(Favor, abstenerse el gabinete económico)

Al presidente Nicolás Maduro y a los trabajadores

En los últimos siete (7) años, seguido a cada anuncio de aumento salarial, inmediatamente, los empresarios, comerciantes, banqueros, gestores de divisas extranjeras y vendedores de todo tipo, han aumentado los precios de alimentos, bienes, servicios y divisas extranjeras, haciendo que la capacidad de compra y de consumo de cada trabajador y de cada familia se hiciesen más exiguos, hasta llevarnos a un pobreza extrema, en donde los ricos se han hecho más ricos (híperpluscuammillonarios) y ha emergido una nueva clase media corrupta, la que viabiliza esa forma de acumulación de riquezas de los ricos.

Desde ese primer momento, no hubo funcionario, ni dirigente, ni institución, que enfrentara, ni sancionara esta forma o modalidad de robo a los trabajadores y a la familia venezolana. A los ricos, dueños de los medios y modos de producción nunca se les enfrentó, mientras que siempre se les han tendido puentes de plata para alcanzar compromisos que nunca cumplieron, verbigratia, los llamados "precios acordados", reactivaciones de empresas, asociaciones estratégicas mixtas, reactivación del agro, devolución de tierras ociosas que con el gobierno del Comandante Chávez, les habían confiscado, a cuenta de la terrofagia y orígenes de propiedad dudosos, monopolio y desuso de éstas, sin que faltasen los auxilios financieros, créditos y dólares preferenciales.

A los trabajadores, en cambio, sus contrataciones colectivas se han reducido a la cobertura mínima de necesidades primarias y precarias, con acuerdos incumplidos y pérdida de conquistas alcanzadas, como el derecho al pago efectivo de "prestaciones sociales indexadas de acuerdo con la hiperinflación", más la flexibilización laboral por la vía del hecho. Y desapareció el salario digno, cuya única propuesta en el camino es seguir en la seguidilla ilusoria de otro aumento miserable o abundante que siga llegando a manos de los ricos en esta cadena depredadora y en esta anarquía y desinstitucionalización económica nacional.

Hoy, la mayoría de las instituciones y empresas en manos del Estado son espacios deteriorados en unos caos, o desiertos y vacíos en otros, porque igual da abandonar el cargo sin tomarse la molestia de renuncia, faltar al trabajo porque sale más caro lo pasaje que los salarios devengados, o esperar los bonos por el Carnet de la Patria, en donde el flojo, el que no se formó el que no tuvo méritos laborales y el malandro, están homologados con el trabajador, el profesional y el honesto. Se ha confundo la "equidad" y lo "justo" con el "igualitarismo" y la "dádiva" de las que han emergido los antivalores de la precariedad, la limosna y el clientelismo. Unos trabajadores se han mal acostumbrado y sobreviven en la precariedad, hasta que fenezcan. Otros, se han llenado de creatividad y empiezan a allanar caminos del llamado "emprendimiento" de cuanta pendejada se nos ocurra para generar ingresos en dólares, hasta muchos otros que han optado por la prostitución, la estafa en redes electrónicas, el robo a mano armada, el microtráfico de drogas, etc., en un submundo que luego será muy difícil erradicar para el establecimiento de una economía sana.

Por este camino, asistimos al desmontaje y desintegración de la clase trabajadora, a cuentagotas y de manera indolente. A esto le sumamos la labor de zapa del gobierno estadounidense que ha introducido dólares provenientes del narcotráfico colombiano, que son repartidos a gremios opuestos al gobierno que preside Nicolás Maduro y el financiamiento a la agricultura que va a dar a Colombia, amén de la compra de fincas, empresas y negocios en manos de lavadoras de dinero proveniente de toda clase de ilícitos. Pero, la moralina mira para otro lado, mientras se ensucia con los cochinos dólares que dan para mucho.

