Lo felicito Presidente, usted tiene buen gusto. Qué bueno que la envidia de los amargados haya reventado las redes…

1- El sentido del gusto se encuentra en la lengua y ¿será, acaso que no todos podremos ejercitarla como Dios manda porque unos pendejos han decidido que son los pobres quienes deban guardársela…, y que sean sólo los patiquines ricos quienes la ejerciten a rabiar? La sensación que un alimento produce en el sentido del gusto debe ser de derecho universal, y punto, carajo! ¿Para qué tenemos lengua, y olfato, y tacto y otras cosas más? ¿Sólo son válidos estos sentidos para los escuálidos?

2- Ya se esperaba que todos los medios y envidiosos de la tierra se pronunciasen con sorna y guasa sobre una cena que se le ofreció al Presidente Maduro en el restaurante del chef turco Nusret Gökce, conocido como Salt Bae. Si Uribe come caviar cuando le apetezca, bien hecho y ni su mujer se entera ni le importa. Si lo hace Antonio Ledezma o Julio Borges, bien merecido lo tienen ambos, porque ese es su destino, tragar de lo bueno y de lo caro, el resto para los chiqueros... Si un día en mil meses un líder de izquierda se lleva un trocito de caviar a la boca: se jodió, condena mundial, la maldición bíblica. Pero es que esto sólo produce ¡HORROR! Si lo hace el Presidente Maduro. Si lo hace el mayor asesino de la tierra no importa. Sólo el Presidente Maduro.

3- ¿Acaso piensan los escuálidos que ellos son los dueños del “buen gusto” en el planeta? Tan valedero para el pobre como para el rico es el buen gusto para una comida, como para el arte, la música, la belleza o una obra de teatro. Además, el buen gusto es algo que debe cultivarse, y ojalá que todos tengamos la oportunidad de ir haciendo día tras día, y que todos cada día podamos disfrutar al máximo lo que comemos, lo que vemos o leemos.
4- ¿Le deberá estar prohibido al presidente Nicolás Maduro que un día entre tantos avatares de guerras, odios y tormentas pueda tomarse un buen vino, comer un buen postre o incluso fumarse un cigarrito?

5- ¿Pero tendrá, por cierto buen gusto alguien que congenie, por ejemplo, con cubanos agusanados y que le guste vivir en Miami? A mí me daría un horrible mal de estómago comer en un ambiente en el que se encuentre Orlando Urdaneta, Patricia Poleo y su padre Rafael, Mezerhane, María Conchita,... Mejor dicho, no podría tragar... pero allí está la buena camada de los que han pegado el grito en el cielo porque el presidente Maduro estuvo en el restaurante del chef turco Nusret Gökce.

6- Por el contrario creo que un amargado está incapacitado para discernir sobre los buenos alimentos, el buen arte, la buena conversación y la buena música.

7- ¿Acaso creerán los pendejos de la derecha que el pobre por serlo, no puede tener buen gusto? ¿Acaso un patán con billete es el único que puede comer o vestir, o ver, o tener de lo que halague los sentidos?

8- El pobre sabe penetrar mejor la belleza que los sifrinos y los burguesitos que todo lo tienen. ¿Alguien puede creer que Jaime Bayle tiene buen gusto embebido en la madre de la vulgaridad más repugnante, intimando con ese reguero de chulos dementes que quieren invadir a Venezuela y regodearse en una matanza que incluya al presidente Maduro?

9- Pero va el Presidente Maduro a un restaurante de “altura” a compartir con amigos de la comida de un chef internacional y se produce en las redes sociales un estallido de hienas rabiosas y delirantes: los amargados que tienen verdaderamente el gusto en el orto. La BBC, todos los medios gachupines, la DW, la SIP, la OEA, el Cartel de Lima,… todas a una en coro: “-Miren al dictador Maduro engullendo de lo bueno… eso no debe ser para él eso nos pertenece a nosotros los únicos que en esta tierra tenemos lengua y culo…”.

10- Según los escuálidos o burgueses, los revolucionarios deben carecer del sentido del buen gusto: un revolucionario para ellos no puede degustar nada que pueda ser o parecer exquisito. Un revolucionario no puede degustar una comida, no debe beber ningún licor fino, no puede usar ni vestir ningún producto que se expenda en el mercado mundial. No debe catar con la lengua nada de lo bello. Debe recogerse la lengua y cortársela, punto.

11- Deben saber los amargados que el buen gusto es algo que se cultiva con el tiempo, insistimos. Nadie atrapa el buen gusto de sopetón. Lleva tiempo, requiere a veces una sensibilidad muy especial. Hay bestias que por más plata que tengan jamás tendrán buen gusto para nada. Qué de malo tiene que el Presidente Maduro aprecie con prontitud la obra de un excelente gastrónomo. Que sepa apreciar lo que lleva un plato con apenas probarlo y decir la especies que le han puesto, la riqueza de las combinaciones que la han podido dar un excelente sabor al paladar. Pues bien Maduro sabe apreciar el trabajo de un artista, de un chef, de un músico, de un bailarín en niveles a los que no llegarían jamás toda esa caterva de envidiosos que le han caído a rabiar por la redes, por su visita a un restaurante en Turquía.

12- Los escuálidos por general tienen gustos depravados, pero lo llevan muy encaletadito. Imagínense pues, pues, unos escuálidos que se creen finísimos pero que a la vez disfrutan a rabiar de vallenatos de burdel, que admiran a un Álvaro Uribe Vélez, que se mueren por abrazar a un guiñapo como Trump o a un sifrinillo como Fernando del Rincón… y con ellos se extasían y entran en la locura…

13- Venezuela, gracias a Dios, a Chávez tenemos buen gusto por el arte, por la buena lectura, por la pintura y la música, por el conocimiento de nuestra historia, por el amor a Bolívar. Y gracias a Dios Venezuela se diferencia en el continente por el gusto a los noble y sagrado que ha ido adquiriendo en lo que nos diferenciamos tajantemente de los colombianos, peruanos, chiles y ecuatorianos. Nosotros hemos ido desarrollando una rápida percepción de los bueno y de lo malo: descubrir en algo que muchos suponen bello los defectos y en algunos defectos lo que puede tener de bueno.

14- En definitiva Presidente Maduro, los escuálidos están que arden porque le envidian su buen gusto, porque usted ha probado lo que ellos nunca llegarán a saborear en esta vida. Que se cuezan, pues, en su propia amargura, y usted adelante, camarada.

15- Que cada quien haga con su lengua una obra maestra, si puede.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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