Entre las dulces y buenas de Chávez y las amargas y malas de Maduro

"La voluntad política de los gobernantes, es la que puede transformar para bien o para mal las condiciones reales de los pueblos" I.M.

En un diplomado de Comunicación Estratégica que hice en la gloriosa Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero UBTJR, vi un modulo denominado Seguridad y Defensa de la Nación, dado por el Teniente Coronel Isviel Rojas Rondón que me enseñó de una manera práctica, visual y espiritual, como se puede amar y defender a una pareja. Este comandante nos hizo dibujar el mapa de Venezuela en una hoja y en otra escribir los nombres de los estados y capitales de cada uno. El ejercicio consistió en saber, en descubrir cada uno, cuanto recordábamos y conocíamos de la geografía, de su silueta, de los nombres y formas que tiene Venezuela. Por supuesto, muchos fallaron en la morfología y en varios estados y capitales que conforman a Venezuela, como está constituida o formada a lo externo y a lo interno. Entonces nos colocó una frase del filósofo venezolano José Manuel Briseño que dice "Nadie ama lo que no conoce… nadie defiende lo que no ama". Tomé esta práctica en los talleres y cursos que doy.

Recuerdo cuando en 1998 elegimos al comandante Chávez presidente de Venezuela. Fue un día glorioso para la mayoría de las almas vilipendiadas de la cuarta república… el carupanazo, Yumare, Cantaura, El Amparo y el Caracazo. Chávez conocía a Venezuela, sus fronteras, sus imites, sus estados, su gente con sus sentimientos sus aconteceres y padeceres. Chávez supo interpretar los sueños de un gentilicio y su territorio, esa extensión de tierra que pertenece a un estado por división política. Chávez conocía muy bien el significado de Estado, ese espacio geográfico que ocupa la población producto del sistema jurídico administrativo que lo rige. Chávez supo interpretar e internalizar en sus almas el concepto fundamental de Nación como la comunidad de personas en las que su historia, sentimientos, costumbres, acciones, ideales e idioma son común. Chávez entendió que era Chávez, y se dedico en cuerpo y alma en amar en toda la extensión de la palabra a su pareja, morir por ella, por Venezuela.

Todo el mundo conoce ya, las historias que vivimos con Chávez en esta Tierra de Gracia. De cómo fuimos pasando etapas de crecimiento en todos los aspectos de la vida social, económica y política del pueblo venezolano; mejor alimentación, medicinas, casas dignas, mayor parque automotor, mayor producción, gran poder adquisitivo. Gozamos después de tantas décadas cuartarepubicanas de buena calidad de vida. Todo se tradujo en las mejores estadísticas en las instituciones nacionales y organismos internacionales de la vida humana de l@s venezolan@s. Disfrutamos un periodo que algunas generaciones de jóvenes no hubiesen podido tener si les hubiese tocado nuestra época. Con Chávez nos comimos las dulces mieles de los buenos momentos. Los néctares azucarados que disfrutamos en las lunas nuevas, llenas y crecientes

Chávez tuvo la habilidad de irnos dando con pasión lo que se encontraba en su corazón. Conocía todas las necesidades de su pueblo, había besado el sudor de la negra. Había abrazado a las personas con condiciones especiales, Chávez supo entrar en cada intersticios venezolano, en cada célula humana de madres del barrio, de cada niño de la calle, del joven desviado por la droga, del padre sin trabajo, del pobre sin esperanza y del rico ausente de espiritualidad, y creó las misiones y grandes misiones para las tantas y diversas atenciones de tod@s sin exclusión alguna, porque Chávez amó viendo el corazón negro de África, el amarillo del indígena, del blanco europeo, del mestizo indoamericano, del americano de nuestra América. Chávez vio al sujeto, a su humanidad, al ser, no vio al objeto convertido en mercancía. Por eso Chávez aprendió a decir "Chávez no soy Yo, Chávez es un pueblo"

Todo el mundo conoce ya, las historias de Maduro. El comandante Chávez supo colocarlo en los cargos más estratégicos que un político puede tener. Cargos donde se podía tener una visión de cómo manejar una nación desde lo alto con visión futurista., donde se pudiera observar al verdadero enemigo, al grande, al Goliat, al oculto, al "amo" que maneja sus marionetas internas, las nacionales e internacionales, la que oprime hasta el último aliento ¿Pero conoce Maduro a toda Venezuela? ¡Claro que sí! ¿Conoce Maduro las necesidades de la gente de a pie? ¡Claro que sí! ¿Tiene Maduro madera para resistir los embates de cualquier tormenta? ¡Claro que sí! ¿Le ha tocado a Maduro las peores agresiones que ha hecho el imperio contra magnatario alguno? ¡Claro que sí! Entonces no debemos tener dudas de que con Maduro nos íbamos a comer las amargas y las malas que hemos tenido hasta la fecha en la revolución bolivariana, la del Gigante Chávez

Chávez sabía que Maduro tenía alma, corazón y vida para dejarlo como su sucesor ese sábado 8 de diciembre de 2012. Chávez sabia –así debe ser entendido- que Maduro tenía el alma para sensibilizarse todo el tiempo por su pueblo siempre que fuera atacado inmisericordemente. Chávez conocía lo que Maduro tiene en el corazón para que lo entregara con pasión y vehemencia. Chávez era tan visionario que sabía que Maduro entregaría su vida de ser posible antes que entregar su revolución. Chávez estaba claro como sus lunas que Maduro le tocarían las lunas menguantes

Chávez escogió a Maduro como pareja para Venezuela, porque también había pateado con el alma, todo el territorio nacional, con su corazón toda la nación y su geografía. Chávez dejó a Maduro porque Maduro es pueblo, hombre que vivió las causas nobles de la gente de los barrios. Chávez sabía que compararían el liderazgo de un Gigante con el de un chofer, pero que ese chofer se convertiría en el Timonel que podía llevar a la final a su pareja a puerto seguro, los destinos de la carga que le había dejado. Un cargamento de sentimientos y emociones. Una tripulación con un valor incalculable para navegar las aguas profundas de los males capitales. Chávez visualizó las tormentas que Maduro tendría y le dejó su bitácora, su Plan de la Patria. Chávez le dejó a Maduro nada menos que todo su LEGADO

Otro en la humanidad de Maduro, hubiera dejado el pelero o, hubiera negociado o, quizás hubiera respondido con acciones de represión hacia adentro o, de forma bélica hacia afuera. Maduro a tenido tino con algunos riesgos calculados y otros no calculados. En este tiempo de Maduro, la hemos pasado muy amargas, muy malas, pero a partir de este 20A empezaran las nuevas mieles de la Venezuela que todos queremos y merecemos. Las lunas menguadas de Maduro se convertirán en lunas nuevas, llenas y crecientes de Chávez

¡Otro país es posible! Mucho depende de mi

Nuestro legado… también es sagrado

 

 



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Iván Méndez


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