Izquierdas y derechas contra el presidente Maduro y la Revolución Bolivariana

Según testimonios sectores políticos venezolanos militantes cada cual a su modo de eso que llaman “Izquierda” y “Derecha” cuyos programas políticos varían notablemente se han propuesto golpear desde sus respectivas posturas al presidente Nicolás Maduro, tanto a través del “Frente Amplio” nacional como en el “Frente Internacional”, donde unos tienen acceso a ciertos foros político-institucionales y otros a revistas y libros, ¿por qué semejante coincidencia?

 El objetivo común es acabar con el Gobierno y la Revolución Bolivariana en general, pues dizque ha perdido fuerza como referencia latinoamericana, caribeña y mundial; Maduro, sin embargo, se mueve con agilidad a pesar de su inmensa humanidad, baila en el cuadrilátero de la geopolítica sin desligarse por cierto del empeño de Chávez de contribuir a la creación de un mundo multipolar, acuerda con Rusia y China, siendo que esto último molesta sobremanera al imperialismo norteamericano, de allí las famosas sanciones económicas y financieras que hacen parte de una modalidad de guerra no convencional que sospechosamente ciertos izquierdistas y derechistas se empeñan en negar.

 Las consecuencias son evidentes y las vivimos cotidianamente porque se ha afectado gravemente toda la infraestructura de servicios públicos y las actividades comerciales o empresariales privadas, asunto que unos y otros, los ligaditos estos de izquierdas y derechas en Venezuela atribuyen a la ineficacia gubernamental, la burocracia y corrupción, a todas luces una verdad a medias; pero, como fuere constituye una falacia de ambigüedad o que requiere aumentar la información considerando el criterio de totalidad.    

 Los primeros parecen argüir que las ejecutorias del Gobierno Bolivariano en la actualidad ni aún en el pasado reciente con el presidente Chávez han seguido los cartabones ideológicos del marxismo-leninismo, entre cuyos aspectos destaca que el sector obrero o trabajador asalariado venezolano en general dizque nunca ha sido respaldado sino por el contrario atacado; por ejemplo, no se cumple la contratación colectiva y cuando a través de su sector sindical reclama sus derechos los sindicalistas son puestos presos, al respecto citan algunos casos. Además, sostienen que algunos ministros de Maduro principalmente son empresarios, no se diga ya muchos miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, también se acusa al Ejecutivo de haber realizado acuerdos de concesiones con grandes empresas trasnacionales para explotar la minería, hidrocarburos y otros recursos naturales, no respetan la ecología, a los aborígenes individual y colectivamente; en consecuencia, no es más que un solo gobierno desarrollista.

Creen que en Venezuela pudiera dar lugar a que surja un Bolsonaro como en Brasil, una figura militar o civil que aglutine todo el descontento por la ineficacia de unos y otros, gobierno y oposición, que ponga a Maduro contra las cuerdas y tenga que negociar, entregar el poder; luego vendría un período de reacomodo de las fuerzas políticas, allí los “revolucionarios auténticos” en seis meses tendrían que agitar las masas y ganar las nuevas elecciones que serían convocadas por el CNE nuevo;  no los chavistas revisionistas y menos la llamada “boliburguesía”, muchos de cuyos miembros son funcionarios aburguesados del gobierno actual, además de otros “colaboradores” necesarios que en contubernio practican la corrupción; responsables directos de la actual situación precaria que todos padecemos.

El chavismo reunido en el PSUV y los partidos aliados que hasta ahora se han mostrado particularmente muy eficientes en el campo electoral frente a las estrategias de las izquierdas y derechas siempre tan minoritarias, divisionistas y oportunistas, el próximo 10 de enero se espera que den una respuesta masiva. El respaldo al presidente Maduro en su juramentación va a ser fundamental, así como la necesidad de hacer efectiva la promesa de que desde este primer trimestre de 2019 enfrentaría, ahora sí, la hiperinflación. Abatir este flagelo es fundamental, lo contrario sería similar a la acción de esos boxeadores que empiezan a corretear en el ring y no enfrentar al oponente, eso a menos que los técnicos de la esquina respectiva sean unos ineptos, que para el caso que ocupa no parece que lo sean tanto, ya que bastantes obstáculos han enfrentado en 20 años.

 

   



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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