El oro que nos quiere robar el Banco de Inglaterra y el peligroso mensaje a otros países

El "establishment" británico siempre ha sido ladrón, expoliador y muy notorio fue Sir Francis Drake, corsario de la Corona inglesa que hacía de las suyas en las colonias españolas, además de asaltar las embarcaciones del antiguo Imperio donde nunca se ponía el sol. Todo el latrocinio de Drake se ejercía con permiso de su Alteza Real Isabel I. Por consiguiente, el referido Estado, conocido hoy como Reino Unido, es un recurrente transgresor de las leyes y el Derecho Internacional, o sea, es una tradición por esas latitudes el apropiarse de lo ajeno. Con base en este prontuario vergonzante, no debe ser extraño que el Banco de Inglaterra desee quedarse con 14 toneladas de oro pertenecientes a la República Bolivariana de Venezuela. Este organismo ha esgrimido excusas insólitas que van desde la supuesta dificultad de traslado del valioso cargamento, hasta el vil argumento de que las briquetas áureas podrían usarse con "oscuros propósitos" por parte del gobierno del Presidente Obrero, Nicolás Maduro. La estridente interrogante de rigor sería: ¿cómo acabaron nuestras onzas amarillas en la urbe de los autobuses de dos pisos? Veamos.

Nuestras barras gualdas fueron transportadas a las adyacencias del Támesis en 1980, durante el gobierno del socialcristiano Luis Herrera Campins. Era un total de 99,8 toneladas del metal precioso y este depósito, en teoría, facilitaba operaciones en la City de Londres como los famosos "swap", los cuales consisten en ofrecer en garantía una cuantía de oro a cambio de su equivalente en dólares. Al vencimiento del contrato, el prestatario debe retornar las "lechugas" al prestamista (más un interés) y éste último devuelve los lingotes. Estos "empeños", en años recientes, los hemos realizado con entidades como el Citibank y el Deutsche Bank. Cuando el Comandante Chávez llevó a cabo la repatriación de 2011, se sacó el 50% de nuestras tenencias áureas emplazadas en el Banco de Inglaterra y, por lo tanto, quedaron 50,8 toneladas. Para mediados de 2012, en Caracas reposaban 316,2 toneladas del total -para la época- de 367 de nuestro oro monetario. Venezuela aprovechó las tasas negativas del interés a futuro del oro (Gold Forward Offered Rate) y podía reintegrar menos dinero del que había tomado prestado por los ladrillos dorados. Los "swap" son una manera práctica de hacerse de liquidez por medio del rey de los metales y eran una opción válida en el contexto de agresión económica sufrida por nuestro país, la cual está instigada desde Washington.

Ahora bien, ¿por qué sólo reclamamos 14 toneladas al Reino Unido si en 2011 eran 50,8? Simple. La transacción con el Deutsche Bank salió mal e inferimos que esto ocurrió por la persecución financiera a Caracas: debido al bloqueo a nuestras cuentas en instituciones como el Citibank o plataformas de pago como Euroclear, la República no logró amortizar a tiempo la cuantía del "swap" y la entidad teutona, Deutsche Bank, se quedó con los lingotes. Suponemos que la citada operación fue por -al menos- 36,8 toneladas, puesto que el guarismo de las 14 toneladas actuales es el resultado de restar 36,8 a 50,8.

La actitud delincuencial del Banco de Inglaterra ha sido adornada con las más inverosímiles excusas en aras de no proporcionar a Venezuela algo que es de su propiedad. Es una gravísima señal a escala internacional y varios países deberían empezar a preocuparse por tan irresponsable y hamponil actitud del lado inglés. No somos los únicos con onzas doradas "custodiadas" por Londres, ya que otras 28 naciones "resguardan" sus bloques amarillos en esas coordenadas. México es una de ellas, con 117,8 toneladas ó 96,5% de las reservas integrales de esa porción de la Mesoamérica (*). En la ciudad más importante de Gran Bretaña tiene su sede la Asociación del Mercado de Lingotes de Londres (LBMA en inglés), que está conformada por varias instituciones privadas (JP Morgan, HSBC, Goldman Sachs, Société Générale) y el Banco de Inglaterra. El sistema de bóvedas de la LBMA alberga unas 7.500 toneladas ó 596 mil ladrillos áureos (**). El principal ente emisor del Reino Unido posee 68% del referido monto ó 5.100 toneladas. Por lo tanto, si el Banco de Inglaterra comparte lingotes con la LBMA, hay oro entrando y saliendo de sus arcas todo el tiempo, sea de manera virtual o física, puesto que ese metal puede ser utilizado como respaldo para innumerables ETF (fondos cotizados), operaciones de "swap" o simplemente ser negociado "bajo cuerda". Los contratos de oro papel pueden cerrarse con retribución en efectivo o pidiendo "delivery" o entrega del metal, aunque esto último no es tan común. De acuerdo con datos de la misma Asociación, en la urbe del Big Ben se transan 938 toneladas de oro diarias ó 4.690 semanales (de lunes a viernes). Al mes, esto arroja un consolidado de 18.760 toneladas. C'est-á-dire, la LBMA negocia cada 22 días un 150,13% más del oro que reposa en sus bóvedas o casi dos veces lo que dispone en físico. Para colocar en contraste esa barbaridad, es oportuno afirmar que en un año entero sólo se producen 3.200 toneladas del rey de los metales en todo el planeta, pero en Londres se mercadea 4,5 veces esa cantidad en un mes. ¡Una locura!

