Volver a Chávez: los chavismos ¿una tragedia?

El teatro estaba copado, millares fluían por las siete avenidas presurosos por preservar la mejor locación. La pasión se contagiaba, la unicidad hermanaba en la diferencia; temían ocurriese lo peor en los tiempos por venir.

De repente, un ruido ensordecedor resquebrajó el firmamento, enloqueció los sentimientos. Allí, en aquella tarima, un hombre, confundido entre sus iguales, pronunciaba su más sentido discurso mientras los tramoyeros, bien resguardados de la lluvia, observaban cautelosos el milagro.

Los meses pasaron y el hecho sobrenatural no aconteció, antes bien, en la brumosa tarde de marzo el murmullo circuló: la integridad física de aquel hombre bañado de pueblo se había despedido para siempre; no sospechaban siquiera que, tras bastidores, los complotados habían planificado cautelosamente su silencio. Y el drama comenzó para huérfanos y huérfanas; también la orgía entre hijos e hijas que nunca lo fueron; se disputaban el protagonismo del hijo pródigo.

La trama continuó, subrepticia, sigilosa; sospechaban que en los corazones y las conciencias su voz retumbaba todavía. Dudaron. ¿Cómo acallarla sin delatarse? ¿Cómo despojarlo de su magia? Y fue así que decidieron endiosarlo y con ello eliminar su magnánima humanidad. Multiplicaron expresiones entre las masas adoloridas que ellas repitieron buscando consuelo: “Comandante supremo”, “Líder eterno”; pero no fue suficiente, la idea persistía, necesitaban fulminarla.

En los predios del CNE y en la Plaza Caracas retumbaba el discurso elocuente, el debate sobre su testamento político. Orgulloso de tan vasta síntesis, disertaba con su don magisterial: “Son cinco los objetivos que contiene este Plan de la Patria, yo mismo lo escribí con mi zurda y ustedes deben estudiarlo, debatirlo, divulgarlo como si fuese la Biblia o nuestra Constitución. Pero, ojo pelao, es en el objetivo dos que dice: “Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo” donde reside la síntesis de nuestra praxis revolucionaria; no se confundan jamás: Optamos por el Socialismo Bolivariano, nunca por el Capitalismo Salvaje que tanto hemos combatido. Escuchen atentamente:

Vamos pues, en el próximo período a lograr el segundo gran objetivo histórico: seguir construyendo y cimentando las bases del socialismo bolivariano del siglo XXI para desmontar el inhumano, depredador y belicista sistema de acumulación capitalista y trascender la lógica del capital que lo sustenta.

Pero las conciencias se adormecían, los ojos y oídos se cerraban y la idea original y auténtica sobre el Socialismo Bolivariano del siglo XXI que con tanto celo Chávez propuso, divulgó, debatió y defendió fue cercenada, mutilada, falsificada. En diciembre de 2013, en sesión plena y por mayoría, fue aprobado en la Asamblea Nacional otro plan-ley que rigió los destinos del país durante seis años. En los rostros tristes, los cuerpos flácidos, la niñez “huele pega”, los muertos en vida de barriadas, calles, pueblos, escuelas, hospitales, cuarteles retumba la felonía.

El drama se transformó en tragedia cuando “los chavismos” se disputaron la autenticidad de las tesis originales de Chávez que jamás suscribieron: Que si el chavismo sin Chávez por su autocratismo; que si el chavismo bolivariano, capitalista per se; o el chavismo comunal en su distorsionada versión “comuna o nada”; tal vez el chavismo chavista para darle un respiro a su autenticidad o, peor aún, el chavismo emergente de una junta que nos retrotrae a tiempos atávicos que creíamos superados.

El telón se cierra lentamente… y la tragedia continúa. Nos preguntamos: ¿La oralidad de Chávez se gasificó? ¿El juramento “Patria Socialista o Muerte” se quebrantó para siempre? ¿Dónde quedó “Todos Somos Chávez”? Nosotros respondemos, con contundencia y firmeza:

¡La oralidad de Chávez es patrimonio político-ideológico de la humanidad!

¡La Revolución Bolivariana liderada en vida por Chávez y su pueblo fue y es un instante que le pertenece a la Historia de las Rebeliones Populares!

¡El Socialismo Bolivariano del siglo XXI, anticapitalista, antiimperialista e internacionalista es y debe ser, ya, la fuente inspiradora de la redención humana y planetaria!

¡La traición, la deslealtad y la pusilanimidad a tan inédito momento histórico y a su fuente inspiradora necesitan ser juzgadas por las masas irredentas como un crimen de lesa humanidad!

elgaropa13@gmail.com


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