La pandemia del Covid 19 está activa: ¡No podemos bajar la guardia!

La Covid-19, como pandemia en Venezuela se empezó a tratar de forma oportuna y con esmero por parte del gobierno nacional, a pesar de las dificultades que acarrea para la obtención de medicamentos, insumos y equipos el del bloqueo impuesto por el imperialismo gringo. La cuarentena iniciada tempranamente el 14 de marzo, y las medidas de prevención, fueron avaladas por la población como necesarias. Eso hizo que en nuestras comunidades se generó una actitud proactiva, las comunas, consejos comunales y diferentes colectivos, se abocaron a la organización de la comunidad y al control y apalancamiento de los centros de salud locales, para enfrentar este nuevo enemigo.

La participación popular organizada, la moral alta de una población que sentía que el Gobierno tomaba, por fin, medidas en el sentido correcto y, la disciplina mostrada por las instituciones del Estado las primeras semanas fueron la clave de este desempeño. Mientras el país de a pie se organizaba para encarar la crisis, tratando de minimizar sus impactos, los voceros del imperialismo y la burguesía, enemigos externos e internos del país, anunciaban un desastre sin igual, y esperaban se dispararan los casos y se formara un caos sanitario que le diera aliento a su tan anhelada intervención militar "humanitaria", como en Libia.

Los gobiernos lacayos vecinos, Brasil y Colombia, en su política de negar la importancia de la pandemia, para favorecer a los capitalistas, ignoraron los mínimos protocolos sanitarios y se dispararon los casos en esos países, siendo hoy de los países más afectados del mundo (Brasil de 3ro y Colombia de 6to con 4,5 millones y 743 mil contagios respectivamente). Está más que claro que la vida de sus trabajadores y sus pueblos humildes para esos gobiernos no tienen ningún valor para ellos.

Más aún, hay claras sospechas de que los gobiernos de estos países planearon, promovieron o al menos permitieron la propagación del virus de sus países al nuestro a través de nuestros connacionales desesperados por regresarse a Venezuela, contagiándolos en los pasos ilegales. Es decir, los estarían usando como armas biológicas en su empeño de hacernos daños y someternos a los designios del imperialismo gringo.

Las medidas tomadas, no evitaron del todo los afectados y algunas lamentables víctimas mortales, pero fueron, dentro de todo, un triunfo, con participación directa de las comunidades organizadas y del Estado. Los primeros tres meses los contagios diarios se contaban por decenas y los lamentables fallecimientos por unidades. Con un acumulado de 66. 656 contagios y 547 fallecimientos confirmados, ahora tenemos que clamar con tristeza, rabia y alarma que eso no es lo que pasa hoy día. Aunque comparado con el panorama mundial nuestros resultados siguen apareciendo francamente positivos, estamos en grave riesgo, pues se ha debilitado seriamente el control de la pandemia y eso está cobrando vidas, personas afectadas.

Es algo que advertimos hace algunas semanas y que ahora queremos ser más enfáticos: La prueba más clara es que, además de los casos importados por rutas legales e ilegales, hay un incremento sostenido desde hace unas ocho semanas de casos comunitarios, vale decir, transmitidos entre habitantes de nuestro país. En los últimos dos meses los contagios diarios promedian los mil (la amplia mayoría comunitarios) y los fallecimientos superan la decena. No cabe duda que, en la práctica, se han ido deformando los protocolos. Se ha bajado la guardia. ¿Cuál es la razón de esto? ¿Por qué está ocurriendo? ¿Cómo resolverlo?

El Estado está descuidando los necesarios mecanismos de control

Hay varios elementos que queremos exponer aquí. En primer lugar, se aprecia excesivo protagonismo – en lo mediático-, donde lo que importa no es la acción oportuna, basada en los protocolos y responsabilidades ya pautados, sino en el provecho político que alguna autoridad pretende sacarle a una medida de desinfección o control previo. Al mismo tiempo, desde el gobierno nacional, se le presta atención a los casos cuando están en sus picos mediáticos, pero luego son claramente descuidados… ¡y el contagio cobra fuerza de nuevo! Esto se demuestra en los casos de Nueva Esparta, Miranda y Zulia. Cada vez hay más televisión y redes sociales y menos jornadas de desinfección y médicos casa por casa: el camino directo a la ineficiencia.

