De memorias y cuentas y espejismos sociales

Manuel Caballero decía que en algunos pasajes de la historia política venezolana los conservadores eran más liberales que los mismos liberales, y viceversa. Yo pregunto, humildemente, a alguien con recursos intelectuales serios: ¿A qué escuela del pensamiento económico se circunscribe Maduro y su gabinete?

Un día se dice que la dolarización es bien vista, al siguiente día la ataca; un día liberan precios, al siguiente tienen a la guardia bajándolos; un día dice que jamás pactará con Trump, al otro sale corriendo a EE.UU a intentar reunirse con él; una mañana libera de impuestos las importaciones y el comercio exterior en general, ya veremos que sucede en la tarde.

Al principio pensaba que solo sucedía en mi pueblo, por algunas condiciones particulares. No obstante, he notado que el fenómeno es holístico, y funciona como una ley de gravitación universal del madurismo. El elemento tiene que ver con la persecución, acorralamiento y "soslayamiento" ante cualquier forma de inteligencia. La ignorancia, la arrogancia y mentira son las divisas por excelencia de esta casta política. Todo un congreso de la inutilidad la superficialidad.

La inteligencia se entiende como la capacidad de pensar en los problemas y sus soluciones con creatividad, la libertad de criticar sin abandonar principios, el hecho de apelar a la ciencia para hacer inferencias, la osadía de decir que el emperador va desnudo amparado por la lógica y, en definitiva, anticipar los desafortunados caminos que seguiremos transitando como pueblo.

La batalla elemental es de ideas, es cultural. Y el terreno donde se moldea la cultura día a día es en el sentido común. Recobrar el sentido común que la industria cultural ha trastocado –de lado y lado- es la tarea principal. Venezuela no es el backyard de Estados Unidos, pero tampoco una nación se conforme con que "llegue la cajita", "salga el bonito" o "vuelva a llegar el medio petro". Ambas son lógicas perversas que envían mensajes connotados y denotados de dominación. Un pobre que apoya a la derecha está alienado sin dudas, pero un pobre que apoya a Maduro también lo está.

Adorno pensaba que la fuente de la crítica era el dolor. Y la fuente principal de este pequeño tejido de palabras es el dolor, naturalmente. El dolor de ver que los grandes problemas de la nación fueron soslayados el día de hoy. Nada habló el señor presidente de las infernales colas de gasolina, el poder adquisitivo del salario, las mafias paramilitares que gobiernan la frontera, el déficit fiscal, la hiper-inflación, la situación de la energía eléctrica en los Andes o Zulia, la lenta conectividad venezolana o los servicios públicos.

Por el contrario, habló mucho del Petro, que en definitiva es una nueva manera hacer dos cosas: de generar liquidez (inflación) y de acumulación. Nada tiene que ver el Petro con la lógica de las cripto-monedas primigenias. Por momentos pienso que Maduro y Guaidó se han puesto de acuerdo para saquearnos y entretenernos al mismo tiempo. Han llegado los tiempos donde hablar de lo necesario es un acto de osadía.

Se supone que desde los economistas vulgares – en la jerga de Marx- hasta Ernest Mandel: el trabajo es la fuente de toda riqueza, entendida como constructo social. No hay para este 2020 una agenda que potencie el valor del trabajo; con que el gobierno cree Petros desde un ordenador es suficiente, en el imaginario de los asesores presidenciales. Muchos economistas han previsto que este año será de crecimiento económico.

Sin embargo, un crecimiento en semejante desastre no puede significar desarrollo y menos, humano. Domingo Maza Zavala –en su época de intelectual del pueblo- habló muchas veces del "crecimiento sin desarrollo" y catalogó a este como una forma característica del capitalismo dependiente. 2020 presenta una característica extra a lo que hemos visto, y es el hecho la irrupción de nuevas formas de "rentismo" no petrolero. Esta vez, nutrido de la importación de todo tipo de productos del exterior.

Lo único bueno de la estupidez y la ceguera –de lado y lado- es que son gratuitas. Si tenía alguna pequeña duda sobre la incapacidad de Maduro y su espíritu profundamente reaccionario, hoy fue descartada. Combatir la reacción, enajenación y la falsificación en todas sus dimensiones y formas es la tarea.

moralesnelson17@gmail.com



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