La Sociedad de la Burbuja

El ser social determina la conciencia social de una élite, que niega ser una élite.

Nunca fue más oportuna que ahora esta frase inicial de Karl Marx, porque el que no lleva la carga le parece que no pesa. Es que la élite de la nueva Burguesía Revolucionaria que dirige el país conformada por fragmentos de la aristocracia obrera, militares con vocación autoritarista, e intelectuales socialdemócratas que en otrora pertenecieron a la clase obrera; en los últimos 20 años de comodidades no sólo se les melló el filo Revolucionario sino que les bloqueó la capacidad para reconocer que viven en una burbuja donde los bienes y servicios los consiguen con una llamada telefónica.

Esta élite asegura que en Venezuela no sucede nada, porque ya ellos no perciben la realidad social fuera de la burbuja, pues ya no frecuentan la mata de merecure bajo cuya sombra, algún medio día de un domingo jugaron truco. Porque el ser social determina la conciencia social y es que aquella clase social a la que un día pertenecieron es la misma a la que ahora oprimen, porque han devenido en una casta de nuevos burgueses, "pero no se han dado cuenta aun".

El vivir 20 años en esa burbuja dónde los habitantes se visten con corbatas de Louis Vuitton y zapatos Gucci; mientras se trasladan en vehículos blindados, donde no les falta el agua, el gas, la comida, las medicinas, la gasolina y donde el retardo por la bolsa del clap y los miserables salarios no son motivos de preocupación: sin duda alguna los hace pensar y actuar como verdaderos habitantes de la burbuja.

Vivir 20 años en esa cómoda burbuja los ha hecho sentir repugnancia por el obrero que viste de chaqueta de cuero, corroída por los años de lucha, pero los ha hecho sentir simpatía por el buen whisky y las veladas en casinos y otros locales nocturnos que funcionan dentro de la "burbuja Revolucionaria"

Esa repugnancia por el sindicalista de la chaqueta de cuero y por lo que este representa los ha apresurado a pactar con los habitantes de la otra burbuja a cuya clase social se han adherido. !"Que sirvan los escamoles, el pescado a la veracruzana y las copas de Highland Park 50 years old". ¡Que viva México lindo y querido, "que viva el FMI el salvador de la patria"....

Al fin y al cabo el enemigo común de ambos es el sindicalista de la chaqueta corroída, es a éste al que hay que acallar: ciérrenle las cámaras y apáguenle los micrófonos ordena el psiquiatra, porque puede ser un peligroso ejemplo que los habitantes fuera de la burbuja pudieran seguir.  Sí, censúrenlo reafirma jadeando el calumniador, es un "agente de la CIA", sí censúrenlo, se oye un grito al unísono y revienta la euforia, los aplausos y los apoyos automáticos de incondicionales que aspiran algún día formar parte de la Sociedad de la Burbuja…



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