El poder imperial mundial capitalista contra los pueblos y países independientes y soberanos

La historia del mundo en los últimos cinco siglos y dos décadas tiene como estigma fundamental la unión indisoluble de capitalismo-imperialismo. Es la historia de un sistema económico social y cultural cuyo origen estuvo en Europa y posterior expansión al mundo, primero al actual continente americano con la llegada de Cristóbal el 12 de octubre de 1492, y luego a África, Asia y Oceanía. El capitalismo no pudo expandirse y dominar los territorios conquistados, colonizados y explotados sino hubiera sido imperio. Poder que se impuso arrasando y destruyendo pueblos originarios completos, esclavizando a millones de seres humanos extraídos del África, extrayendo y robando inmensas riquezas y recursos naturales, y construyendo una estructura mundial de poder imperialista que en este largo proceso histórico ha sabido conformar y consolidar. Fueron los imperios de España, Portugal, Holanda, Inglaterra, Francia, y Bélgica que mediante guerras y exterminios se impusieron en estos territorios en los siglos del XVI al XIX, y aún en pleno siglo XX.

Otro tanto es la historia de los Estados Unidos como imperio. Desde 1783 hasta 1853 la naciente potencia de los Estados Unidos de Norteamérica inició su expansión imperialista hacia el Noroeste, el Lejano Oeste y el Sudoeste de su territorio. Primero fue a costa de la población indígena originaria allí asentada que a sangre y fuego desalojaron y exterminaron casi por completo. Luego, entre 1846 y 1847 hicieron lo mismo contra México cuando el gobierno de los Estados Unidos invadió y despojó a ese país soberano de la mitad de su territorio.

Desde la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XXI los Estados Unidos se convirtió en el imperio más acabado de expresión de dominio y hegemonía invadiendo y anexando nuevos territorios, invadiendo y amenazando a países libres y soberanos de tal manera que en la actualidad constituye un peligro para la humanidad entera. Esta afirmación no constituye ninguna exageración puesto que las mentes más lúcidas de esta potencia así lo han dicho, entre otros Noam Chomsky que en una de sus últimas entrevistas expresó: “Votar por Trump es peor que votar por Hitler (…) ¿Qué quiere hacer Trump? Quiere destruir las perspectivas de una vida humana ordenada. Más allá de desmantelar el control de armas, la política exterior de Trump equivale a orquestar una alianza internacional de los Estados más crueles, duros y reaccionarios, regímenes también totalmente destructivos y etnonacionalistas (…)” (Rebelión 19/09/2020). Anteriormente el ex presidente Jimmy Carter había dicho: “Durante 242 años de su existencia, Estados Unidos ha estado en paz solo 16 años. Y si tomamos en cuenta las guerras, los ataques militares, las ocupaciones de territorios extranjeros, en la historia de EEUU solo hubo cinco años de paz: 1976 el último año de gobierno de Gerald Ford y de 1977 a 1980, durante el mandato de Carter” (aporrea 22/04/2019). Pero un siglo antes en 1867 en Boston el secretario de Estado de esta nación William H. Seward había dicho: “Dadme (…) cincuenta, cuarenta o treinta años más de vida y os daré la posesión del continente americano y el control del mundo enteró” (Breve Historia de los Estados Unidos Louis B. Wright y otros (1977:357).

El escritor colombiano Libardo Sarmiento Anzola refiriéndose al Sistema Mundo Capitalista dice: “La tercera y actual fase se caracteriza por un imperialismo colectivo en el marco del despliegue del proyecto norteamericano de hegemonismo a escala mundial. Esta última forma de imperialismo es una gestión compartida de la economía y la política mundial, en la cual los Estados Unidos no defiende únicamente sus intereses sino también los de los demás miembros de este colectivo: países de la Unión Europea, Japón, Canadá y Australia. La gestión compartida de este sistema da lugar a la actual comunidad imperial. Esta se basa en el control de los pueblos de la periferia por parte de la comunidad imperial a través de espacios, instituciones, y relaciones sociales de dominación-explotación-expoliación conformándose de esta manera, un mercado mundial y un gobierno global para sustentar y reproducir este sistema mundial capitalista” (Sistema mundo capitalista Fábrica de riqueza y miseria (2004)”.

Este súper poder imperial en las últimas tres décadas ha generado las guerras más destructivas y desbastadoras. Lo hizo así en Yugoslavia y su desintegración territorial; guerras contra Afganistán, Irak, Libia, Siria, entre otras; promueve y mantiene todo tipo de acciones terroristas e imperiales contra Cuba, Irán, Venezuela, Nicaragua, y Bielorrusia. Los Estados Unidos con el apoyo de la UE, la OTAN, Israel y gobiernos títeres subordinados deciden de manera absoluta y criminal qué país invadir, sancionar, tumbar o destruir. Este poder imperial y global en su historia se fundamenta en negar el derecho de los pueblos y países a la autodeterminación, soberanía, independencia, al desarrollo autónomo y autosostenido, libertad y bienestar colectivo, darse sus propias formas de gobierno, cambios y procesos de transformación social.

Esta historia imperial contra pueblos y países soberanos e independientes ha sido recientemente puesta en evidencia con el mayor desparpajo por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, cuando siendo director de la CIA dijo: “En la CIA nos enseñaron a engañar, mentir y robar”. Las guerras contra los países mencionados y las acciones imperialistas y terroristas contra Irán, Cuba, Venezuela y Nicaragua, para mencionar solo estas, amén de otras muchos más, se han ejecutado mediante el empleo de estas tres diabólicas palabras. Ha contado también para ello con poderosos medios y empresas tecnológicas de comunicación e información.

Frente a este poder imperial la ONU (1945) es hoy una organización formal-diplomática cuya Carta fundacional ha sido múltiples veces violada. Estados Unidos y adláteres la han convertido en un instrumento para preservar solo el orden global capitalista constituido, aun cuando los propósitos allí formulados se dirigen: “a) Mantener la paz y la seguridad internacionales (…). b. Fomentar las relaciones de amistad entre las naciones basadas en el principio de la igualdad de derechos y en la libre determinación de los pueblos. c) Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estimulo del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. d) Servir de foro de cooperación que permitiera el logro de estos propósitos” (Historia de las relaciones internacionales contemporáneas Juan Carlos Pereira (Coordinador) 2001: 408).

El autor es Sociólogo (UCV). Profesor Titular activo de la Universidad de Los Andes. Dr. En Ciencias Humanas.

Mérida, 26 de septiembre de 2020.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 560 veces.



Amado Moreno Pérez

Sociólogo (UCV). Profesor Titular activo de la Universidad de Los Andes. Dr. En Ciencias Humanas.

 amadoula@hotmail.com

Visite el perfil de Amado Moreno Pérez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: