Servir es educación emancipadora

La tendencia es la supremacía del saber teórico sobre el saber práctico, expresamos discursos con ideales que no practicamos en la realidad, descuidamos las buenas prácticas ciudadanas, morales y políticas para mejores relaciones interpersonales, se observa, por ejemplo, un mal servicio en las oficinas públicas, un mal trato, a veces irrespetuoso, también, existe un papeleo innecesario en simples trámites administrativos y exceso de explicaciones, el servidor público, te pregunta, ¿si me explico?, si se daña la línea telefónica, bueno, los técnicos de CANTV tardan meses en reparártela, si te atienden, igualmente, minimizamos el valor del sujeto y su palabra, ahora, las autorizaciones para diligencias de otros son notariadas.

Servir es estar al servicio del otro, ser un servidor público, atender a otros en sus diligencias públicas, satisfacer las necesidades colectivas y, servir es educación emancipadora, quiere decir, que servir es una vía para apoyarnos mutuamente y emanciparnos, que en sentido figurado, es liberarse de cualquier forma de dependencia, si nos servimos mutuamente, se facilita liberarnos de dependencias, por ejemplo, si un profesor escribe un libro de matemáticas, hay que publicárselo para liberamos en saberes, servir, en ese caso, es apoyar al profesor en sus trámites de publicación porque un libro es sinónimo de liberación, y precisamente, si aspiramos ser independientes, no debemos importar más libros o usar libros de autores extranjeros, y así, tenemos que servir a otros innovadores e inventores en sus proyectos económicos, tecnológicos, energéticos, etc.

Urge superar la idea de que servir es como una humillación o deshonra, que atender una persona es hacerle un favor, o que las buenas atenciones de los servidores públicos se logran si les llevas obsequios, refrigerios o mecates.

Las causas de mal servicio son culturales y circunstanciales; la cultural, es el modelo rentista petrolero que nos llena los bolsillos de dólares y establece una relación del Estado con los ciudadanos cómoda, dependiente y hasta irresponsable, tanto así, que queremos a Venezuela cuando nos conviene, es decir, en las épocas de bonanzas petroleras; la circunstancial, es la anomia como la situación social en que las personas no pueden orientar con precisión y exactitud su conducta porque no existen normas claras, o porque las normas existen, pero no tiene la capacidad para dar respuestas efectivas a los estímulos socioeconómicos y políticos.

La anomia es un término creado por el filósofo francés Emilio Durkheim y en general, es una percepción de ausencia de normas, o que las normas existen pero se cumplen a medias, o no se cumplen, o simplemente, que existen las normas pero las aplico cuando me conviene, y esto origina la actitud de "sálvese quien pueda" y por supuesto, a actuar circunstancialmente, de momento, y por eso, según las circunstancias, el servidor público, te puede tratar bien o mal en equis momentos.

Sugiero, no eliminar, sino más bien atenuar, el modelo rentista petrolero logrando otras fuentes de divisas, apoyando iniciativas exportadoras, innovaciones, inventos y empresas de los ciudadanos y minimizando el obsesivo control que el poder político del Estado ejerce sobre los venezolanos y venezolanas; asimismo, negociar las normas para evitar anomias, las leyes deben ser negociadas "de verdad" para avanzar de bueno a mejor, hacia un mejor servir al otro, más apoyo entre nosotros y más posibilidades de emanciparnos, no obstante, dejo el final abierto a otras ideas emancipatorias y del servir refiriéndome al servidor público.

Abogado, profesor asociado de la Universidad Bolivariana de Venezuela

Correo electrónico: abelflames@gmail.com

 



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