Azimut revolucionario

Bolívar no es pensamiento muerto...

El pensamiento bolivariano que argumenta y soporta cada una de las acciones revolucionarias venezolanas jamás debe ser disociado de la realidad cotidiana de las personas que él creen y es un compromiso de todos mantenerlo vigente a través..de la acción diaria. En el empeño del pueblo por querer ver de regreso a un verdadero líder nacional, sobre cuya idea progresista se generen los cambios necesarios para prósperar como nación y para desarrollar todoLas las potencialidades con las que contamos le ha tocado al presidente Chávez perseguir este ideal y refundarlo de alguna forma entre la gente para dar el paso final hacia la consolidación..de una visión humantaria y justiciera de Estado. Y recordàbamos como es que Bolívar siendo un heredero de fortunas familiares y de pensamientos màs bien polìticos, emprendiò la cruzada por el rescate de la dignidad latinoamericana entregándose en cuerpo y alma al sueño de intregración sureña y como es que los partidos y los intereses individualistas de muchos de quienes le rodearon provocaron el desplome de todas esas grandes propuestas e incluso le llevaron a morir exiliado en otro país distinto al que le vio nacer y al que quiso por encima de sí mismo.

La vigencia del pensamiento bolivariano es una vigencia relativa. Es la relatividad de no solo aprenderla y leerla, quizà comentarla, sino tambièn de practicar sus preceptos y más allá contundentemente hacerlos parte de esa convicción personal que nos motiva a diario a seguir en la lucha por la equidad y la justicia social, por la dignidad de quienes todavía permanecen al margen y de quienes jamás han tenido la oportunidad de ser ciudadanos de primera en este país clasista y cuyas instituciones en su mayoría crecieron de manera amorfa y mediocre.

El cese de los partidos, como fórmula bolivariana para consolidar la unión es ahora retomado por el presidente Chávez, en pleno siglo XXI con el único objetivo de mancomunar esfuerzos organizativos y evitar el perjudicial parcelismo político que ha mantenido al país en una constante pugna de sus estructuras por alcanzar los privilegios del poder, desplazando los verdaderos intereses populares, sociales, en muchas ocasiones y fraccionando los movimientos con idea común que sirven a su vez de bulto para la exigencia de las llamadas cuotas de poder. Todos los partidos ahora, deben iniciar un proceso de sinceración de sus alcances y capacidades, de sus objetivos y logros, de su verdadero trabajo de calle y de lo imprescindible que realmente son producto de una labor constante de base y de formación ideológica.

Bolívar fue claro al reclamar un partido único para cumplir los objetivos de unidad que no son más que los objetivos de disciplina política que deben reinar para permitir el trabajo de transformación..en..todas las áreas, es pues, en resumen y..una especie de guía espiritual del ejercicio gubernamental que abrirá el espacio de competencia entre iguales a los dirigentes que patean a diario las calles y no tolerará desviaciones en la ejecución de las políticas sociales planteadas desde la presidencia. Vamos a estar claros, la vigencia del pensamiento bolivariano no es para unas cosas sí y para otras no, el divisionismo y el parcelismo político ha sido un cáncer muy viejo en las estructuras de respaldo popular y esconden tras de sí, serios vicios que impedirán a toda costa la integración del movimiento bolivariano, sencillamente porque desplaza cualquier intención de negociación pragmática. Este año, nuevamente pedimos una bendición en donde esté al Libertador, para que nos siga guiando por el camino del bien y la lealtad con un pueblo que jamás, bajo ningún concepto, debemos decepcionar.

prensagobernacion@yahoo.com




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Luis Jonás Reyes Flores


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