Binóculo Nº 401

¿Nueve mil muertos?

Esta semana que murió, vi dos videos que me ratificaron la ausencia total de conciencia y de formación para hacer política. Peor aún la necesidad de construir mentiras tras mentiras para acabar con un adversario político, como la mayor demostración de no buscar la democracia, quienes se jactan todos los días de hablar de la "dictadura" de Maduro, dictadura que ha realizado más de una elección por año. Más que cualquier país de Europa.

En uno de los videos que era de un noticiero de Miami, la periodista, fiel candidata a un premio Pulitzer -virgen del cielo-, dijo con una convicción pasmosa que en la "dictadura" de Nicolás se habían asesinado a 9.000 mil personas.

Al día siguiente vi a Juan Guaidó decir que la "dictadura" de Maduro había asesinado a 18.000 personas. Vale decir, el doble de lo que dijo la periodista.

No hay una mayor demostración de ignorancia que hablar de números, sobre todo con la alegría y el desparpajo, con el que se habla. Y curiosamente, no hay nada más convincente que hablar con números en la mano. Refuerza cualquier argumento, y es muy difícil rebatirlos. Pero para ello no solo hay que saber de ello, sino incluso tener sentido común. Y de paso, ambos hablaron, en tiempos distintos, de cárceles llenas de presos políticos, destacando incluso la violación de los derechos humanos.

Nueve mil muertos es una cifra astronómica que es a todas luces inocultable ni en el país, ni para el mundo. Ni en los mejores tiempos del paramilitarismo colombiano se contabilizó nueve mil muertos. Se calcula incluso 25 mil, pero no hay pruebas de eso, salvo las denuncias. Hace unos cinco años se descubrió una fosa colectiva que se calcula tiene dos mil muertos, y aún no se han desenterrado en su totalidad. Pero esta periodista, sin ningún tipo de miramientos, sin siquiera reflexionar un poco, se atreve a decir semejante cifra. Pasaron semanas en los primeros combates en Siria para que se contabilizaran mil muertos, tan solo mil. Ahora resulta que el gobierno de Nicolás ha asesinado a nueve mil personas, según ella, porque Guaidó asegura que son 18 mil. ¿De qué tamaño es la estupidez? Me pregunto.

En cuanto a violación de los derechos humanos, bueno Nicolás acaba de hacer una jugada magistral, con la que muchos no estuvimos de acuerdo. Soltó a 116 presos, acusados directamente de haber cometido delitos contra propiedades de Estado, atentar contra seres humanos y violar precisamente sus derechos. Todos estaban convictos y confesos. Sin embargo, en una jugada política, sin duda, buscando neutralizar la agresión gringa, fueron liberados piltrafas humanas que debieron podrirse en una cárcel. Cuál violación a los derechos humanos se ha cometido en el país, me pregunto.

Y sí hay violación de los derechos humanos. Yo no tengo dudas. Como el caso de los camaradas ingenieros de Pdvsa Alfredo Marcial Chirinos y Argenis Torrealba, quienes, en una flagrante violación de sus derechos, fueron apresados, agredidos, maltratados y aislados, sin que pudieran verlos sus familiares más cercanos. Los acusaron de espionaje, corrupción, y una larga lista de etcéteras. No solo son camaradas, sino que sus familiares también son camaradas, gente activa políticamente y comprometidas con el proceso. Pero el Fiscal no hizo lo que debía hacer y el Presidente Maduro, dejó todo en manos de las autoridades cuando el sabe bien que los tribunales en el país son una especie de antro, donde lo que menos se imparte es justicia. Lo cierto es que los chavistas de Pdvsa que no lo son, disfrazados de revolucionarios, diseñaron una campaña para embarrarlos. La verdad es que estos camaradas tienen pruebas del desmadre de Pdvsa y de quiénes son los responsables. Están pagando ese acto de honestidad. Y lo van a pagar, porque con toda seguridad buscarán algún pretexto para que se mantengan en la cárcel.

Y qué más violaciones de los derechos humanos que las arbitrariedades cometidas por guardias nacionales y policías en las alcabalas, o en las colas para echar gasolina. Allí sí hay una verdadera violación a los derechos humanos. Gente que lleva cinco días haciendo colas y cuando faltan diez carros para surtir, simplemente al policía le dio la gana de cerrar; y cuando el perjudicado reclama, se lo encarcela y se le acusa de incitación al odio, se le reseña ante los medios de comunicación. Yo quiero saber en qué se diferencia eso de la Ley de Vagos y Maleantes de Carlos Andrés Pérez, misma de la que fue víctima el propio presidente Maduro y buena parte de la dirigencia revolucionaria de este proceso. En el más simple de los lenguajes, eso se llama criminalización de la protesta.

Pero efectivamente, esas arbitrariedades, no son una política de Estado. El "atraco" generalizado de guardias nacionales y policías en las carretas del país, son una arbitrariedad motus propio; y seguramente que ningún gobernante regional o local, puede estar de acuerdo con eso, mucho menos Nicolás, a quien conozco como un hombre profundamente humano. Pero el hecho es real. Lo vivimos todos los días. Está corriendo en las redes un video donde el gobernador de Bolívar, casi insulta a unos policías que montaron una alcabala y le iban a quitar un aguacate que una persona cargaba en su carro.

Unos amigos míos que compraban queso en el interior para venderlo en la ciudad, dejaron de hacerlo porque en todas las alcabalas debían dejar en queso, muchas veces más de lo que resultaría su ganancia. "Bájame diez kilos de queso y te vas tranquilito", le dijo un sargento de la "gloriosa" GNB a mi amigo, allá en Cojedes. "Tu estás loco, diez kilos de queso es mi ganancia y llevo este queso para Valencia", le ripostó mí amigo. "Entonces te quedas aquí hasta que yo te diga que te puedes ir", fue la sádica respuesta del funcionario. Y como el queso merma, más con este calor, mi amigo debió dejarle los diez kilos de queso.

La corrupción generalizada es -sin duda- una violación a los derechos humanos, la conducta delictiva cotidiana de quienes tienen la responsabilidad de mantener el orden, es una violación de los derechos humanos. Pero no es cierto que haya violación de los derechos humanos en Venezuela como una política de Estado. Y tampoco es cierto que algún alto funcionario del gobierno, se preste para ordenar torturas o cosas por el estilo. Y muchísimo menos que el gobierno haya asesinado a nueve mil personas, y menos que menos a 18 mil. "Hay que saber repartir las culpas" decía el Tío Miguel. Es necesario para que la política vuelva a sus niveles de ponderación y de sentido común. Al menos para que no se digan tantas estupideces juntas.

Caminito de hormigas…

500.000 bolívares cuesta un paquete de cuatro rollos de papel toillet. 100 mil bolívares más que el salario mínimo. Con un dólar que ayer cerró a 438.000 bolívares.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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