El legado de Nicolás Maduro

No hace falta esperar la caída de Nicolás Maduro para visualizar el nefasto legado de su dictadura, así como no era necesario aguardar el final del tercer Reich para apreciar la trágica herencia de la locura nazi en una Alemania devastada, ni tampoco se necesitaba el final de Pol Pot a fin de conocer el desastre que significaron los jemeres rojos para Camboya. Esos son solamente dos ejemplos de tiranías genocidas cuyos máximos dirigentes destruyeron sus respectivos países.

En el caso de Venezuela, Nicolás Maduro ha ido edificando un legado que deja en pañales la devastación ocasionada por la dictadura de Juan Vicente Gómez, haciendo que la patria involucione hacia tiempos propios de aquel territorio desarticulado y fragmentado del siglo XIX, cuando las guerras civiles fratricidas prácticamente aniquilaron al Estado nación.

A continuación, este listado, con algunos de los "logros" que constituyen el legado de Nicolás Maduro, un tirano que mató la ilusión de un pueblo, alguna vez esperanzado con un futuro mejor:

1.-Destrucción de la imagen internacional de Venezuela. Hoy en día, cualquier partido de derecha -derecha de verdad, no lo que la dictadura madurista llama derecha que es todo aquel que se lo oponga- utiliza a nuestra patria como ejemplo de lo que significa un gobierno de izquierda. Es decir, ha lesionado las ideologías progresistas haciéndole un gran favor a los movimientos reaccionarios, que nos utilizan para llenar de miedo a los electores de sus países.

2.-Fractura de la familia venezolana. Se ha ocasionado el mayor éxodo que ha vivido nuestro país en su historia. Hijos sin padres, abuelos sin nietos, matrimonios separados, en fin, se trata de una destrucción de la principal célula de la sociedad. De acuerdo con estimaciones, alrededor de cuatro millones de ciudadanos han dejado nuestra querida patria y, en muchos casos, has sido víctimas de maltratos, abusos y una brutal xenofobia.

3.-Debacle de la industria petrolera. Entre su primer sexenio y lo que va del actual, Maduro y sus adláteres hicieron pedazos la joya de la corona de la economía venezolana: PDVSA. Corrupción, desinversión y una gerencia chapucera impuesta por amiguismo y nepotismo llevaron a la ruina a la que fuera la quinta corporación petrolera más importante y poderosa del mundo. La producción de más de tres millones de barriles de crudo diarios se redujo a una cifra que oscila entre cuatrocientos y setecientos mil. Ese número es insuficiente para generar las divisas que la nación requiere por lo que la crisis se ha hecho profunda y estructural.

4.-Colapso de la economía. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior, es decir, la debacle de PDVSA, aunque se intensifica con otros factores que incluyen: pésima política cambiaria, incapacidad para combatir la inflación, destrucción del bolívar como moneda nacional, un gabinete económico mediocre e incapaz y, principalmente, la corrupción. El saqueo del tesoro público ha llegado a niveles alarmantes. El caso venezolano es digno de estudio a fin de evaluar la conformación de una cleptocracia tan criminal que el fallecido tirano de Zaire, Mobuto Sese Seko, luciría como un honrado burócrata al lado de las bandas maduristas.

5.-Legalización de la esclavitud. El madurismo es una expresión irracional y desproporcionada de la ideología más reaccionaria que se conozca. Uno de los derechos que la dictadura aniquiló fue el del salario. De hecho, actualmente, el salario mínimo se sitúa en unos tres dólares mensuales. Una persona que labore por semejante "sueldo" lo hace, prácticamente, por nada. En otras palabras, el autodenominado "presidente obrero" acabó con el ingreso de los trabajadores, convirtiendo la población económicamente activa en mano de obra esclava.

6.-Destrucción de los servicios públicos y las vías de comunicación. Las instituciones y empresas públicas responsables del suministro de energía eléctrica, gas doméstico, agua potable, así como telecomunicaciones, fueron literalmente desmanteladas. De esta forma, la ciudadanía se ha visto en la necesidad de vivir en medio de apagones, falta del vital líquido y sin el combustible necesario para cocinar, además, el servicio internet y de telefonía se encuentran entre los peores de América Latina. En relación con el transporte, las unidades se han convertido en chatarra y se han habilitado las llamadas "perreras", que son vehículos de carga para trasladar a hombres, mujeres, niños y ancianos como animales al matadero. Otros sistemas de transporte masivo, como el Metro de Caracas están cada vez más deteriorados. A eso es necesario sumar las condiciones paupérrimas de autopistas y carreteras que, además, se encuentran tomadas por bandas delictivas que roban y matan sin compasión.

7.-Salud en terapia intensiva o desahuciada. El sistema público de salud jamás había estado en condiciones tan lamentables como las actuales. Los hospitales están en ruinas, no cuentan con insumos ni medicinas, además, el personal recibe salarios de hambre y gran parte de estos profesionales se ha marchado del país, formando parte de la atroz migración forzada de la que hablamos anteriormente.

8.-El hampa reina a sus anchas. La delincuencia ha tomado el control de la sociedad ante una ciudadanía inerme y atemorizada. El desgobierno es incapaz de llevar a cabo una estrategia adecuada de lucha contra el hampa e, incluso, los organismos policiales han sido contaminados por el cáncer de la corrupción, convirtiéndose en parte del problema en lugar de solucionarlo. A esto es necesario agregar un sistema de justicia podrido y unas cárceles (o "internados judiciales" como gustan llamarlos los políticamente correctos) que sirven como universidades del crimen en lugar de centros para reformar a los presos ("privados de libertad" les dicen ahora).

9.-Mafias enquistadas en el aparato burocrático. Para nadie es un secreto que hasta el más sencillo de los trámites constituye un vía crucis del que, únicamente, se benefician los gestores que cobran sumas exorbitantes (por lo general en dólares) para "agilizar" el papeleo. La obtención de cédulas, pasaportes o licencias son verdaderos tragos amargos para el pueblo llano.

10.-El carnet de la patria y los Clap. Dos creaciones del dictador para incrementar el control social y el sometimiento del pueblo a través del hambre. El susodicho carnet es una especie de "cédula de identidad paralela" que deben portar quienes quieran acceder a las limosnas que reparte la tiranía, mientras que los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) son una caja con comida (en gran parte importada, desde luego, para que los burócratas puedan hacer lucrativos negocios en divisas), que se reparte entre algunos sectores de la población para recordar que el Estado es quien puede brindar los alimentos y, por lo tanto, quien se oponga sufrirá las consecuencias del hambre. Estoy seguro que ambas herramientas serán vistas con horror e incredulidad en el futuro.

11.-Entrega total de la nación al imperialismo ruso y al chino. A pesar del discurso panfletario antiimperialista (realmente antiestadounidense), el madurismo ha sido aberrantemente entreguista y contrario a los intereses nacionales. Venezuela se ha convertido en una depauperada colonia de grandes potencias extranjeras que la expolian sin compasión, llevándose petróleo, oro, coltán y cuanto recurso natural existe.

antonioprado1980@gmail.com

Antonio Prado

Luchador social



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