Nos enseñaron a estimar a Venezuela, más bien como una mina de petróleo

Desde mi temprana niñez, recuerdo que cada mañana antes de entrar a los salones de clase, las maestras nos reunían en el patio de la escuela para cantar el himno Nacional. Tanto en los canales de televisión como en las emisoras de radio, también la programación del día se iniciaba y se terminaba con el himno nacional. Eso está bien, pero no es en absoluto suficiente para sembrar el amor y orgullo por su patria en el corazón del alumno. Hacen falta muchos más conocimientos sobre nuestro origen e historia como pueblo, para forjar la identidad del venezolano.

Por ejemplo, hubiera sido necesario un programa concreto de enseñanza, con el claro objetivo de inculcar en los alumnos las raíces de nuestra raza mestiza, la historia de las culturas indígenas y sus legados, las fortalezas y los méritos de nuestra cultura autóctona venezolana; en resumen, todos aquellos conocimientos indispensables para conocer nuestro origen y caracteristicas como pueblo y para fortalecer en la sociedad el orgullo y el cariño a la patria y a su cultura criolla.
Una enseñaza con ese propósito no existió en Venezuela, durante mi formación escolar ni tampoco durante el bachillerato.

Lo que sí nos enseñaron bien y que siempre se repetía en la prensa y en la televisión, fue el tema de la producción y exportación de petróleo, del hierro y de Bauxita. Tanto es así que el noticiero más conocido y famoso se llamaba el observador Creole (financiado por compañia Creole Petroleum Corporation), el cual se transmitió durante más de 30 años desde 1953 hasta 1985.
Aprendimos de memoria que Venezuela era el tercer exportador de petróleo del mundo y que teníamos los mayores yacimientos de mineral de hierro y de Bauxita, elemento básico para la producción de aluminio, ambos en el estado Bolivar.

Aprendimos que por esas exportaciones de minerales, Venezuela era un país muy rico en recursos naturales y que los venezolanos teníamos la fama en el mundo de ser muy adinerados, pero también derrochadores de dinero, por lo cual, en los USA los vendedores de los comercios y tiendas bautizaron a los turistas venezolanos como los "Ta’ barato, dame dos"!

A mitad de la década los años 70, el ya abundante ingreso de divisas en dólares al país por la exportación de petróleo, se triplicó de repente debido a un inesperado aumento del precio internacional del petróleo, producto de un embargo petrolero establecido por los paises árabes exportadores de petróleo.
Ese aumento del precio del petróleo generó cuantiosos ingresos adicionales de dólares a la república, ingresos que el gobierno de la época de Carlos Andrés Pérez lamentablemente no supo administrar y manejar de forma responsable y previsora, para prevenir posibles males a la economía. Los resultados fueron un mayor despilfarro en gastos corrientes y una mayor corrupción administrativa, debido a la pésima gestión y manejo de los excedentes de ingresos por parte del gobierno.

Los casos de corrupción administrativa aumentaron de una manera asombrosa y descarada, en que los dineros públicos de la NACIÓN fueron convertidos por el gobierno adeco en una gran PIÑATA, a la que todos los empresarios privados y funcionarios públicos de Acción Democrática y COPEI se lanzaban a coger a manos llenas lo que podían robarse. Y después de haber robado lo suficiente, la mayoría de los corruptos abandonaron el país, para disfrutar de un auto-exilio dorado en el extranjero y vivir cómodamente como un pachá sin trabajar.
Esta es la misma rebatiña que se da cuando se descubre oro en algún lugar y los mineros se lanzan desesperados para hacerse ricos, mientras dure la veta de oro. Y al agotarse el yacimiento, abandonan la mina vacía, sin mirar atrás y para nunca más volver.

cumanagoto@bluewin.ch



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