresas, la pérdida de miles de puestos de trabajo, se alcanzó el mayor desabastecimiento de bienes y servicios en toda la historia de Venezuela, para entonces, entre ellos los productos de consumo masivos (desde medicamento hasta harinas precocidas), y hasta paralizaron el entretenimiento nacional, el béisbol.

El mayor "éxito" de los apátridas que dirigieron este paro, fue haber logrado paralizar las ventas de petróleo, con pérdidas de 14 mil millones de dólares, siendo 4 veces mayor la pérdida total, porque en el mundo industrial sabemos que los costos directos de una contingencia solo representan 1/4 del total de la contingencia.

Este "paro", fue en realidad un sabotaje industrial. Como muestra se tiene que solo en la zona de Anaco del Estado Anzoátegui, colocaron el explosivo C-4 en una torre de 115 kV cerca de km 52 con la intención de dejar sin luz a las ciudades de Barcelona y Puerto La Cruz, y por ende a la Refinería de Puerto La Cruz, los 4 Mejoradores de Jose, las petroquímicas y la planta de procesamiento de gas del Complejo de Jose, afortunadamente, la torre saboteada no cayó porque los cables la ayudaron a mantenerse en pie, permitiendo su estabilización.

Así como este acto, hubo cientos de sabotajes similares en las diversas instalaciones de PDVSA de casi todo el país, desde daños causados al cableado de control de bombas y compresores, la desaparición de los fusibles y sus contenedores de numerosos equipos, hasta daños a los paquetes cibernéticos, computadoras y fibras ópticas del sistema de automatización, informática y telecomunicación, que dejó a la principal industria petrolera andando literalmente a ciegas, pasando por paralizar la producción de vapor en refinerías para lograr la solidificación del azufre y contribuir a paralizar la producción de gasolinas.

En más de una instalación dejaron trampas montadas para que al arrancar la producción se produjeran accidentes. Así ocurrió con el pozo Santa Bárbara 54, donde habían anclado el regulador de presión en su posición de baja, siendo la intención que al inyectar gas al pozo para reiniciar la producción, no hubiese señal de haber alcanzado la presión de funcionamiento, que permite al actuador detener la inyección de gas, y así suministrar una presión muy por encima de la permitida y generar dos situaciones indeseadas, una explosión, quizás con fuego, y el derrame del crudo, esto último con un gran impacto, dado que este pozo queda muy cerca de un afluente del río que lleva agua a la ciudad de Maturín. Esta acción se pudo detener porque los saboteadores dejaron abiertas las puertas del fundo donde se encuentran el pozo, situación que alarmó al propietario, quien alertó en PDVSA, cuyos trabajadores pudieron desactivar la trampa.

De estos dos casos, comentados tan superficialmente, la torre que no cayó pese a los explosivos y el pozo que no explotó pese al artilugio para que rebasara la presión, tengo la data, porque levanté la información conjuntamente con el colega Nestor Youssef para el Ministerio Público, cuando se preparaba el expediente para la dirección meritocratica-pdvca de entonces, que quedó en nada con la complicidad del fiscal nacional nombrado para tales fines. Sin duda, el sabotaje actual interno se debe a que no se completó ese expediente, sin dejar de mencionar lo relativo al actual sabotaje exterior propiciado por los gobiernos de EE.UU y la Unión Europea.

Coincidencialmente, hace 85 años, en una fecha similar, pero de 1936, se inició un paro petrolero, pero de naturaleza completamente diferente al de los meritocráticos de PDVSA.

Se trató del primer enfrentamiento de la clase obrera latinoamericana con las transnacionales del petróleo. Sin duda alguna, fue la de 1936 la Primera Huelga Anti-imperialista ocurrida en este continente, cuando los trabajadores petroleros, dirigidos por lo mejor de las incipientes organizaciones de izquierda, entre ellas, los comunistas de entonces, se enfrentaron no solo a los esbirros de las petroleras, que cual lacayos les servían de fuerza de choque por encima de las autoridades de la dictadura gomecista, sino al mismo régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez.

En ese entonces, los trabajadores en huelga no destruyeron ninguna instalación, no sabotearon ningún equipo, solo se abstuvieron de ingresar a sus puestos de trabajo. Crearon una dirección clandestina de la huelga y se plantearon reivindicaciones que iban mucho más allá del simple aumento de salarios, en una época en que la diferencia de los ingresos entre un obrero venezolano y uno gringo, siendo ambos igualmente iletrados, era abismal, al venezolano le pagaban entre 1 y 3 bolívares diarios, mientras el obrero extranjero ingresaba con Bs 15.

Entre las principales reivindicaciones de la huelga de 1936 estaban: respeto a los trabajadores venezolanos y al país, facilidades para desplazarse a los puestos de trabajo, viviendas dignas con la correspondiente urbanización (acueducto, electricidad y vialidad), baños y demás instalaciones sanitarias en los campos petroleros, eliminación de la prohibición de transitar por los campamentos de los extranjeros, re-enganche a los trabajadores despedidos por haber sufrido accidentes laborales, disponibilidad de agua, hielo y sombra en los campos de producción y por supuesto el aumento del salario. La huelga del 36 fue desmontada por la nueva dictadura, la del General López Contreras, con el primer laudo arbitral dictado en Venezuela. Los trabajadores solo lograron, de sus reinvindaciones, un aumento de 2 bolívares y el suministro de agua.

Ambos conflictos deben ser bien estudiados por las generaciones presentes y futuras. Podemos señalar algunas similitudes y diferencias, como: la huelga del 1936 fue dirigida por obreros, formados muchos de ellos, incipientemente, en la ideología de la clase obrera, el marxismo, mientras que el sabotaje de 2002 fue dirigida por los egresados de las mejores universidades del mundo, de allí el nombre de meritócratas; la huelga obrera del 36 fue eminentemente anti-imperialista y promotora de la soberanía nacional, mientras que el sabotaje a PDVSA fue sustanciosamente pro-imperialista y contrario al interés nacional; los trabajadores petroleros del 36 buscaban reivindicaciones no solo para ellos, sino para las comunidades, mientras que en el 2002, el único objetivo visible era la salida del Presidente Chávez, que se le hacía incómodo a la meritocracia que ya empezaba a prever que se iba a acabar la inversión de PDVSA en los negocios del exterior, muy rentable para esos sesudos profesionales, y se iba a la inversión en vivienda, salud, alimentación, deportes, servicios y educación como nunca existió en Venezuela.

Si bien ambos procesos coinciden, además de su fecha de inicio, en que fracasaron en sus objetivos, la gran diferencia es que de ambos, los trabajadores y el pueblo venezolano salieron con una conciencia anti-imperialista fortalecida, con una conciencia de Patria y Soberanía, que en el caso del sabotaje del 2002, nunca fue el objetivo de quienes la organizaron.

Estos 19 años son un claro ejemplo de cómo la conciencia de la mayoría del pueblo fue estimulada por quienes intentaron destruir a Venezuela y fracasaron una vez más.



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