La provisión de insumos, medicamentos y equipos en muchos centros de salud, es ahora escasa. Bien porque se utilizaron, bien porque se mal administraron. Lo cierto es que no se están haciendo las reposiciones necesarias, ni se está realizando la vigilancia institucional y la contraloría social para su adecuado y oportuno uso. De hecho es común ahora la venta de medicamentos específicos para la pandemia, vía mercado negro, promovidas en internet y redes sociales, con la consiguiente especulación y peligro de automedicación.

Aparece de nuevo, con fuerza, el flagelo de la corrupción. Quién tenga suficientes dólares en efectivo puede pasar infinidad de puntos de control y restricciones, sin que le chequeen ni la temperatura. Abundan las narraciones, en todos nuestros barrios y urbanizaciones, de personas provenientes de los países vecinos que, a cambio de 200 o 300 dólares, han incumplido los períodos de cuarentena en las zonas fronterizas. Muchos de ellos han terminado propagando el virus entre sus familiares y vecinos. El propio presidente Maduro ataca en su discurso a los "trocheros"…pero no hay sanciones a los funcionarios que infringen los protocolos de forma premeditada, mucho menos si es un militar. Un ejemplo muy conocido: En Nueva Esparta, explotó en abril, cuando aún el control era bastante efectivo, el primer caso comunitario masivo a nivel nacional. Parecía inconcebible, pues siendo una isla como Margarita, los casos deberían ser casi siempre insignificantes. Fue por la complicidad de la Gobernación, funcionarios municipales y nacionales (hay fotos de las fiestas donde aparecen los referidos funcionarios civiles y militares) que avalaron la permanencia de los niños en la escuela de beisbol, en donde muchos militares de alto rango tenían a sus hijos. La corrupción, la burocracia, la avaricia tras los dólares, inundó de Covid-19 a Margarita.

Está cayendo la moral de las comunidades y trabajadores de la salud

La desatención del Estado en los suministros, en la higiene de los recintos hospitalarios y en el respaldo y resguardo necesario al personal de salud, está haciendo que las condiciones de confinamiento sean cada vez peores, poniendo en riesgo la recuperación de los afectados y haciendo que las personas con cuadros sintomáticos característicos de la enfermedad, en muchos casos, eviten ser tratadas en hospitales y CDI´s por temor a quedar abandonados, sin acceso a sus familiares en lugares claustrofóbicos, con poca atención médica y pocos recursos. Esto está generando otra fuente de corrupción en centros de salud públicos, donde se cobran montos en dólares a los familiares para garantizar que a su paciente le lleguen los medicamentos y la alimentación, al peor estilo carcelario.

Aunque los tratamientos en casa son en ocasiones apropiados, el manejo adecuado de los confinamientos es vital para la superación plena –en lo individual y en lo colectivo- de esta enfermedad. Los afectados por la Covid-19 se enteran de su padecimiento por canales no regulares. Ya que los epidemiólogos que deben ser los voceros naturales, delegan esa función en líderes comunitarios, sin aportarles instrucciones y formación para manejar la situación. Esto ha colocado a muchos enfermos frente al escarnio público, sufriendo discriminación y maltratos de los vecinos. Lo que está haciendo que sea común que familias escondan los síntomas y enfermedades, retrasando su apropiado tratamiento –lo que tiende a empeorar las posibilidades de su curación- y aumentando la propagación del virus.

Trabajadores de la salud, que viven el deterioro acelerado en que están los centros de salud en todo el país, prefieren no dar alarma de su propia condición de salud, para no caer en la mala calidad que existe en las áreas Covid de los hospitales. Estos trabajadores, en Venezuela y en el mundo, están asumiendo los mayores riesgos. Después de que han ido falleciendo un número alto de servidores de la salud (en el gremio se habla de 170 decesos, representando un 34% del total nacional), además de los ya contagiados, debido a que no contaban con los equipos de bioseguridad; las autoridades de los centros de salud, se han visto obligados a entregar algunos equipos al resto del personal.

Estos servidores fallecidos dejan familias sin ninguna protección socioeconómica. El gobierno no puede contraponer discursos y propuestas de mejoras abstractas a los trabajadores de la salud, en lo que parece una competencia contra las bufonadas del servil proimperilista Guaidó. Se debe tomar en serio la labor, las necesidades de bioseguridad y las reivindicaciones de los trabajadores de la salud, tan arrollados por la crisis económica como cualquier otro gremio. No es posible que ocurra con ellos lo mismo que ocurrió con los trabajadores electricistas que recuperaron el sistema de los sabotajes yanquis en 2019, que se les elogió, pero se les dejó en las mismas condiciones paupérrimas de vida y trabajo.

