Develan detalles del plan terrorista para ocupar Venezuela

Después de no lograr asustar a los militares venezolanos bolivarianos, acusándolos de narcos y corruptos, ahora quieren comprarlos. Alertamos que está en desarrollo una operación de terror dirigido al sector militar, con el objetivo de desmoralizar, amedrentar y comprar con dinero a los oficiales y sus familiares, sobre todo, los que ocupan cargos en los distintos niveles de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Las fuerzas de tareas proimperialistas que planifica las acciones de guerra de IV generación sobre territorio venezolano no les importa llegar por vías no democráticas al poder, en su obstinación por entregar el país a los Estados Unidos. De allí que plantean como fines: provocar el golpe de Estado, el magnicidio o el secuestro del presidente de la República, cualquier resultado que los coloque en el poder, un comportamiento irresponsable, fascista de los opositores, desde que llegó Chávez al poder en 1999.

La nueva etapa del plan terrorista

En esta nueva etapa, el plan está orientado al control de zonas sensibles que garanticen actuar con impunidad dentro del territorio nacional venezolano. De allí, la infiltración sostenida de paramilitares que permanecen agazapados dentro de la estructura de mafias de bachaqueros, traficantes de drogas, colectivos y otros. La estrategia de ocupación ha tenido dos etapas, la primera, de ocupación territorial, con la compra de viviendas, establecimientos, abastos, licorerías, etcétera; la segunda, recabar información sobre los vecinos, las posibilidades económicas, las inclinaciones políticas de la población en los barrios, la caracterización de los líderes comunitarios, entre otras. Estas acciones de apertrechamiento y ocupación territorial tiene años afianzándose, como preparativos previos para ejecutar el proyecto final, concatenado a otras acciones terroristas como el secuestro, el pago de las llamadas "vacunas", el robo y otras acciones de amedrentamiento a los residentes, con el fin de controlar la movilidad social y forzar al abandono de las viviendas, los negocios, creando "territorios de nadie", donde no tenga acceso las fuerzas policiales y de seguridad. Es la creación de "cabezas de playa" necesarias para la ocupación territorial por fuerzas mercenarias.

La decisiones ejecutivas y operativas del plan fueron acordadas en reuniones "ultra secretas", celebradas los días 6 y 16 de mayo de 2018; la primera, en Estados Unidos, en una oficina cercana a la sede la OEA en Washington; la segunda, en la casa de un prominente senador colombiano, en Bogotá. A los lacayos el imperio exige que hay que provocar la caída del régimen venezolano a como dé lugar, a pesar que la guerra económica y el bloqueo asesino de productos de primera necesidad y medicamentos no ha logrado ese objetivo, pero necesitan tumbar a Maduro en un plazo corto, antes que se recomponga las fuerzas de izquierda en la región Latinoamericana.

En las reuniones descritas participan, el senador estadounidense Marcos Rubio, principal lobista de la oposición venezolana, opositores venezolanos, que forman parte del "gobierno paralelo", en Washington, entre ellos, jueces del "tribunal supremo en el exilio". El senador Rubio, comunicó a los presentes la disponibilidad de fondos para la compra de funcionarios militares vinculados al régimen. Explicó que desde Bogotá un equipo dispuesto en la embajada de EE.UU, en ese país, coordinará la distribución de los fondos destinados a la subversión del gobierno venezolano. Utilizando fundaciones y Ong’s aparentes, bajo a la cobertura de estar dedicadas a los de derechos humanos. También habló del monitoreo de la "situación humanitaria" que tendría un diseño especial, con la participación de los llamados "Cascos blancos", una fuerza mercenaria que tienen el rol de actuar como supuestos "activistas voluntarios de derechos humanos" en los puntos fronterizos colombo-venezolanos.

Peligrosa composición del grupo de terroristas que dirige las acciones

Por otra parte, en la reunión de Bogotá, fijan entre otras cosas, el precio a pagar por cada oficial según el rango y sus familiares que puedan comprar. En este cenáculo participaron representantes de la oposición que hacen vida en Venezuela y en el exterior, además de integrantes de la comisión de enlace del recién electo presidente colombiano, Iván Duque, que formaron parte del gobierno de Álvaro Uribe, asesores de los organismo de inteligencia de Colombia, expertos en los falsos positivos y en operaciones especiales de inteligencia y contrainteligencia.

Según la información suministrada por fuentes cercanas a la oposición MUD, que no aprueban estas prácticas antidemocráticas, trascendieron los detalles de estos eventos. Sobre todo, la muy peligrosa composición del grupo operativo, los objetivos y metas que se han trazado para desestabilizar el gobierno bolivariano y afectar a todo el país. Una mezcla de funcionarios militares alzado en la plaza Altamira, en 2002, formados en la Escuela de la Américas, y de asesinos que formaron parte de los grupos de exterminio creados por Luis Posada Carriles, además por empresarios y políticos inescrupulosos.

El grupo de tarea está formado por miembros de la MUD, ex policías, (DISIP-PTJ), dos generales golpistas, "curas" y empresarios, uno de ellos exiliado en esa nación desde 2002, y el abogado, ex policía mafioso, Joaquín F. Chaffardet, quien viajó a Bogotá, como coordinador del grupo. Otros detalles de estos eventos ya están en conocimiento de las autoridades del gobierno bolivariano, según explicó la fuente.

