Presidente Maduro: cuestionado por los más cuestionados

La operación en el escenario internacional

El frente internacional de esta operación imperialista contra Venezuela, se apoyó en la Secretaría General de la OEA, la Unión Europea y el fabricado grupo de Lima, focalizado en las acusaciones más diversas contra el gobierno de Venezuela, el desconocimiento de la legitimidad de Maduro como Presidente, aunque nunca obtuvieron los votos suficientes para activar acciones previstas en los organismos internacionales reales.

Legitimidad de Maduro como Presidente

¿Quiénes cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

No lo cuestiona la ONU, ya que no fue votado ni por la Asamblea General ni por el Consejo de Seguridad.

No lo cuestiona la OEA, ya que no ha contado con los votos suficientes para adoptar las resoluciones que activen los mecanismos previstos en sus normativas, léase aplicación de carta democrática.

No lo cuestiona el conjunto de la oposición venezolana, ya que los partidos con mayor intención de voto participaron del proceso electoral mediante el cual Maduro resultó electo Presidente.

No lo cuestiona el pueblo venezolano, ya que no existe un movimiento u organización popular y de masas que esté enfrentando al gobierno.

Lo cuestiona el Secretario General de la OEA, sin haber obtenido hasta ahora el respaldo suficiente en la Asamblea, conforme a sus disposiciones, que valide sus acciones individuales y desmedidas, sin representar al organismo y claramente sin representar la voluntad expresa y pacifista de la mayoría de las naciones que la integran.

¿Con qué autoridad cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, excede sus competencias al asumir una posición que no es la de sus representados, es decir la mayoría calificada de los países miembros.

Desde que asumió su cargo en la OEA, la mitad de las resoluciones adoptadas tienen que ver con cuestiones administrativas y de manejo de recursos. Del resto, prácticamente todas las resoluciones son sobre Venezuela y contra Venezuela y su gobierno. Esto expresa un inocultable ensañamiento, que no es una cuestión emocional, sino que tiene motivaciones políticas, no mandatadas por el conjunto de naciones que integran la OEA, sino particularmente por una de ellas: EEUU.

Y esto podemos afirmarlo porque, si existiese una motivación personal genuina, basada en la indignación por las presuntas faltas de libertades públicas, violaciones a los derechos humanos y causas humanitarias, gobiernos ilegítimos o elecciones irregulares, habría arremetido en su momento contra gobiernos en Paraguay, Honduras, Brasil, Colombia, Haití. ¿Qué es lo que tan disímiles países tienen en común? Sus gobiernos son amigos y aliados de EEUU.

El otro que cuestiona, obviamente, el llamado grupo de Lima, que algunos han llamado Cartel de Lima, y que el Canciller uruguayo Nin Novoa muy bien definió como "un grupo de amigos", sin autoridad ni personería jurídica, cuyas resoluciones carecen de valor alguno.

Cuando los medios masivos de comunicación, ejerciendo su poder hegemónico para imponer una falacia, hablan de la "comunidad internacional", parece importante desmenuzar esta idea genérica y amorfa.

En nuestro continente, lo que estos medios nombran como tal, se trata apenas de los países que se han "juntado" en esa suerte de reunión de los que piensan lo mismo, pero cuya autoridad moral para cuestionar a otros es muy discutible. Tomaremos apenas algunos ejemplos:

3 gobiernos que desconocen a Maduro: Colombia (Duque fue votado por un 27% del electorado, en un contexto de violencia, asesinatos semanales de militantes y dirigentes opositores y atentados contra candidatos opositores); Paraguay (Mario Abdo fue votado por un 28,3%, en un proceso electoral signado por las denuncias de compra de votos y fraude); y Honduras, cuyo presidente surge de elecciones escandalosamente fraudulentas.

3 países que reconocen a Maduro: México (Andrés Manuel López Obrador fue electo con un 53,2% de los votos válidos, un 33,7% del electorado; Bolivia (Evo Morales fue electo con un 57,8% de los votos válidos, y un 50,8% del electorado; Uruguay (Tabaré Vázquez fue electo con el 56% de los votos válidos, un 47% de electorado).

Esta comparación nos deja dos observaciones:

La primera, la sustancial diferencia en los porcentajes de participación y abstención, cuando el voto no es obligatorio.

La segunda, Nicolás Maduro contó con mayor porcentaje de votos válidos y también mayor respaldo porcentual sobre el total de su electorado, en comparación con aquellos 3 presidentes (Duque, Abdo y Hernández), que se atreven a cuestionar su legitimidad.

