Julian Assange es culpable solo por revelar el carácter perverso de imperialismo estadounidense

Julian Assange fue extraído en peso por policías británicos desde la embajada de Ecuador en Londres luego que el presidente Lenin Moreno diera luz verde para la expulsión del editor de Wikileaks. La detención de Assange representa un abuso de poder que pone en evidencia que el verdadero periodismo no solo ha sido prohibido en Occidente sino también cómo políticos, periodistas, agencias noticiosas y agrupaciones de expertos se han coludido para silenciar a personas como Assange y a la Fundación Wikileaks porque constituyen inconvenientes para el imperialismo norteamericano.

Assange es "culpable" de cometer dos "pecados capitales" cuando denunció los crímenes de guerra ejecutados por Estados Unidos en Irak y cometer el imperdonable pecado de publicar los mensajes electrónicos de Clinton, Podestá y del Comité Nacional Demócrata, revelando así las artimañas de la política interna de Estados Unidos, como el fraude cometido contra Bernie Sanders en las primarias demócratas del año 2016.

Estas revelaciones, entre muchas otras (Bóveda 7, Tortura. Cablegramas Diplomáticos) de parte de Wikileaks y de Julian Assange, son ante los ojos de la elite gobernante norteamericana transgresiones que golpearon las bases mismas sobre las cuales se construye el edificio del "excepcionalismo norteamericano", es decir, la democracia que se supone que es la luz que ilumina al mundo y las "guerras justas" que fluyen con celo misionero para hacer del mundo un lugar seguro para la democracia. En consecuencia, los medios de prensa y los políticos cacarean acerca de los "hermosos misiles" y otros armamentos de alta tecnología que serán empleados en las consiguientes intervenciones humanitarias, por supuesto, omitiendo el hecho que es el complejo militar industrial el que se beneficia en grande de las interminables guerras y que sería el principal contribuyente que promueve a políticos belicistas a cargos de gobierno y a la línea editorial belicista de los grandes periódicos y carteras de valores para esos mismos editores.

Al publicar la filmación de personal militar norteamericano riéndose al tiempo que asesinanban a decenas de civiles iraquíes, claramente desarmados a distancia segura desde un helicóptero Apache, es una de las maneras más evidentes de demostrar cuan falso y artificial es el concepto de "guerra humanitaria" y el concepto de la "responsabilidad de proteger" (RdP).

En la era actual de las comunicaciones, esa filmación, esas imágenes, esas risotadas constituyen un poderoso antídoto contra las mentiras que diariamente tenemos que calarnos de parte de nuestra prensa corporativa.

Los principales medios de comunicación jamás nos van a informar sobre las razones de por qué Washington ha estado en guerra durante la mitad de las últimas dos décadas puesto que eso se debe al imperialismo norteamericano. Nunca nos van a decir que las incesantes intervenciones son producto de un insaciable apetito por recursos naturales y con mucha frecuencia por el simple deseo de hundir al país en el caos si sus recalcitrantes líderes se niegan a arrodillarse de manera apropiada y el debido respeto.

La filmación de manera rotunda desbancó todos los miles de horas acumuladas de propaganda informativa que han sido diseñadas para convencernos que Washington de manera benigna bombardea países para llevarles la democracia y liberar a los oprimidos.

Del mismo modo en que Wikileaks descorrió las cortinas para demostrar cómo las primarias demócratas fueron una farsa, también demostró cómo el concepto de democracia en Estados Unidos está agotado y de hecho actualmente no existe. Los partidos políticos son alimentados y controlados a través de donaciones en dinero y su consiguiente cobertura mediática puede ser comprada, lo cual permite que millones de norteamericanos sean alimentados mediante una dieta permanente de noticias falsas y de promesas que nunca se van a cumplir.

Queda claro a través de la lectura de las revelaciones publicadas a través de años por Wikileaks que conceptos tales como democracia y RdP no son otra cosa que malas excusas y justificaciones para que Estados Unidos bombardee cuando quiera y por doquier. Los intereses adinerados aseguran la elección a cargos públicos de aquellos en cuales se puede confiar que velarán por los intereses del uno por ciento a expensas del 99 por ciento restante y mientras tanto dictan charlas moralizantes al resto del mundo ignorando de paso el intrínseco doble rasero.

Los poderes establecidos encargan a los medios corporativos se encarguen de mercadear la guerra con el propósito de adelantar los objetivos de la política exterior de Estados Unidos. Careciendo de la justificación moral de la guerra sería muy dificultoso convencer a los norteamericanos y a los europeos que envíen a sus hijos a morir a miles de kilómetros lejos de casa. Se trata de un Directo Lavado Cerebral 101: al repetir incesantemente una mentira la gente termina creyéndola.

La única manera en que Estados Unidos cree que se puede solucionar el problema es silenciando la fuente e ignorando las consecuencias a pesar que estamos hablando de un periodista de fama internacional que buscó asilo en una embajada y que ha estado confinado en ella durante siete años.

Este australiano ha tenido éxito en convertirse simultáneamente en el enemigo número uno del complejo militar-industrial y de los demócratas y por lo tanto de todos los norteamericanos que sufren de rusofobia. Realizó su trabajo de manera tan excelente que consiguió convertirse en el blanco de prácticamente de todo el establecimiento Washingtoniano que está dispuesto a encarcelar a todos los que se parezcan a Assange, Snowden (solo si pudieran) y luego tirar la llave.