. Ha sido una guerra económica de doble fin: maximizar la acumulación de riqueza, desde la anarquía económica en beneficio de los ricos y quebrar al gobierno legítimamente constituido para montar otro de dependencia directa y subordinado a los dictámenes de EEUU. Esta guerra ha sido muy inusitada, con ataques unilaterales, sin confrontación alguna, una guerra de aguante y no de resistencia, carente de audacia y sin soluciones efectivas.

La SUNDDE, conocida por estas siglas, se convirtió en un antro de corruptos funcionarios en todos sus niveles, los que contribuyeron con esta aberración. Funcionarios militares y policiales, "rodilla en tierra", de todos los rangos y jerarquías, controlaron y se aliaron con estos corruptos de cuello blanco, a cuenta de la escasez, especulación e hiperinflación, haciéndose de una parte de la tajada en esta pandemia de corrupción con alimentos, productos y servicios, en donde la llamada "unión cívico-militar" la pudimos ver en actos televisados, mientras estos funcionarios castrenses, amén de robar a manos anchas y con el poder de las armas, afianzaron su irrespeto y maltrato por los civiles.

El paroxismo de esta corrupción castrense se hizo patente en el surtido de la gasolina, al punto de que hasta asesinaron a civiles, tal y como sucedió hace pocos días en Barcelona, mientras que en otros sitios, estos castrenses han cobrado cuantiosas vacunas en dólares, agredido física y verbalmente, incluso, han llevado presos a civiles que han enfrentado la corrupción y arbitrariedad. De esta pésima conducta de militares, ha resultado una gran brecha social, en donde la mayoría de los venezolanos han pasado del desprecio, al rechazo y odio hacia los militares y policías.

Este odio y rechazo que se han granjeado los militares venezolanos, tendrá graves consecuencias. Cuando el miedo pasa después de tanto abuso y agresión, le devienen la revancha y la violencia. No hay que ser brujo para predecirlo. Las medidas que han ayudado a corregir en parte esta aberración social por parte del Fiscal General de la República, Tarek William Saab, aunque son insuficientes, pudieran apuntar al adecentamiento social, si todos nos involucramos y asumimos el problema como nuestro, grabando, denunciando y enfrentando abiertamente a las lacras castrense que han deshonrado el uniforme de Bolívar y Chávez y si reciben nuestra sanción moral, desde el negarles el saludo en todo espacio, ignorarlos deliberadamente en todo espacio público y privado, hasta que la FANB en pleno empiece a demostrar en la cotidianidad y en cada contexto, respeto y subordinación por los civiles. Si no lo hacemos pronto, tendremos al menor descuido, cuando menos lo esperemos, a otro Augusto Pinochet, es decir, a otros traidores que para gozar de todo lo robado a los venezolanos y congraciarse con el imperio estadounidense, sacrificarán a Nicolás Maduro, asesinarán dirigentes medios del chavismo, a civiles, encarcelarán y nos seguirán gobernando. Veamos el triste ejemplo de Chile. Ellos aún siguen gobernando con el títere de turno como Bachelet o Piñera.

Esta pésima experiencia venezolana ha traído graves consecuencias y con ellas, grandes posibilidades, a tomar en cuenta:

  1. Hoy, los "salarios reales" y los mal llamados "salarios integrales" no valen absolutamente nada, no sirven para paliar nada, el papel moneda del Bolívar ha desaparecido y la banca privada se ha convertido en banca de segundo piso en favor de los ricos y de los particulares que se mueven en el negocio del U.S Dollar y de las criptomonedas Bitcoin, Dash, Etheron, etc.;

  2. El proponer aumento salarial sin proponer las medidas concretas y eficientes que rompa la cadena especulativa e hiperinflacionaria, además de la falsa reactivación económica del aparato productivo, únicamente serviría para seguir desbancando, no al gobierno, sino al Estado, al patrimonio de los venezolanos, porque no se trata únicamente de señalar "de dónde se pueden sacar los recursos para pagar aumentos salariales", sino de darle la utilidad en beneficio de todos los venezolanos y no de que vayan a parar a manos de esa clase ladrona de empresarios, comerciantes, banqueros y gestores del dólar:

  3. Desde que formalmente se anunció la aparición de la Criptomoneda venezolana, el Petro, los mecanismos de inviabilidad deliberada han sido muy ricos en frenar al Petro, mientras que quienes modestamente tengan fracciones o cantidades moderadas o grandes de este criptoactivo, están condenados a no poder darle uso dentro de Venezuela y si logran cambiarlo dentro del país, se les ha convertido en un negocio para perder, excepto la cantidad de vivos genios corruptos que en la primera fase y venta al público, compraron Petros y con las casas de cambio virtuales los cambiaron a euros y dólares, de manera legal, dinero que fue a parar a cuentas de esos venezolanos que afortunadamente tienen cuentas en el extranjeros, mientras el resto de venezolanos están condenados a joderse por la vía del hecho;

  4. Desde el gobierno central, hasta el mismísimo Superintendente de la SUNACRIP, desestimaron las únicas propuestas serias que han surgido de individuos particulares, investigadores y profesores universitarios, quienes se propusieron exponer cómo anclar el Bolívar al Petro y cómo rescatar su valor real frente a otras monedas extranjeras, sobre todo, frente a mecanismos anárquicos de especulación, usura y devaluación programada desde entes y particulares foráneos al gobierno y a los venezolanos. Me refiero a los doctores, investigadores y profesores universitarios, Emilio Hernández y Víctor Theoktisto, entre otros tantos investigadores capaces, que han ofrecido propuestas concretas para estabilizar la política, al menos, en lo monetario y financiero;

  5. Se ha desestimado la babelización monetaria de la economía, en la que no se decrete ingenuamente, ni bajo gritería de pan y circo, la desaparición del US Dollar, ni se le denoste como moneda de uso y de cambio, cuando todos sabemos que en el país, ahorita hay más billetes de EEUU que billetes de Bolívares Soberanos. Se trata de tumbarle la hegemonía la dólar por la vía de los hechos, no de decretarla, sino con medidas audaces y alternativas apetecibles que superen al U.S. Dollar. La babelización monetaria consistiría en inyectar Euros, Yuanes, Rublos y Petros (si es que algún día logran darle viabilidad y usabilidad) entre los trabajadores (no a la banca pública, ni privada, ni a empresarios) y abandonar la táctica de engañar al Presidente Nicolás Maduro, al que, miserablemente, defraudando su confianza, lo ponen a reproducir mentiras e imprecisiones en detrimento del gobierno y de los trabajadores;

  6. Venezuela, en cuestión de meses, bien puede convertirse en el asiento internacional con más bancos extranjeros con los países aliados, como Rusia, China, India, Turquía, Irán, libres de todo trámite, con mayor capacidad que los bancos ingleses en Islas caimán, entre otros y con todas las prerrogativas, siempre y cuando atiendan y privilegien a la población venezolana;

  7. Bien podemos hacer que en muy poco tiempo, en el mediano y corto plazo, convirtamos a Venezuela en el primer país que entero sea Zona Franca y Puerto Libre, que atraiga el turismo, producción industrial, maquila y el comercio masivo, lo que devendrá en la reactivación y enriquecimiento real de la clase trabajadora y sin la dependencia única de nuestros recursos energéticos y minerales;

  8. No hay manera de exculpar la negligencia expresa de funcionarios a los que les corresponde la responsabilidad de proteger el salario real de los trabajadores, a los que expusieron a la miseria, pobreza extrema e infelicidad generalizada, que hoy se ha agudizado frente a la pandemia del COVID-19, en donde además se le ha pedido a un Pueblo trabajador más sacrificio y resistencia, cuando ingentes recursos económicos se han perdido entre la piratería, irresponsabilidad y corrupción;