Hasta aquí, el delito y la evidencia. Falta el móvil, el motivo: este se sustenta en el Corolario de Roosevelt y los intereses, fundamentalmente, están en las reservas de petróleo que Venezuela tiene y EEUU quiere para sí.

¿Por qué cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

Estos serían los argumentos:

1) No haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos. FALSO

Participaron 16 partidos políticos con sus candidatos. Es un argumento absurdo desconocer una elección porque uno o más actores deciden no participar. La garantía para un funcionamiento democrático con realización fluida de elecciones, radica en el cumplimiento de cada instancia del proceso electoral, en el tiempo establecido y según las disposiciones vigentes. Las elecciones presidenciales se realizaron en mayo de 2018, es decir, dentro del plazo estipulado. La no participación voluntaria de algún "actor político" es un derecho individual respetable pero no condicionante. De lo contrario, cualquier persona que se considere "actor político" y no tenga ninguna chance de ganar las elecciones, invalidaría el proceso electoral con la simple decisión de no participar, lo cual es absurdo.

No existe en Venezuela norma alguna que obligue a que, en un proceso electoral, participen la totalidad de partidos políticos registrados. Mucho menos, la totalidad de personas o "actores".

Así como es libre y no obligatorio el ejercicio del voto, es libre y no obligatoria la participación de los partidos y sus candidatos en cada proceso electoral, concebido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, no como obligación sino como derecho.

2) No haber contado con la presencia de observadores internacionales independientes. FALSO

Se contó con presencia de 150 observadores internacionales, a nivel institucional, representantes de partidos políticos, parlamentarios, comisiones técnicas de 8 países, organizaciones de la sociedad civil de diversos países, y también periodistas de distintas partes del mundo.

3) No haber contado con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente. FALSO

El sistema electoral venezolano cumple con los más altos estándares, y ha sido calificado como uno de los mejores del mundo, por ejemplo, por la Fundación Carter. Es un sistema automatizado que brinda garantías de integridad del voto, no repetición y su carácter secreto.

Se realizan auditorías antes, durante y después de culminada la elección. En todas esas auditorías tuvieron participación representantes de la oposición.

Culminado este proceso, no hubo impugnaciones por parte de ninguno de los candidatos participantes, y las delegaciones de observadores realizaron informes favorables respecto a la transparencia y legitimidad del proceso electoral.

Sin embargo, los cuestionamientos de legitimidad surgen de quienes no quisieron participar como observadores, lo cual invalida su autoridad para tal cuestionamiento, ya que cuestionan un proceso que no vieron, por propia decisión.

Otro argumento que muestra la falta de buena fe y ecuanimidad por parte de quienes cuestionan la legitimidad del proceso electoral, es que son los mismos que reconocen la legitimidad de la Asamblea Nacional.

Curiosamente, las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, se realizaron bajo el mismo sistema e iguales controles, que las elecciones de donde surgió la Asamblea Nacional. Un nuevo absurdo: mismo sistema, mismos controles; reconozco unas pero cuestiono otras. Dicho en otras palabras: reconocen las elecciones en que ganaron, pero cuestionan las elecciones en que fueron derrotados.

Finalmente, el argumento de la baja participación como excusa invalidador.

Ya se explicó que el voto no es obligatorio, por lo tanto, desde el punto de vista jurídico, objetivamente, las elecciones se realizaron bajo las reglas de juego aceptadas por todos, de acuerdo a la Constitución venezolana y las normas que regulan su sistema electoral, por lo tanto, el resultado es válido, ya que no existen condiciones de participación mínima.

Subjetivamente, el cuestionamiento de invalidez basado en una baja participación, debería sustentarse en posibles escenarios diferentes, de los que surgieran otros resultados. Ensayemos varios escenarios para comprobar que no hay un mínimo de lógica que sustente tal presunción.

Tomemos como ejemplo un escenario de alta votación, como elección de la Asamblea Nacional, tan reconocida por la derecha y los países del grupo de Lima, liderados por EEUU, con un 74% de participación. De 13.747.450 votos válidos, la oposición obtuvo 7.728.025 votos y el chavismo obtuvo 5.625.248 votos.

En las elecciones presidenciales, hubo 9.389.056 votos, siendo los más votados: Maduro con 6.245.862 votos, Falcón 1.927.387 votos y Bertucci 1.015.895 votos.

La diferencia con las parlamentarias es de 4.358.394 votos.

La decisión de votar o no, es individual y puede deberse a múltiples motivos, incluso la certeza de que Maduro era favorito y tenía asegurada la victoria. No habiendo disputa real, no vale la pena ir a votar, eso ocurre en muchos países, fundamentalmente donde no hay sanción por no votar.