Es cierto que en el almacenaje hay la distinción entre "asignado" (allocated) y "no asignado" (non allocated). La primera indica que las barras disponen de números de serial y nadie más las puede retirar o negociar, salvo su dueño. La segunda, "no asignado", se refiere a los rectángulos áureos (¿hipotéticos?) que pueden ser objeto de "swap" u otro tipo de transacciones en papel, no obstante, estos pueden ser "requeridos" por los "dueños" y se proporcionarán si hay disponibilidad. Si nuestras 14 toneladas son de una cuenta "asignada", que es lo más factible, nuestro Gobierno debería publicar la lista de seriales de los ladrillos dorados y advertir a terceros que no los adquieran por ser pertenecientes a la República. Hay que poner "en tres y dos" a los pillos del Banco de Inglaterra.

Por desgracia, lo más probable es que nuestro oro haya sido vendido por los mafiosos de la LBMA y ahora esté en algún recoveco del Lejano Oriente, área donde va a parar la mayoría del material Au "contante y sonante": los asiáticos sí son conscientes de su valor, por ende rechazan los billetes verdes al vencimiento de los convenios y exigen "delivery" tangible. La sucia jugada del Bank of England puede contener varias lecturas: a) ganar tiempo con el propósito de obtener las 14 toneladas por otras vías y devolverlas (muy improbable) [***]; b) confiscar las barras so pretexto de la "ilegitimidad" de Maduro y adjudicárselas a la LBMA; y c) negar la entrega para ocultar que el oro venezolano "desapareció" hace rato a través de las artimañas de la City y evitar la histeria colectiva que eso generaría en el globo terráqueo.

Por activa o por pasiva, el Reino Unido está sentando un peligrosísimo precedente con su actitud hacia Venezuela y ello debería poner en alerta a la casi treintena de territorios que han confiado sus onzas amarillas al banco de Isabel II. En nuestro caso son nada más 14 mil kilogramos, los cuales son un grano de arena en nuestros vastos yacimientos auríferos que sobrepasan las siete mil toneladas, sin embargo, otras naciones tienen muchos más lingotes "guardados" en Londres y para bastantes es el único oro del que disponen. Es evidente el divorcio existente entre los volúmenes transados en la LBMA y las cifras de barras físicas en sus bóvedas. ¿Quién garantiza que el Banco de Inglaterra -como componente de la LBMA- no haya vendido o perdido como colateral las onzas áureas de otros Estados soberanos?

Nos atrevemos a enunciar que el "affaire" de las 14 toneladas dejará al desnudo el timo de la LBMA y el Banco de Inglaterra con respecto a los lingotes que poseen: un número muy inferior al de las estadísticas oficiales, ¡de cajón! Lo pretérito desencadenaría el pánico entre gobiernos y países, una carrera desesperada con el fin de hacerse de sus anhelados quilates gualdos. Para entonces, será demasiado tarde. God Save The Queen!

(*) https://www.oroyfinanzas.com/2015/09/que-bancos-centrales-almacenan-reservas-oro-banco-inglaterra/

(**) https://www.oroyfinanzas.com/2017/08/cantidad-oro-fisico-en-bovedas-londres/

(***) En 2012, Alemania decidió repatriar 300 toneladas de sus lingotes ubicados en la Reserva Federal de Nueva York. En un principio, Washington se negó a proporcionar un gramo antes de 2020. Más tarde, aceptó a regañadientes enviar cinco toneladas en 2013. En 2014 transfirió 85 toneladas al Bundesbank, en 2015 envió 99 y en 2016 despachó 111. ¿Por qué tomó a Berlín tres años trasladar 300 toneladas desde Nueva York si habrían bastado menos de tres meses para acometer esa tarea? ¡Sencillo! La Fed no tenía el oro completo y fue soltándolo a cuentagotas. Entre 2011 y 2012, Venezuela logró reingresar en 65 días más de 150 toneladas de oro, ¿por qué los teutones no pudieron hacer igual? La respuesta es idéntica a la previa: daban margen de maniobra a los yanquis para que consiguiesen el codiciado metal. La inesperada solicitud de Deutschland puso a correr a los gringos. En ídem dirección, la petición venezolana pone en aprietos al Banco de Inglaterra. Voilá!



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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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