La política venezolana hoy y sus juegos

F.G Bailey en su texto Las reglas del juego político haciendo analogía de la política como juego nos indica que "Un juego no es tal si el resultado del certamen es seguro: por lo tanto los jugadores deben estar, dentro de ciertos límites, apareados imparcialmente. El jugador más débil debe tener, como decimos, por lo menos una posibilidad de ganar". Más adelante prosigue diciendo, "Si bien los oponentes individuales pueden ser eliminados (y la eliminación está, por supuesto, dentro de las reglas del juego) la total eliminación de todos los antagonistas significaría que el juego nunca podrá ser disputado nuevamente".

Es así como el gobierno nacional apuesta por diseñar una oposición moldeada a su antojo, con las características de lo que mejor ellos prefieran. Comienza la invisibilización de organizaciones políticas y seguramente la aparición de otras nuevas que le harán el juego al gobierno, pero lo importante es que aún queda una masa de gente crítica, de personas que alejadas de las posiciones extremistas busca la forma de asociarse o de unirse para cambiar el gobierno de manera democrática. Y sí, tiene que ser de manera democrática porque no se puede comenzar a hablar de vencer al contrario utilizando sus mismos métodos, esto sería como decir que vamos a terminar con los homicidios en el país matando a todos los delincuentes y asesinos.

Se ha dicho desde muchas tribunas y las experiencias lo muestran, cuando la oposición ha buscado salir del gobierno de Maduro por los atajos, es decir, invasiones, golpes de estados, deposiciones por la fuerza, grupos mercenarios, entre otras locuras; el gobierno nacional cohesiona los pocos partidarios que le quedan y se hace más fuerte. Por el contrario cada vez que alguna particularidad u organización con fines políticos se organizó y fue a elecciones, el gobierno de Maduro se vio en dificultades. Los episodios de la penúltima elección presidencial y las elecciones del 2015 hablan por si solas.

Ser o no ser, el problema de la oposición del G4, me recuerdan tanto a aquel poema a la clase media de Benedetti, son medio fascistas, son medio comunistas, son medio demócratas, son medio dictadores, siempre están en medias verdades y nunca terminan de fijar una posición seria y de reconocer errores. El manejo de los recursos para los venezolanos migrantes, la postura ante las posibles invasiones, la forma en como se han manejado lo de CITGO, lo de Monómeros y así muchas otras marramusias que han llevado a cabo aún sin estar en el poder, son indicador de que ellos no son la vía, muchos menos son parte de la solución sino más bien del problema.


El gobierno de Nicolás Maduro busca efectuar elecciones lo más pronto posible, fortalecido ante la disgregación y disminución de quienes lo adversan, pronto a resolver la escasez de gasolina con la llegada de los buques iraníes, con la Covid 19 caída como anillo al dedo para encerrar y aislar a la población con la política de pánico, comienza a mover el tablero político en una contraofensiva que busca garantizar unas elecciones en las cuales los sectores que sele oponen no repitan los resultados del 2015. Es deber de todos los ciudadanos organizarse, llamar a elecciones y salir a votar como en las últimas elecciones del parlamento, sólo la mayor participación va a garantizar la derrota de los extremos.

La inhabilitación y desaparición del partido Voluntad Popular es inminente, ya el gobierno hizo su jugada, aguantó cuanto ataque realizó esa organización política hasta que consiguieron el contexto adecuado para inhabilitarlos con el menor costo político, tal cual hicieron con su figura icono y líder Leopoldo Lopez. La revisión de los artículos 31 y 32 de La Ley contra la delincuencia organizada y el terrorismo es aplicable no sólo a VP, es por mucho también aplicable al PSUV y al gobierno nacional, sobre todo cuando se hace un análisis exhaustivo de las definiciones, ámbitos de aplicación y personas o asociaciones sancionables. Por otro lado, en dicha ley hay elementos de igual o mayor importancia a los que no se les presta atención, existe una inmensa cantidad de denuncias públicas hechas por distintos medios acerca de la situación en Güiria estado Sucre con la trata de blanca, ésta misma ley en sus artículos 41 y 42 se manifiesta en contra de la trata de personas y los delitos de migración ilícita y tráfico ilegal de personas. De igual modo el capítulo VI de los delitos contra la indemnidad sexual en sus artículos 46, 47, 48 y 49. La aplicación de éste estamento jurídico tiene mayor pertinencia en los aspectos antes mencionados que en la desaparición forzosa de un partido político.

La sentencia N°65 del TSJ dificulta aún más las propuestas de diálogo y de una salida negociada a la crisis. Esa decisión es una escalada en el conflicto político que busca mantener viva la polarización extremista que le conviene sólo a los sectores que han venido jugando al gato y al ratón desde hace mucho. Ésta sentencia aunada a la persecución de los partidos políticos y la inhabilitación de las tarjetas de las organizaciones políticas sólo demuestra que desde el gobierno se están buscando todas las formas para evitar la participación.

Es deber de cada uno de nosotros ir, llamar, convocar a una negociación y acuerdo nacional que abarque a todos los sectores del país, sindicatos, gremios, partidos políticos, ciudadanía en general y participar en elecciones, con unos acuerdos y garantías que permitan el desarrollo de un proceso electoral transparente. Los mecanismos están y existen, sólo hay que asumir los espacios. El primer trimestre del 2021 deberían celebrarse elecciones, las próximas votaciones son el lugar idóneo para derrotar la polarización y a todos los males de los que sufre el país, es el momento de comenzar con una política coherente que permita la reconstrucción del país, de a poco, con trabajo, sin atajos, sin presiones, sin cooptación, sin chantajes y con mucha, pero mucha ética.


ya_aristigueta@hotmail.com


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