Entre oscuridades y luces de esperanzas

Tiempos de profundas contradicciones nos han tocado, desesperanza, angustia, anhelos truncados, contradicciones en el discurso de dirigentes políticos que demuestran pérdida de perspectivas, desasosiego y que promueven disimuladamente el odio entre hermanos. Una Venezuela que sucumbe en el miedo y la dificultad de avanzar en nuestro necesario proceso revolucionario.

Una revolución que a todas luces parece haber sido traicionada por un pequeño grupo de dirigentes que se hacen del poder, se aferran a él para gozar de las prebendas que el poder impone. Dirigentes sin argumentos, sin palabra que emocione, repiten y repiten los mensajes de sus amos descontextualizando el pensamiento de Hugo Chávez, pura entelequia usado como un simple cliché, líderes que utilizan sus frases sacadas con pinzas y con profunda alevosía de engañar y confundir.

Decisiones van y vienen, desaciertos qui y alla. Ofertas engañosas con programas y anuncios con pérdida de perspectiva olvidando el timonel del plan de la patria. Así comienzan los ensayos y las improvisaciones que exige como promesa para un buen gobierno: decreto de emergencia económica, ley habilitante que se le solicita a la Asamblea Nacional para presuntamente legislar en materia económica. Se ensaya con la capta huella, se amenaza con encarcelar a los especuladores, se crean 15 motores que jamás han escendidó sus máquinas y no conforme con esto y gracias a la estructura políticas heredaremos de Chávez el gobierno de Nicolás Maduro gana terreno y logra con el voto popular la mayoría de gobernaciones, alcaldías y consejos legislativos.

Además de esto, suma a su poder político los cinco poderes en una conjura del Poder que pocos hombres lo han tenido en la historia venezolana. Luego, se ensayan con reconversiones monetarias, ley de precios acordados, leyes de zonas económica especiales y pare usted de contar y todos estos esfuerzos se traducen en un rotundo fracaso en la economía que no podría ir peor, los indicadores así lo demuestran y la realidad social tristemente así lo dibuja: Hiperespeculación, resultado del empobrecimiento de la conciencia social del sujeto que valiéndose de su avaricia y su egoísmo maximiza su ganancia de manera grosera para en poco tiempo enriquecerse a costa del sufrimiento, el dolor y la desesperanza de miles de venezolanos. Las cifras no son publicadas porque nadie quiere reconocer sus responsabilidades como si lo hiso una vez nuestro comandante Hugo Chávez un 4 de febrero.

Lamentablemente la política de mirar para los lados, de hacerse el desentendido y dejar que el tiempo todo lo remedie ha venido agravando el problema social. Es evidente que miles de venezolanos que se formaron en revolución desde la educación primaria hasta el doctorado, esa tropa necesaria para reconstruir el país se ha ido de nuestra tierra a echar suertes en otro territorio, no tienen dolientes y el miedo se apoderó de sus mentes. El terror y la desesperanza de un gobierno que no ha sabido cultivar la solidaridad y que navega en un mar de contradicciones. Pero podemos contar a cientos de familiares que no se fueron al extranjero sino que lo hemos tenido que sembrar en nuestro suelo patrio por no contar con medicinas, por no ser atendido y por simplemente no tener la insulina o cualquier otro medicamento vital para vivir.

Una manera de privatizar la vida, una manera propia del capitalismo salvaje, a todos, racista y egoísta y donde todo es una mercancía. La revolución decía el Che es movida por profundos sentimientos de amor, la revolución no se hace con el carnet de la patria el cual a la larga resulta ser una herramienta para la transferencia de renta petrolera a la propia burguesía que consume grandes ganancias y se apropien de manera indirecta del capital nacional. La conciencia no tiene precio, el ciudadano vale por su identidad cultural, vale por lo que es, ha sido y será. La cédula de venezolano habla de la grandeza de nuestro libertador, habla del recuerdo de aquel hombre bajito que entró en Angostura aquel 15 de febrero de 1819 y con un pergamino debajo del brazo nos invitó a soñar en construir una patria libre y soberana.

Habló Bolívar en Angostura de su angustia por colocar la educación como eje fundamental para la transformación del ser humano y al mismo tiempo nos proponía un poder moral para mitigar la pobreza espiritual de los que están cerca del poder para vivir y parasitar de él. Para el Bolívar de Angostura el estudio y las luces eran prioridad, sin embargo la revolución se empeña en decir que la práctica enriquece la conciencia más sin embargo y citando al mismo Libertador "la práctica de las luces es la que ensancha el progreso de la práctica" Así nuestro deber como venezolano es en primer lugar preparamos, formarnos desde la conciencia de la solidaridad, el amor a la patria, la igualdad, la justicia, el sentido de pertenencia y la capacidad de valorar nuestro territorio.

Regresando con el pincel en las manos, sigo dibujando la Venezuela que nos entregó el Comandante Chávez, difícilmente comparable con la perdida de rumbo que se ve ahora donde nos valemos de argumentos de medias verdades como la guerra económica (que no la negamos) para no dar la batalla, para entregar la patria, para justificarlo todo, justificando todo con fuerzas externas que nos libran de nuestras propias torpezas política.

Hay que asumir con valentía, con responsabilidad y con profundo amor a la patria las decisiones que salven la vida y que llenen de esperanzas a las amplias mayorías. Hay que hablarle claro el país sin demagogias ni trabucos, y si hay que hacer algún sacrificio, hagámoslo pues pero con conciencia y perspectivas a largo plazo y que nuestros líderes den el ejemplo como lo hizo el Che y su trabajo voluntario. Ya no podemos seguir tolerando la corrupción la indolencia, la burocracia, la desidia en los ministerios y sobre todo la entrega de los pocos recursos a las grandes empresas transnacionales que desde tiempo de Chávez están recibiendo grandes cantidades de divisas con el so pretexto de reactivar las fuerzas productivas pero que a la larga han sido para ellas una gran oportunidad para expatriar los capitales, un gran festín de saqueo, robo y pillaje social.

Pero Dios siembre en Venezuela, país heroico, una nueva oportunidad, no con líderes falsos, con discursos huecos y con el alma negra, sino con hombres como él bembón de Sabaneta que con profundo amor por su pueblo y su patria ofrendó su vida por las grandes mayorías.

Concluyo, por ahora diciendo que ha nacido como lo quiso el Comandante en el Golpe de timón, un chavismo crítico, reflexivo, amante de la paz, propositivo y empeñado en aplicar las tres erres: revisión, rectificación y reimpulso. Necesitamos a líderes verdaderos (que jamás lo encontraremos en la oposición ya que ellos responden a otro proyecto de país), no genuflexos, arribistas, ni oportunistas, carentes de toda ética, sino dirigentes capaces de traducir el sentir popular en grandes proyectos, en verdaderas soluciones donde se eleve el debate a las luces y donde la mentira no oscurezca el camino que necesitamos transitar. Somos leales pero no a los hombres que se pervierten sino a las ideas, principios y valores que permarceran en el tiempo y que son por las cuales nos juzgarán las futuras generaciones. Con profundo amor revolucionario y repudiando cualquier intervención internacional, defendiendo nuestra dignidad y soberanía de nuestro suelo patrio, un abrazo camaradas.

saldeno@gmail.com



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