La marcha campesina y el godo malandrin

Si de algo debemos cuidarnos, quienes aspiramos en un compromiso de vida, transformar al mundo, es de las tergiversaciones que se hacen de los hechos históricos y el recuento interesado de cronistas, literatos, historiadores y otros bichos de uña en el rabo, esas especies y otras que pasan desapercibidas, en su trabajo de cortesanos, se encargan de mostrar los procesos, como meros hechos aislados, como una sucesión progresiva de acontecimientos, en los cuales el sujeto sacrificado en su entrega, solo puede ser considerado un complemento de quien asume el liderazgo, y esto; relacionado directamente con la clase económica, política o social a la cual pertenece el elegido para la lisonja.

Ese comportamiento de quienes han recibido la tarea de narrar los hechos, convalida la imagen de un pueblo sometido a los designios de las clases dominantes, dígase: conquistadores, mantuanos, godos, oligarcas y burgueses, comerciantes, políticos, ahijados y padrinos, comparten un elemento común que los identifica: las ansias de controlar por cualquier vía, los medios a través de los cuales puedan perpetuar el dominio, bien sea; a través de la estructura del estado y sus recursos, la educación, los medios de comunicación, la religión y por supuesto, las relaciones de superiores e inferiores que históricamente se preservan,

Es por eso que, de manera cotidiana, terminamos aceptando, que haya explotadores y explotados, dominantes y dominados, la noción estructurada del pensamiento, nos hace responder de manera automática, en defensa de los referentes de poder externos a nuestras propias capacidades, de allí la dependencia, de allí el mesianismo y el caudillismo, de allí el carácter representativo de la participación y la delegación de las decisiones en manos de los "especialistas" en manos de los "ilustrados" en manos de los que integran "anillos" de cercanía a los círculos de poder, en un entramado interminable de vínculos, que hace una madeja inescrutable, que propicia la entrega del ciudadano común, a prácticas que devalúan progresivamente los valores necesarios para la convivencia y la construcción de lo nuevo.

Cuando la "MARCHA CAMPESINA ADMIRABLE", se vino "a pata pa caracas", todos los factores que integran el tinglado de relaciones que representa el estado burocrático, no creyeron que los campesinos participantes podían llegar caminando a Caracas, subestimaron la convicción de ese sector campesino, que de manera simbólica estaban tratando de llamar la atención de quienes tienen la obligación legal y moral de responder a sus peticiones, decidieron rebasar el cerco que habían levantado, los intereses políticos y económicos, para que no se difundiera la realidad en voz de los afectados, principales protagonistas de la lucha contra el latifundio, considerado históricamente el principal enemigo de las revoluciones en el mundo y que en Venezuela, tiene su expresión gobiernera, en militares, alcaldes, gobernadores, ministerios, tribunales, fiscalía, instituciones y empleados que hacen el juego a la restauración de un modelo contra el cual estamos en pleno combate.

La "MARCHA CAMPESINA ADMIRABLE", trazo la ruta a caracas, cada tramo superado, aumentaba la moral de quienes venían dispuestos a que el presidente Nicolás Maduro, les atendiera y pudiera conocer la realidad que le niegan los informes tendenciosos, que le entregan quienes públicamente son responsables de la implementación de planes y políticas, destinados a la atención del campesinado venezolano,

Cada kilómetro avanzado, hacia crecer también las angustias de quienes, se saben identificados y responsables del desastre, amenazas, controversias, persecuciones, cárcel, desalojos, actuación sesgada de tribunales y fiscales, guerra psicológica, asesinatos, limitaciones, todo eso, sazonado con una campaña mediática, dirigida a desvirtuar la esencia revolucionaria de la marcha, el carácter reivindicativo de la lucha de un sector de los campesinos, que no ha sido considerado en su justa dimensión por la dirigencia "revolucionaria"

Así las cosas, la marcha campesina siguió su rumbo, lenta pero segura en los objetivos, con la certeza de que había sectores interesados en infiltrarla y ubicarla a la derecha y ligarla con acciones desestabilizadoras que perjudican al proceso y por tanto la imagen del presidente Nicolás Maduro, hasta el cansancio repitieron que no era contra Nicolás que marchaban, sino, contra la burocracia, contra las mafias terrofagas, y fenómenos importados que se van instalando en sus predios, para desarrollar actividades como el narcotráfico, el secuestro y el paramilitarismo, con la anuencia de personeros a los que ya públicamente han denunciado.