Para colmo, la escalada de precios de los alimentos básicos, que siguen al antojo de industriales y comerciantes y la escasez brutal de gasolina (a excepción o en menor medida en Caracas), gracias al bloqueo imperialista y a la incapacidad del gobierno de Maduro de poner a funcionar las refinerías y de controlar las enormes mafias de la gasolina, hacen que millones de personas estresadas se trasladen en hacinados medios de transporte y atiborren las calles todas las mañanas recorriendo abastos y mercados para tratar de "estirar" sus pocos ingresos provenientes de salarios miserables y bonos insuficientes, aumentando las posibilidades de contagios masivos.

Algunos altos dirigentes del gobierno y del PSUV, han sido contagiados e incluso, fallecidos. Nadie se puede alegrar de que una persona corra esa suerte, menos aun cuando algunos han sido luchadores populares por décadas. Pero se puede considerar que es la primera vez que los dirigentes están sufriendo la misma enfermedad que el humilde de los barrios, caseríos y campos; pero con diferencias abismales ya que al pueblo pobre se puede morir de mengua y en aislamiento claustrofóbico, mientras que un dirigente político no le faltará ningún medicamento, ningún equipo, y mucho menos una buena y nutritiva comida. Tal es el caso del Alcalde de Cantaura en el estado Anzoátegui que publicó en las redes un video, conmovido por el apoyo dado por el gobierno central al sacarlo de su Estado a una clínica de lujo en Caracas… ¿Qué opinarán los XX afectados de su Estado, atendidos en hospitales y CDI cada vez menos equipados? Nicolás... ¿allí están las catacumbas?

El Estado se relaja, se deja absorber por su funcionamiento burocrático y por la práctica cada vez más cotidiana de la corrupción. Los trabajadores de la salud y las comunidades se desmoralizan y bajan la guardia… ¡y la enfermedad está vivita y coleando!

Faltan semanas o meses para que se pueda iniciar un plan masivo de vacunación. Por tanto hay aún muchas vidas en riesgo, dependiendo de cómo actuemos colectivamente. No es momento de flaquear ni de ser tolerante con la corrupción y la negligencia. No es momento de descuidar a nuestro personal de salud ni a nuestras comunidades. Por el contrario, sólo con los trabajadores y comunidades activados y motivados y las instituciones cumpliendo sus responsabilidades podemos mantener este enemigo bajo control.

PROPUESTA DE PARTE DE LUCHAS, PARA RETOMAR EL ENFRENTAMIENTO EFECTIVO DE LA PANDEMIA.

A) Retomar los protocolos de bioseguridad para controlar la pandemia. Sancionar severamente a los funcionarios, sean civiles o militares que no acaten esos protocolos, ya sea por corrupción o por negligencia!!

B) Exigir a la oposición terrorista, que deje de pedir sanciones contra el Pueblo Venezolano: somos los que padecemos el bloqueo económico, impuesto. Exijan a sus amos imperialistas la retirada de todas sanciones que afecten el ataque a la pandemia.

C) Que el gobierno deje de cancelar deudas fraudulentas, y destine todos los recursos a satisfacer las necesidades que hay en los hospitales!!

D) Que se haga un acuerdo con Rusia para que en el país se fabrique la vacuna y se aminoren los costos y los tiempos de aplicación a la población.

E) Que se reactive y potencie la actividad en los laboratorios farmacéuticos, para poder cumplir con el párrafo anterior.

F) La contraloría social, debe vigilar que los suministros dados a los centros de salud se distribuyan correctamente.

- ¡Aumento YA de sueldos a todo el personal de salud de los hospitales, CDI, ambulatorios y clínicas populares del país!!

-. ¡Dotación y equipamiento de materiales de bioseguridad para todos los que estén trabajando en el combate de la pandemia!!

-. ¡Suministro de medicamentos a todos los enfermos de covid a través de los consejos comunales y comunas ya que no pueden movilizarse de sus casas o apartamentos por la menguada escasez de combustible!!

-. ¡Dotación de equipos, materiales e insumos para todos los centros de atención al covid!!

-. ¡Combate a través de las comunidades organizadas al ruleteo de pacientes con covid y otras enfermedades que se ha convertido en un grave problema social!!

-. ¡Que los centros de atención médica, retomen inmediatamente la atención de todas patologías ya que en la mayoría solo atienden casos de covid!!



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Liga Unitaria Chavista Socialista LUCHAS

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