El 10E: un evento político de ascendencia mundial. (Parte II y III)

10 de Enero.  Parte II

En Venezuela las redes sociales se volvieron virulentas e hicieron del 10E el ojo del huracán. No es malo ni peligroso que ello ocurra. Las redes sociales vienen haciendo su trabajo desde años, antes de inicio del siglo XXI y en los últimos 18 años han intensificado sus apreciaciones de la vida económica, política, cultural, social y ambiental del país, tampoco eso es malo, ni peligroso. Los venezolanos las venezolanas han aprendido a vivir a esos Tsunamis de mentiras y verdades, les permitió madurar políticamente con una rapidez mayor al de otros pueblos del mundo, incluido el estadounidense.

Se debate en Venezuela y más allá de sus fronteras si el acto de posesión y juramentación es constitucional, legítimo y legal. Hay quienes se mienten a sí mismos, y le mienten a los demás sin estupor, a sabiendas que el acto organizado por el Poder Electoral, concretamente el Consejo Nacional Electoral, responde a una continuidad de pasos, conocidos por los pueblos que han vivido procesos electorales. Todos saben que todo proceso eleccionario siempre tiene un vencedor, y el del 20 de mayo de 2018, la diferencia entre el primero y los demás fue sumamente elevada, con respecto al segundo y mucho más con los demás. Nicolás Maduro ganó las elecciones y el reconocimiento de los gobiernos del mundo a través de los embajadores, cartas y llamadas telefónicas fue muestra de apoyo y exhortación al impulso del multilateralismo y la democratización de la sociedad internacional.

Todos sabemos que del ejercicio de participación de los intervinientes, con derecho a serlo, donde se expresa la voluntad soberana, sigue otro: la juramentación. Reñir contra este último paso, dudar que eso sea así, es ir contra el sentido común, razones éticas y políticas, legales y administrativas, constitucionales y hasta de decencia pública. Contravenir ese acto son ganas de bochinchear, echar vaina y aparecer como guapetones en el plano mediático que se acostumbró a poner el mundo patas arriba, cuando los intereses que representan le convienen. Sin embargo la democracia en Venezuela permite ese tipo de disidencias, siempre y cuando se haga en el marco del Estado democrático y social de derecho y justicia.

El pueblo venezolano después que ejerció la participación y protagonismo en la escogencia de los hombres y mujeres que conforman la Asamblea Nacional Constituyente, esta prestó juramento y se posesionó como cuerpo asambleario. Todas las personas e instancias del poder público lo aceptaron y todas las instancias institucionales del derecho internacional la validaron. Tanto es así que Venezuela mantienes relaciones internacionales con la arquitectura del poder mundial y un sector importante de movimientos políticos y sociales.

En esa realidad el Presidente Nicolás Maduro llegó ser y sigue siendo Presidente del Movimiento de los Países no Alineados, ochenta y seis países son miembros de tan numerosa organización de disidentes.

Nicolás Maduro intervino en el 2018 en la Asamblea de las Naciones Unidas, y su concepción del multilateralismo y la autodeterminación de los pueblos, la democratización de la sociedad internacional y la cooperación pacífica entre naciones, el desarme nuclear y el respeto a los derechos humanos, la defensa firme a la paz y el derecho de los pueblos del mundo a tener un ambiente libre de toda contaminación, el respeto a las leyes y principios que rige a la madre naturaleza y la denuncia contra todas las formas de discriminación y explotación, le permitió afianzar un liderazgo internacional, que en la actualidad pocos líderes latinoamericanos tienen en el mundo, mucho menos quienes conforman el Grupo de Lima, a pesar de los pesares del Presidente Trump y sus vasallos.

La Asamblea Nacional se haya rebozada de felicidad por haber recibido el apoyo de 25 embajadores de los 192 Estados nación que hay en el planeta, y están embebecidos porque 14 países van a retirar sus representantes diplomáticos de los 192 reconocidos por el derecho internacional. De sonrisas de tísicos vive la oposición venezolana y el imperio quien los manda sin que exista la mínima resistencia.

Antonio Tajani Presidente del Parlamento Europeo en declaraciones a la cadena de noticias BBC, emitió su opinión: "todos y cada uno de nuestros embajadores y jefes de misiones diplomáticas asistirán también a la toma de posesión, así es la diplomática internacional, la Unión europea no apoyará nunca una intervención militar en Venezuela. Esa no es la salida." Esa es la opinión de todos los países africanos y asiáticos. La opinión de los pueblos y gobiernos de la mayoría de los Estados-nación. El 10 E habrá juramentación. El TSJ, por causas sobrevenidas, debido a la inhabilitación política de la Asamblea Nacional, pública y notoria, juramentará a Nicolás Maduro por el periodo que la Constitución establece.