Su destino pareciera estar marcado por una probable extradición hacia Estados Unidos donde lo espera un juicio secreto basado sobre acusaciones falsas sin que él tenga la posibilidad de examinar las evidencias con un abogado. En una fecha anterior lo habrían enviado a Guantánamo, pero el efecto sería el mismo. Por supuesto que no se trata de malas noticias para todos ya que hay muchos que celebran la noticia de su detención. Todos los que conforman la agrupación MeToo y sectores relacionados con los derechos humanos aplauden la decisión de Lenin Moreno de expulsar a Julian Assange de la embajada y su detención por parte de la policía británica. Aquellos de los cuales se esperaría que hicieran escuchar sus voces se revelan como agentes del imperialismo a través de su vergonzoso silencio.

Los medios impresos y transmitidos fuera de Estados Unidos realizan su papel de contribuyentes a la oleada desinformativa, de omisiones y de embustes a favor de los intereses propagandísticos norteamericanos. Podrán estar divididos respecto a los presidentes norteamericanos y su a preferencia por los demócratas o los republicanos, pero están firmemente unidos en que Washington (y Tel Aviv) están siempre en lo correcto.

Mientras tanto seguimos viendo más y más guerras causadas por Estados Unidos ya sea directa o indirectamente al margen de quien esté mandando en la Casa Blanca.

En realidad el periodismo auténtico naufraga en medio de la marejada de censura. En Occidente, las mentiras y las noticias falsas corren desenfrenadamente y la broma de Robert Mueller de tres años de duración será recordada en la historia como un excelente ejemplo de cómo las elites pueden programar las mentes de decenas de millones de ciudadanos, sencillamente repitiendo una y otra vez una completa falsedad sin ninguna evidencia que la apoye.

La detención de Assange y otros como Meng Wanzhou, importante funcionaria de finanzas de la empresa tecnológica china, Huawei y de Marzieh Hashemi, presentadora de la Press TV en idioma inglés de Irán, nos hace detenernos por un momento para reflexionar sobre los cambios que están ocurriendo y cómo el imperio norteamericano está reaccionando agresivamente contra la actual transformación de un mundo unipolar hacia un mundo multipolar. La pérdida de prestigio, respeto, dignidad, lealtad y honestidad que ahora enfrenta Estados Unidos, son consecuencia en parte del excelente trabajo periodístico de Wikileaks durante los últimos quince años.

La detención de un periodista que es ciudadano australiano, dentro de una embajada para luego enviarlo hacia un tercer país para ser juzgado secretamente sin examinar las evidencias (porque se trata de un secreto altamente clasificado) donde se le acusa de espionaje es una nueva bajeza, aun tratándose de Washington, lo cual debería preocupar a cualquiera que todavía le motive la libertad de prensa.

La floja respuesta de parte de los colegas de Julian Assange puede ser bien explicada por las palabras del fallecido periodista alemán, Udo Ulfkotte, quien reveló que él había publicado material falso que le fue suministrado por la CIA agregando que eso era cosa común entre periodistas de la prensa corporativa:

"La cobertura no oficial ocurre cuando un periodista básicamente trabaja para la CIA

pero no en condiciones oficiales. Esto le permite crear una suerte de "asociación" entre

su socio y su socio. La CIA busca periodistas jóvenes para captarlos. De repente se les

abren las puertas, llega la recompensa, y Ud. sabe, de repente te das cuenta que toda

tu carrera se la debes a ellos. Básicamente, es así como funciona. Yo estuve publicando

artículos con mi firma que eran redactados por agentes de la CIA y otros servicios de

inteligencia, especialmente del servicio secreto alemán. Me enseñaron a mentir y a

traicionar con el propósito de negarle la verdad al público."

por otra parte, podríamos mencionar al gran Robert Parry…

"Esta corrupción de los principios –retorciento la información con el objeto que

coincida con alguna conclusión deseada—se convirtió en el modus vivendi en la

política y el periodismo norteamericanos. Y aquellos como nosotros que insistimos

en defender los principios del escepticismo periodístico y de la imparcialidad fuimos

marginados por nuestros colegas y expuestos a la hostilidad que de repente surgió

desde la derecha y los neoconservadores pero que eventualmente también captó

al mundo progresista… La satanización de Rusia y del presidente Vladimir Putin

es el rasgo más peligroso de este proceso propagandístico –y es aquí donde los

neoconservadores y los intervencionistas liberales de manera evidente se han

unificado. El enfoque de Rusia de parte de los medios de prensa de Estados Unidos

es prácticamente pura propaganda."

Básicamente, la falta más grave de Assange radica en haber expuesto la verdadera cara del imperialismo norteamericano a través de imágenes, noticias, correos electrónicos, cablegramas y videos. Un imperialismo que durante décadas ha provocado guerras, muerte y destrucción por todo el mundo para su propio provecho político y económico, empleando espúreas justificaciones respaldadas por auto proclamados expertos , ampliadas y repetidas incesantemente por los medios de comunicación de masas.

Por  Traducción desde el inglés por

Strategic Culture Foundation Sergio R. Anacona

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

www.strategic-culture.org



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