Llego a Caracas la "MARCHA CAMPESINA ADMIRABLE", en medio de una campaña de rumores que "justificaba" el uso por parte del estado, y la activación de mecanismos de contención, en manos de los organismos de seguridad, dispuestos para tal fin, y con las órdenes precisas de retenerlos en un punto determinado, en este caso la avenida Urdaneta de Caracas, quizás; unas tres cuadras antes de llegar a Miraflores, de allí salió una primera comisión, a la vice presidencia y a la ANC, con el objetivo de preparar el encuentro con el presidente y por supuesto, pasar por el filtro burocrático, que daría las instrucciones necesarias para lograr la imagen mediática acorde con las matrices de paz difundidas.

La sabiduría campesina nuevamente se puso de manifiesto, a pesar del piquete policial, a pesar del filtro, y a pesar de las sospechas de haber sido purgados en la UNES, "más de 40 cagones", vestidos de paciencia, lograron el encuentro y alcanzaron el objetivo, en cadena nacional, el país entero pudo ver a los líderes campesinos, dibujar una realidad que atraviesa la geografía nacional y define un modelo de gestión basado en el tráfico de influencias, bachaqueo de las políticas públicas, compra venta de decisiones que revierten los procesos de regularización de las tierras, y el desconocimiento de la ley, la vuelta al latifundio y a la práctica violenta, utilizada durante décadas, para sacar de sus espacios al pequeño y mediano campesino, es decir; hacer camino para que las tierras fértiles y lo contenido en ellas, vuelva a manos de los enemigos históricos.

Fuimos testigos en todo el país, de una denuncia valiente, en la que los voceros se exponen a la reacción violenta de sectores que se sienten "guapos y apoyaos", de allí a la muerte, de allí al sicariato, solo hay un breve paso, una orden a ser cumplida y un estado discapacitado en sus funciones básicas, que no garantiza las condiciones mínimas de seguridad para quienes, cumpliendo el mandato histórico, han decidido luchar por las tierras, porque han comprendido en la propiedad de la tierra, un elemento de poder, una posibilidad cierta de superar las difíciles circunstancias que vive la patria.

En cadena nacional de radio y televisión vimos a los campesinos develar un entramado de relaciones, que impide, que sabotea, que desvía de los objetivos estratégicos, cualquier plan dirigido a hacer frente a la guerra que han emprendido los enemigos de la soberanía venezolana,

Los planes se complementan y se consolidan en la medida que quienes intervienen en ellos, identifican objetivos y reconocen responsabilidades trascendentes, las propuestas de los campesinos no se hicieron esperar, van desde la revisión de sentencias que ordenan desalojos y reversión de decisiones tomadas por el comandante HUGO Chávez, hasta la intervención de instituciones del estado que tienen alto grado de responsabilidad en la disposición de insumos, necesarios para la producción agrícola y que solo se obtienen por vía informal y a precios de mercado paralelo.

Las órdenes dadas por el presidente Maduro, son de estricto cumplimiento para quienes forman parte de su gabinete, los alcaldes y gobernadores "revolucionarios" deben aportar a la solución definitiva de algunos aspectos que son de su competencia, el país todo, aspira que las investigaciones logren determinar el funcionamiento de las mafias y su desarticulación "caiga quien caiga", el ministerio público no puede seguir mirando hacia otro lado en todo este problema, la comunidad nacional debe comprender en la complejidad del asunto, la necesidad de medidas radicales, en las que el estado despliegue toda su fuerza para proteger al campesinado y combatir al godo malandrín, enquistado en las estructuras de decisión y garante de la restauración del modelo latifundista e improductivo.

La "MARCHA CAMPESINA ADMIRABLE" se convierte en referente para otros sectores que integran la lucha por la construcción de un mundo más justo, de una sociedad amante de la paz, eso solo es posible, en la medida de poder satisfacer las necesidades, y convertir al trabajo creador en motor de las transformaciones, estimular de manera corresponsable, el reconocimiento de la importancia de todos los sectores, para el alcance de condiciones favorables a la propuesta histórica del socialismo bolivariano como modo de vida, en la elevación del espíritu combativo y el bien común como esencia de la lucha, allí; los CAMPESINOS, REPRESENTAN LA VANGUARDIA.

franco__rivas@hotmail.com



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Henry Franco

Comunicador popular. Miembro del Colectivo Radiofónico de Petare y de la emisora Al son del 23 en Caracas

 ccdresistencia9960@gmail.com

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