Está lloviendo, las vacas pueden esperar mientras dura el "desinventario"

El nuevo cono monetario no podía salir huérfano, para que fuera engullido por los efímeros nuevos ricos que produjo el dólar inflado, salió acompañado por la fortaleza del petróleo, convertido en la criptomoneda venezolana: El Petro, única en su clase por su robustez, derivada de parte de las reservas de oro negro más grandes del mundo; de esta manera evita terminar como sus hermanos del cono anterior, siendo fondo colorido de las bisuterías de los "artesanos" colombianos.

Los nuevos billetes vienen a visibilizar la capacidad de compra del venezolano a través del incremento del salario mínimo: 1.800 Bolívares Soberanos, los cuales de nada servirían sino se acordaban precios fijos a los alimentos. El aumento diario de los precios ya no dependía de la pagina "Dolartoday", sino del capricho del dueño del supermercado o del abasto: "si no aumento me descapitalizo y no podré comprar más mercancía".

De acuerdo a la fiebre del remarcaje de precios hoy tuviéramos la carne de res rondando los 50 millones de Bolívares o los 500 Bolívares Soberanos, ni hablar de los huevos, tan altos que no los podríamos bajar sin hacer una tortilla, el café ya lo estaban tostando en fogatas de billetes verdes y como los picadores de sardina estaban recibiendo en dólares y euros sus flamantes salarios, a esta tan últimamente codiciada proteína le salieron alas y se hizo difícil pescarlas, gracias a Dios y a la Chinita, como dijo el mismo Nicolás Maduro, los drones no funcionaron, fracasaron los terroristas y como estaba previsto comenzó el Programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica; salió la esperada lista de precios acordados de 25 productos básicos; puede ser que cuando la estaban "cocinando", el olor del humo de la regulación fue captado por las cadenas de tiendas y supermercados, especialmente por aquellas que le hacen el juego a la oposición, quienes comenzaron a prepararse para la nueva batalla. Mientras que el pueblo revisaba la lista para ver que podía comprar aun sin recibir el tan bienvenido incremento del salario, algunos dueños de tiendas y abastos hicieron su "desinventario": los empleados convertidos en caleteros tuvieron que desalojar todos esos productos de las estanterías, bajo los regaños de dueños y gerentes, solo dejaron "la mercancía" que no aparecía en esa "fatídica lista". ¡Señor que hacemos con la carne y las vacas que están atrás! _busquen donde guardar la carne, las vacas pueden esperar, está lloviendo y tienen bastante pasto que comer, si engordan ganamos más, ellas pueden esperar mientras dura el "desinventario". "La última vez -hasta la fecha- que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro aplicó una medida similar, la carne de res desapareció de los frigoríficos y el pollo se comercializó con limitaciones…En el Central Madeirense del Centro Comercial Chacaíto, en el municipio Libertador, trabajadores explicaron que durante el fin de semana, lo exhibido en carne y queso blanco duro "voló", es decir, se agotó muy rápido".(Sahari Avendaño, 27/08/2018). En otras palabras "por culpa de Maduro", algunos establecimiento escogieron estos días para limpiar y hacer mantenimiento. El gobierno revolucionario está consciente que camina dentro de las vísceras del monstro que por siglos ha gobernado el país, usándolo como un almacén, una tienda de compra y venta: los productos entran y salen, solo dejan el sucio y las ganancias a un grupo parasito que se consolido como rémora de los gobiernos de turno y que nunca han doblado la cintura para sembrar una planta, ni tocar una herramienta para construir algún bien, gente que nunca se preocupó por estimular la producción en Venezuela, una manera de mantener el control en caso de que alguien se le ocurriera salirse del "carril capitalista".

Después de la desaparición física de Chávez, han venido con todo, quitándoles espacio a los dirigentes de tarima, dejando que la distorsión cambiaria y la guerra de precios sea protagonista, por ello no importa que alguna empresa quiebre por no poder mantener los costos exorbitantes dirigidos a crear zozobra y desesperación en el pueblo.

La guerra económica con el solo comienzo del Programa de recuperación económica, recibió un golpe fulminante que la mando a la lona en el primer raund, sus dirigentes quedaron groguis tildándolo de "paquetazo", este "Uppercut" de izquierda del Presidente Nicolás Maduro Moros, lo sintió hasta Andrés Velásquez, quien vio mermado su poder de convocatoria a un pretendido paro de trabajadores. Pero no podemos dejar solo en el ring al Presidente, debemos acompañarlo en cada ciudad, municipio y estado, arengando hasta su propia dirigencia gubernamental si es preciso, para combatir el acaparamiento, la escasez inducida, el cierre premeditado de abastos u otros establecimientos que tienen el deber de atender al pueblo.

misionsucreejeclavellino@gmail.com

 



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Francisco J. Marcano V.

Misionero Colaborador de la Misión Sucre. Profesor en Biología, Especialista en Supervisión Educativa, Magister Scientiarum en Planificación y Evaluación de la Educación.

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