  9. Ha sido un craso error desde su fundación, la pertenencia de Venezuela en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pues fue un organismo auspiciado, aunque sin pertenecer a él, por el gobierno de EEUU, porque desde ahí y con el control de gobiernos como el de Arabia Saudita, han domeñado a sus miembros y se les han impuesto los precios en la cesta petrolera, la producción y los mercados; Venezuela, nuestra PDVSA bien puede retirarse de la OPEP; Venezuela recibió apoyo de Irán con gasolina y catalizadores pada refinar y no fue por ser miembros de la OPEP, mientras que hemos perdido mercados internacionales para nuestro petróleo, a cuenta del chantaje estadounidense y nada han hecho en el seno de la OPEP; Venezuela logró alianza estratégica con países como Rusia, para la explotación petrolera y no fue por pertenecer a la OPEP; a Venezuela no pueden dejarla fuera de los acuerdos OPEP + Plus, porque somos la mayor reserva probada de petróleo del planeta;

  10. Los corruptos que se han fugado del país, la mayoría con complicidad de otros funcionarios, deben empezar a recibir lecciones en defensa de la Patria, si en un lapso perentorio no devuelven lo robado, que no lo harán en las primeras de cambio, hasta que con sus vidas –donde sea que estén- paguen el alto costo de lo robado, a manos de agentes del Estado, como lo han hecho gobiernos y países serios. Veremos entonces, cómo empiezan a repatriarse los capitales y cómo se devuelven a ponerse a la orden de la justicia. Como no existe la extraterritorialidad de nuestras leyes, tampoco necesitamos que en nuestras leyes esté considerada la pena de muerte o procedimientos en estos casos de corruptos fugados.

  11. Se ha demostrado la descoordinación, la perdida de fervor revolucionario en la función pública, carencia de perspectivas ciertas en materia económica, entre los funcionarios del gabinete económico y los agentes y/o actores que pueden contribuir al desarrollo de riqueza productiva en el país. El llamado Plan de Recuperación Económica, ha sido un rotundo fracaso, porque simplemente, nunca existió y porque a quienes correspondió hacerlo posible, no les dio la gana de implementarlo en ninguno de sus nueve puntos y objetivos estratégicos, unos por negligencia expresa, otros porque jerarquizaron sus negocios personalísimos corruptos y otros, porque no tenían la más remota idea de cómo hacerlo posible. Pero, siempre los trabajadores han estado dispuestos al trabajo y la producción, pero siempre han sido preteridos y despreciados.

A nadie más que al Presidente Nicolás Maduro le corresponde corregir y dar un giro económico audaz y a tiempo, en medio de tres grandes enemigos:

1) el gobierno estadounidense y sus lacayos en esta guerra económica con sus retaliaciones y boicots;

2) Un importante sector de la oposición, corrupta, apátrida y sanguinaria; y,

3) los funcionarios maleados, corruptos y negligentes que lo gravitan, más los que parasitan en todas las instituciones, con el ropaje de consignas y lisonjas.

Las preguntas finales son: ¿cuánto tiempo más los trabajadores resistirán y podrán sobrevivir con estos billetes de monopolio que no valen nada, con sueldos y salarios miserables?; ¿si por la vía del hecho y del derecho, se permitió la dolarización de la economía venezolana, por qué no se ancló el Bolívar al Petro, ni se previó la estabilidad salarial de los trabajadores? ¿Pensarán anunciar otro aumento salarial con esta anarquía de precios, especulación y usura, sin enfrentar a los agentes especulativos y sin levantar el aparato productivo del país?

Francamente y basado en verdades científicas, estoy convencido de que no estamos, ni arrinconados, ni quebrados económicamente y no merecemos vivir miserablemente, como lo está la mayoría de los trabajadores, sobre todo, los del sector público. Hay solución a la crisis económica que no pasa por entregarse a la anarquía, ni por negociar o pactar con el enemigo, ni con despacharlo con consignas o migajas hacia los trabajadores o la sospecha de que toda objeción del desastre económico es traición. Tampoco podemos intentar salir de esta trampa económica repitiendo el mismo experimento.



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Luis Alexander Pino Araque


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