Dentro de los planes tienen concebido el incremento de acciones paramilitares sobre las principales ciudades del país, incluyendo Caracas. Con la activación de pequeñas unidades de comando de acciones rápidas a bordo de motos y vehículos armados, al estilo de los mercenarios terroristas, como el autodenominado Estado Islámico (Daes en árabe), con el objetivo de consolidar el control del territorio, forzar y obligar a salir en masa a los venezolanos por los distintos puntos fronterizos, creando el caos, para justificar la "intervención humanitaria" que activa la fase final de una intervención masiva que apoyan los gobiernos de Colombia, Panamá, Perú, Brasil, Chile, Argentina, los Estados Unidos y Canadá.

Desde el otro lado de la frontera activaron en esta primera etapa los "Cascos blancos" que coordinarán los campamentos humanitarios y toda la labor de abordaje en la frontera. Además de enrolar en actividades paramilitares a los venezolanos que vayan ingresando a los "campamentos humanitarios" a cambio de ofrecer protección a sus familiares en dichos campamentos, acompañados de la intervención militar desde Colombia y otros puntos fronterizos por una fuerza multinacional.

Principales acciones de desestabilización realizadas

Entre las acciones más recientes dirigidas por este grupo operativo desde el exterior, están el robo del helicóptero por terroristas que sobrevolaron el Ministerio de Interior y el Tribunal Supremo (TSJ) de Caracas, instituciones contra las cuales dispararon y lanzaron granadas, este mismo grupo posteriormente tomó un puesto de la Guardia Nacional Bolivariana, donde sustrajeron las armas; colectivo que después fueron dados de baja en un enfrentamiento con los organismos de seguridad.

Este mismo equipo desde fuera de Venezuela al servicio de la CIA, planificó y llevó a cabo los actos terroristas con explosivos en contra de las unidades de la Policía Nacional y la Guardia Nacional Bolivarianas en Caracas que enfrentaron las guarimbas y las manifestaciones violentas. Además de concebir los ataques a la Unidad de Batería de Morteros de La Grita, en el estado Táchira, que fue asediada durante varias horas por grupos paramilitares. Otra acción sin éxito, el ataque a la base militar de La Carlota por parte de grupos de choque opositores, usando bombas molotovs, morteros y explosivos caseros. Así como el asalto terrorista al Fuerte Paramacay en Valencia, eventos todos muy violentos que formaban parte de la sustracción de armas de los cuarteles y la de provocar un enfrentamiento con los militares a la luz del día trasmitido en vivo por la televisión, denominada "Operación David", que intentaba buscar el mismo efecto que lo ocurrido en Puente Llaguno, durante el golpe de Estado de abril del 2002.

La guerra psicológica y la exposición en contra de la FANB

Después de participar en la reunión de Colombia, el amigo de Posada Carriles, Joaquín Chaffardet, prófugo de la justicia venezolana por posesión de explosivo C-4 encontrado durante un allanamiento a su residencia, publicó una "investigación" usando como referencia un tal Centro Venezolano de Documentación, donde coloca la relación de los altos oficiales de las FANB que según él son los "Cómplices Militares de la Dictadura" y llama a repudiarlos. Es decir, perseguirlos, hostigarlos a ellos y sus familiares, no dejarles otra opción que desertar o convertirse en traidores.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=19546co.org/oa09859.php

En el mismo "informe" intenta explicar las implicaciones y el "supuesto control del gobierno" sobre las instituciones del Estado, en un texto que titula, Las Cuatro Patas de la Dictadura Chavista, que finaliza realizando una arenga en contra de las instituciones del Estado y llama a la desobediencia de los militares que los califica de "narcotraficantes y corruptos".

https://www.scribd.com/document/383297179/Estos-Son-Los-Complices-Militares-de-La-Dictadura-Chavista-por-Joaquin-F-Chaffardet-R

El escenario actual y la unidad del pueblo

El golpe de Estado de abril de 2002, lo facilitó la influencia que la oposición tenía dentro del componente militar y las presiones que ejercían desde la embajada gringa en Caracas sobre grupos de oficiales de los diferentes componentes militares y la policía formados en la terrible Escuela de las Américas. Los mismos que hoy persisten desde el exterior en sus planes violentos antidemocráticos. Pero el escenario que vivimos es muy distinto, los actores que participan no son los mismos ni las condiciones socioeconómicas. Aunque la guerra económica ha provocado mucho daño, el chavismo conserva la reserva patriótica de resistencia que impide la vuelta al pasado.

En la actualidad los enemigos trabajan en la reorganización de los sindicatos adecos y la activación de alianzas con organizaciones políticas y gremiales disidentes del chavismo para activar la calle con protestas dentro de las instituciones del Estado y del gobierno, buscan catalizar el descontentos con la situación económica que viven los trabajadores consecuencia del bloqueo y la manipulación de los precios de los productos de primera necesidad.

Venezuela enfrenta una arremetida brutal, cobarde y asesina que solamente podrá ser derrotada desde la unidad cívico-militar del pueblo chavista, nacionalista y revolucionario, dispuesto a enfrentar cualquier escenario por duro difícil que sea y vencer. Cumplir con el legado del Comandante eterno Hugo Chávez que está resumido en esa frase que nos dejó en su despedida: Unidad, lucha, batalla y victoria.

sixtovallente2@gmail.com

 



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