Otra vez el imperio que todo quiere imponerlo a su manera y los pranes del Grupo de Lima se volvieron a equivocar. El acto del 10E es constitucional y responde al espíritu, propósito y razón del derecho internacional y al principio mundialmente aceptado: la autodeterminación de los pueblos.

El 10 de Enero. Parte III

Han pasado eventos comunes y silvestres en los primeros días de enero de 2018 mientras las pintas del año siguen su curso. Lo acaecido se veía venir y ocurrió. La agenda y columna vertebral del Grupo de Lima ha sido Venezuela, nuestro país se convirtió en su obsesión. Ese cartel nació para actuar como patatín contra Venezuela. El imperio ordena y ellos cumplen como mancebos.

El 10 de enero sigue siendo un día de interés para los venezolanos y venezolanas, los pueblos y gobiernos del mundo, independientemente de su concepción política e ideológica que tengan. También para los traidores de la Patria Grande. La campaña más eficaz sobre el 10 de enero la ha hecho el imperialismo y sus pran. Nada de lo ocurrido tiene el acento y contenido de lo inesperado, lo sorpresivo. El modus operandi del imperio persiste. Implementa la misma copia que han aplicado en todos los teatros de operaciones, en los últimos años, en lo político y mediático, militar y económico, financiero y sus ONGs en especial en los países africanos y asiáticos, latinoamericanos y caribeños, centroamericanos y en Cataluña España, y en el propio EEUU. Para ellos todo es igual, un pensamiento único y una misma "medicina" para aplicar a los pueblos que decidieron romper con el esquema totalitario que imponen, y batallan por su dignificación. Aunque la medicina no les ha dado resultados insisten en aplicarla, la soberbia los ciega y los vuelve torpes.

Ha habido decenas de fechas apocalípticas que han fijado en Venezuela para deshacerse del gobierno y de las políticas aprobadas mediante el ejercicio de la voluntad libre del soberano. El 10 de enero es otra de esos tantos días fatídicos que pronostican. Nada pasará salvo los daños aislados que pudieran ocasionar.

En esta oportunidad convirtieron al TSJ en uno de los principales flancos de ataque. Nada extraño. Todos los poderes públicos han estado a la mira y seguirán en la mira imperial. La salida del país de uno de los magistrados de la Sala Electoral del máximo tribunal, la volvieron en un espectáculo político. Basta oír las declaraciones del ex magistrado para deducir que su salida, consciente junto a su familia, fue arreglada y negociada. Su nerviosismo lo delató, el uso de conceptos comunes en la jerga de Judas y del Pilatos: "régimen", "autoritario" lo culpabilizan y demuestra por qué irse al país más racista, fundamentalista e imperial del planeta. Las máximas experiencias y los conocimientos técnicos y científicos, fortalecen la presunción de haber vendido el alma al gobierno y Estado más terrorista, el que lleva en su haber millones de muertos, el que dice tener el exclusivo derecho a bombardear, imponer bloqueos económicos, tumbar y promover gobiernos, el que usa a las personas como simples objetos y luego los bota a la papelera cuando no le son útiles, el que amenaza de colocarle grilletes en los pies cuando las personas que "protege" desista en no hacer el juego sucio. Nada extraño sucedió, ir a la casa del verdugo para pedir clemencia y perdón, se volvió en una menuda actitud en los débiles para no ser sancionados o aminorar la sanción. Hay miles de casos registrados por la historia, por Venezuela, Luisa, Ramírez y unos cuantos saben de eso.

Otras Instituciones importantes, en momentos diferentes sufrieron bajas. La confrontación ha sido dura y el imperio ataca sin contemplación al pueblo en su salud y alimentación, en sus derechos que el estado procura garantizar pero su condición de país dependiente en lo científico y tecnológico, en la mayoría de los bienes y servicios lo hace débil en la defensa y en el ataque. El 10 de enero es un ataque contra el pueblo, contra la voluntad libre y soberana expresada mediante el ejercicio del voto, contra el proyecto país por la cual votó, contra sus sueños, contra el estado comunal, contra la sociedad democrática, participativa y protagónica. No es contra Nicolás Maduro es contra el pueblo.

Venezuela confronta con un adversario mentiroso, cínico y cobarde. De los que atacan, hacen daño, se repliegan y se aparecen con la cara fresca, sonriente y traidora del "yo no fui". De los que violan los derechos humanos a través del aparataje global y sus corporaciones terroristas y luego salen ofreciendo ayuda humanitaria, de los que atacan a mansalva la democracia y hablan de ella como reina de belleza, de los que hablan de libertad y aspiran convertir a cada Estado- nación en un Guantánamo de la modernidad, de los que bombardearon a Irak, Libia, Afganistán, Yemen a nombre de los valores y principios más excelsos y hollaron la conciencia de esos pueblos con heridas que cicatrizaran en varias decenas de años.

El 10 de enero es un día de afianzamiento de la dignidad, de la soberanía, de la independencia y la autodeterminación. No es un día cualquiera. Es un día de independencia.



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