¡Ya de inmediato, revolución y sólo revolución para los pueblos!

20 años, y lo más aprovechado: un pueblo que se levanta, un pueblo que entendió que debe comprender, desmenuzar y digerir la política de altura. Pueblo ahora visibilizado, endosado de revolución, en concierto con la neo geopolítica, empapado de una diferente economía que ensaya desde la confrontación con el neoliberalismo, bien desempavonada, que nunca dista de la dignidad, la realidad de los errores a cuesta de su conciencia histórica, ahora enaltecidos en el insigne plano de voluntad que jamás retrocede ni un milímetro en la tenaz lucha, presto a la unificación, dispuesto a la batalla en los términos que le fueren y convencido de la victoria; se sabe poder, sabe de su invaluable precio, sabe compilarle en el tiempo para cosecharle en terreno incuestionable, reverdeciente, fértil de ideas, alamedas transformantes, paz de la paz.

El pueblo transciende el umbral de los dinteles de la geo-socio-economía subyugante, le da ese matiz de constitucionalidad proveniente de la profundidad del encuentro radical con su trayectoria; las épocas son conocimiento que acumula resistencia, que no esquiva, que quizás pierda un momento, un vago instante, pero no el tiempo, porque de ahí nace la consistencia generacional, nace la rebeldía como fuente de la perenne juventud; no hay revolución sin ella ni tampoco sin la masa unificación de los pueblos. Revolucionar es cambiar y su constancia es el péndulo, el tic-tac del reloj con inagotable cuerda o el reloj arena de incalculables desiertos, entre pirámides que reconvierten su posición para dar a conocer al mundo que sin la base no hay ápice en alturas capaz de sostenerse y que no deteriore por su debilidad cifrada en siglos; dígase, un tris histórico en el parpadear de una revolución, porque en eso no anda el pueblo de Guaicaipuro, de Bolívar, no anda el pueblo que redespertó tras la consistencia de otro inmortal: Chávez. Segundas páginas que se reescriben reiniciando forjas para consolidar su vocación de libertad diseminada como seminis; mantiene en el tiempo el ideal Bolivariano, ratifica libertar y no reprimir, fundamenta que sus tropas son la idea que rompen fronteras, que no colonizan, que llevan hermandad, que anuncian justicia, que predican la paz.

A inicios del siglo XXI los poderíos se ven entrampados, es su resultado, han sobreexcedido en el abuso de poder, y con alta velocidad retorna el bumerán que lanzaron contra el mundo. La amenaza de la destrucción total les parece una alternativa, la lujuria de una elitista clase, considera viable el fin, y hasta se han ocupado de acondicionar extraterritorialmente algo que simule vida exclusiva para sí, podríamos decir, que es el Arca del Siglo XXI; el peso religioso cree eludir sus culpas, Israel niega su contubernio al respecto, pero todo está a la vista, los desclasificados darán constancia. “Los Elegidos” no consiguen la Tierra Prometida, sólo guerra
Al Norte de la América del Sur hay una revolución que nunca esperaron y que creyeron una bobada de pueblo subdesarrollado, creyeron que nunca superaría a La Comuna de París, que surgirían traidores; elemental conclusión, pero la historia no siempre repite, las excepciones son probabilidades a veces incalculables, hay pueblos que sorprende y más si ya tienen perfil. El pueblo venezolano es el Abel no asesinado; no se repite ni repetirá lo de Berruecos, han cambiado los tiempos y algo dice que ya es irreversible la Revolución Bolivariana, ¡que habrá confrontación, no es extraño!, siempre la ha habido, solo que esta vez, y ahora son diferentes las circunstancias, ya han muerto los Boves, los Páez y acólitos, son Lázaros sin destino y no podrá ningún Santander dar cuenta desde Nariño porque también está enterrado con toda y traición, el de ayer y el de hoy, aún se llame Uribe y haya nacido de las costillas del imperio. Acá la revolución refortalece, desde Miraflores destella el nuevo horizonte de un modelo de reconversión estructurado con, para el pueblo y desde su pueblo tomado en armas ideales.

La oligarquía se ve acorralada, gasta últimos cartuchos en víspera de su sepultante derrota, tiene como “esperanza” la intervención extranjera, pero aunque así se dé, aún no han sacado cuenta ni interpretado lo bravío de este pueblo, le subestiman y se olvidan de la historia, y más de lo que les ocurrió el 13-A que será insignificante ante su reacción si la bota imperial osa hoyar el suelo sagrado de la patria junto a cipayos “gobernantes” pitiyanquis regionales.

El pueblo está en vilo, es una propiedad única que no puede ser suplantada, auto-organizada, voluntaria, preñada de leal patriotismo, de heroísmo y de mucho amor. En otrora el imperio español se creyó infalible, otros antes, así también se lo creyeron; este de hoy, ya no tiene regresión en el tiempo y correrá la misma desgracia, es el destino de ellos. Han emergido neo economías subyacentes de la forja anti-imperial, el mundo irreal capitalista depende de ellas, lo que equivale a que en este juego de asimetría lleva las de perder. Sus pueblos presagian rebelión a métodos irreacomadables en sus sociedades de amorales fracturas, llega su fin.-

omarpinto47@gmail.com


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