Imaginemos dos escenarios (extremos y casi imposibles):

a) Que se hubiesen presentado todos los candidatos y todos esos electores hubiesen participado, distribuyendo sus votos, ninguno por el chavismo y todos entre los candidatos de oposición y votos nulos, de acuerdo a las estadísticas y tendencias. Ningún candidato hubiese obtenido más votos que Maduro.

b) Que todos esos votantes que supuestamente se abstuvieron por no estar representados, votaran únicamente por uno de los candidatos que no participó. Incluso así, no habría obtenido más votos que Maduro.

Como se puede ver, ni los más extremos escenarios favorables a la derecha, les habrían dado un triunfo electoral sobre Nicolás Maduro.

Este ensayo de hipótesis, incluso las más absurdas imaginables, y las encuestas previas (hasta las menos creíbles), indican claramente que la abstención de algunos candidatos fue a sabiendas que no tenían ninguna chance de ganarle a Nicolás Maduro.

Y vale destacar que, de las parlamentarias a las presidenciales, el chavismo aumentó en más de 620.000 votos. Y este crecimiento se produce en un contexto de brutal presión política y fundamentalmente económica sobre Venezuela, por medio del brutal bloqueo por parte de EEUU y sus aliados, cuyas consecuencias sobre la economía son enormes, afectando directamente a la población, a los más débiles, a los asalariados y trabajadores independientes, al pueblo venezolano.

El gobierno de EEUU, con la complicidad de sus aliados y el beneplácito de sus mandaderos, ha aplicado sobre Venezuela las recetas diseñadas contra Cuba, en el corolario Mallory. Ni así han logrado doblegar al pueblo venezolano, por el contrario, la reelección de Nicolás Maduro el 20 de mayo de 2018, muestra que la revolución bolivariana se ha fortalecido.

Análisis

Un objetivo estratégico fundamental de EEUU, es la destrucción de la estructura de la sociedad, en aquellos estados donde quiere apoderarse de su riqueza y recursos naturales. En este momento, Venezuela se constituye en la clave, porque tiene los recursos que quiere, pero también porque es sostén para otros proyectos políticos.

EEUU ha fracasado en todos sus intentos por desestabilizar al gobierno venezolano y es consciente de que no ha logrado constituir una oposición que se configure como alternativa real para desplazar a Maduro del gobierno. Por ello, solamente le queda el tercer nivel de conflicto (de acuerdo a la doctrina moderna de la guerra): la agresión militar por medio de la ocupación. Para ello, necesita deslegitimar a Nicolás Maduro, cuestionando la legitimidad del proceso electoral.

Creemos que los elementos objetivos y los teóricos, aquí expuestos, aportan a la visualización de la perversa estrategia de EEUU, cuya motivación está en su avaricia y no en la Paz, en el dominio y no en la Democracia, en los intereses económicos de sus corporaciones y no en la felicidad de los Pueblos.

La amenaza latente de la intervención

Como sabemos – de la doctrina Monroe y el corolario Roosevelt – del "habla suave pero lleva un gran garrote", el hablar suave es metafórico, porque refiere a la invocación de los valores democráticos, la libertad, los derechos humanos, aunque nada tienen de suave las constantes amenazas de los principales voceros del gobierno norteamericano, que se reparten entre agentes de la CIA y criminales de guerra. Lo que está muy claro es que, ellos mismos vienen diciendo que se acabaron los tiempos de diálogo, y no aceptan otro camino que no pase por la salida del gobierno del legítimo Presidente Nicolás Maduro. De ello surge que el único camino que les queda es "el gran garrote" en su expresión más violenta: la guerra.

Escribió el académico mexicano Fernando Buen Abad "Es hora de estremecer al mundo con un clamor de paz y democracia al lado del pueblo venezolano que lucha por su independencia."

El camino de la paz debe necesariamente ir acompañado de la búsqueda de salidas al conflicto. En tal sentido, la solidaridad internacional y un decidido respaldo al diálogo, incluso a sabiendas de que algunos lo descartan, es un camino acertado que debemos recorrer, porque divide al enemigo y porque también da oxígeno a Venezuela, para rearmarse, para organizarse, para explorar alternativas que le permitan hacer frente a las necesidades de su pueblo, víctima del inhumano bloqueo imperialista.

 

Secretario de Asuntos Internacionales del Frente Izquierda de Liberación

Miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Uruguay)

eduardo.mernies@gmail.com

 

 



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