Guerra, desobediencia y traición

La historia política del país transita hoy caminos escabrosos nunca antes vivida. El presidente Nicolas Maduro después de haber sido electo el 25 de mayo del 2018,ha tenido que afrontar la mas feroz agresión política - económica y hasta militar por parte del neofascismo de la claque gobernante de los EEUU; el imperio ha logrado conformar incluso una banda de mercenarios que hacen vida en algunos partidos de la oposición en Venezuela y hasta diplomáticos de otros países que actúan en mancuerna en la agresión a nuestro país; lo que nos obliga a levantar las banderas en defensa de la soberanía nacional y por el bienestar de nuestro pueblo.

Pero no solamente estamos recibiendo la agresión de Trump y sus mercenarios; sino que al lado de este drama se une la triste realidad de la traición, que al pueblo venezolano le indigna; cuando altos funcionarios, levantan vuelo como en los casos de Rodriguez Torres, Ramirez, Ortega Diaz, Rotondaro, Isea, Izarra, Cristhofer; con solo señalar a estos miserables y junto a estos traidores tenemos a un puñado de ineficientes funcionarios que en ministerios, gobernaciones y alcaldías le juegan sucio al presidente y al pueblo. Lo vivido en la industria eléctrica y los correctivos que allí se tomaron, que por cierto están dando resultados deben ser aplicadas de emergencia en PDVSA, por ejemplo donde todo no marcha bien. Busque señor presidente los lubricantes producidas en nuestras refinerías; pero también tenemos las empresas siderúrgicas y del aluminio en Guayana dirigidas por gerentes turistas que nada saben de estas ramas industriales. Es lamentable que tengamos que vivir hoy de agresión en agresión por parte del imperio y además seamos victimas de ineficientes funcionarios, gobernadores y alcaldes.

La sociedad de cómplices que se mueve en el negocio de las medicinas es una prioridad que debemos atacar con prontitud. Si, es cierto que estamos en guerra, vemos con agrado que sea la milicia la que asuma la dirección de la alimentación y de esta forma darle el carácter de distribución de los CLAP, como una acción de seguridad de la nación, hoy cuando Trump y sus secuaces imperiales tienen la vista puesta a este novedoso plan de llevarle comida al pueblo, pretende con su criminal bloqueo cortar con países amigos la adquisición de estos rublos alimentarios. La guerra imperial, los mercenarios y los traidores nos lanzan piedras en el camino para quebrar la voluntad firme del pueblo a favor de la revolución; nos impone también en lo interno abrir un frente contra la ineficiencia y la corrupción. Hemos visto como alcaldes y gobernadores en programas de televisión falsean la verdad, maquillan informaciones; todo esto unido al amiguismo y a la sociedad de cómplices que entorpecen el desarrollo de una política victoriosa a corto plazo. Estamos obligados a fumigar las instancias de gobernabilidad a nivel nacional. Hay que darle una voltereta a esa práctica organizativa de partido donde ineficientes gobernadores, alcaldes y otros funcionarios sean designados en cargos de dirigentes sin que lleguen a liderizar nada en ninguna fuerza social. Un viejo militante revolucionario nos comentaba y quería hacérsela llegar a usted señor presidente, que le seria beneficioso para orientarlo sobre el nivel político e ideologico que alcaldes y gobernadores hacen presencia en esas maratónicas reuniones para repartir recursos, que les presente un cuestionario que sea respondido allí sobre el ejercicio de gobierno, su contenido practico e ideológico hacia la transición al socialismo y allí Vd. encontrara los aciertos y debilidades en el cumplimiento de sus tareas planteadas.



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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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