Los extorsionadores de la Plataforma Unitaria

La derecha neofascista venezolana ha alcanzado niveles superiores de desfachatez y caradurismo en su agenda de conflagración en contra del pueblo venezolano y sus instituciones. Estamos en presencia de la ratificación de un modus operandi que no ha escatimado esfuerzos y millonarios recursos en mantener en jaque al país, mediante acciones para propiciar la interrupción violenta del hilo constitucional, con burdos intentos de golpes de Estado, magnicidios y hasta invasiones con mercenarios extranjeros. Han intentado de todo y han fallado, pues para nada cuentan con el apoyo mayoritario de la población. Son una minúscula facción del sifrinaje criollo, de la derecha ultraconservadora, que se cree con derechos celestiales para asaltar el poder sin que nadie vote por ellos.

La bajeza de esta vergonzosa camada de políticos se demuestra en sus inescrupulosas acciones. Han sido certeros en la implementación de mecanismos de secuestro y cercenamiento de las capacidades operativas del Estado venezolano, auspiciando el bloqueo financiero y económico que impide al país realizar las más elementales operaciones de compra venta de bienes esenciales para su desenvolvimiento. Han promovido medidas para el bloqueo de las principales cuentas de la República (del Banco Central, PDVSA y Bandes) en los bancos corresponsales. Han tomado por asalto activos y empresas públicas (el oro en Gran Bretaña, el bloqueo del pago de los Bonos de la deuda, la rapiñería en CITGO y Monómeros, y un largo etcétera).

Estas acciones han dificultado al máximo las compras en los mercados internacionales de alimentos, medicamentos o bienes de capital necesarios para nuestra población. Sin escrúpulo alguno, la derecha neofascista venezolana ha suplicado a sus amos de la Casa Blanca la aplicación de un anacrónico pero criminal bloqueo, similar al aplicado en Cuba y que lleva más de 60 años fracasando.

El miserable propósito de estos grupos neofascistas es arrodillar al pueblo de hambre, implementando mecanismos de asfixia generalizada para lograr la pauperización de las condiciones de vida de nuestros habitantes, y así justificar la intervención extranjera mediante la excusa de la ayuda humanitaria in extremis. Esto es un acto abominable, criminal y totalmente repudiable.

Los responsables directos de asfixiar al país tienen nombre y apellido. Son todos dirigentes de la cúpula neofascista perteneciente a los partidos de extrema derecha Voluntad Popular y Primero Justicia. A la cabeza de estas organizaciones delincuenciales están los confesos criminales Leopoldo López, Julio Borges, Juan Guaidó y Carlos Vecchio. Autores intelectuales los dos primeros y perpetradores los dos segundos. El pueblo y las instituciones de justicia no deben descansar jamás hasta lograr que estos reconocidos hampones paguen con cárcel por sus maléficas fechorías.

Estos grupos neofascistas, que también se hacen llamar "Plataforma Unitaria", se han convertido en toda una organización criminal transnacional altamente especializada, dedicada a la extorsión y a la corruptela, expoliando nuestros recursos financieros y sometiendo a todo el país a condiciones extremas y desfavorables de existencia, mientras ellos viven como jeques y marajás, dándose la buena vida en sus "exilios" dorados.

Su desfachatez no tiene límites. Por eso se la pasan extorsionando impúdicamente en todos los escenarios internacionales dispuestos para la "negociación política". Son especialistas en traficar con las necesidades de los seres humanos. En sus posturas y en sus acciones se reflejan sus rastreras estratagemas cargadas de un profundo odio, discriminación y total resentimiento. Burdamente afirman que vivimos en una "profunda crisis humanitaria" que afecta a "millones de venezolanos", pero sin mencionar que son ellos los mayores responsables de las dificultades que atravesamos. No aportan absolutamente nada positivo.

Con total cinismo, la extrema derecha asegura que "Queremos abordar a profundidad todos los temas de la agenda, pues solo así llegaremos a acuerdos que produzcan soluciones para el país". La solución para el país es que los grupos neofascistas y sus amos del norte, cesen en sus agendas golpistas y en la funesta práctica de bloquear al país financiera y comercialmente. La "negociación" bajo condiciones de extorsión es el oprobio más denigrante que pueda ejercer alguien que pretenda llamarse político. A los rastreros traidores el destino les depara el apabullante repudio del pueblo.

Finalmente, hay que destacar que la irónica frase pronunciada por Gerardo Blyde, "Ninguna persona es más importante que todo el pueblo venezolano", aplica perfectamente para los criminales Leopoldo López, Julio Borges y Juan Guaidó. Ninguno de ustedes, apátridas, es más importante que todo el pueblo venezolano. Dejen al país en paz.



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Richard Canán

Sociólogo.

 @richardcanan

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