Carta a los que se fueron de Venezuela y a los que se quedaron

"La vida es como una ruta de trenes, unos van y otros vienen, y como pasajeros en esta Terminal terrestre, hay que trajinar por la existencia, y de vez en cuando, hay que tomar el tren con un rumbo a veces desconocido o conveniente" I.M.

Son tantas las cosas, las razones y los argumentos que cada "pasajero" venezolano tiene en estos momentos para tomar un tren en la estación Venezuela, que seria difícil precisar a que otra estación irse haciendo un viaje impredecible como la vida misma. Todos los riesgos adentro o afuera son inminentes, pero el viaje de la vida, es una decisión que depende de cada quien tomarla, comprando de vez en cuando, un pasaje muy costoso que a veces pagamos con la vida misma.

Una persona de la cual tiene mi aprecio, me preguntó que pensaba del éxodo que estamos teniendo en Venezuela. Conozco bien la persona, y se que no esperaba de mi parte, cualquier repuesta, por lo que medité unos segundos y le devolví lo que imaginaba ¿Qué esperas que te responda? Me dijo, escríbelo…

La carta es la siguiente:

VENEZUELA, a los tantos días del año sin fecha definida, para los tantos seres que se fueron y a los tantos que se quedaron.

Herman@s de todos los credos religiosos, de todas las artes, profesiones y habilidades de esta Gran estación, epicentro del mundo en este tiempo, que se fueron y que se quedaron ¿Qué les puedo decir en esta aflicción, pena, sentimiento, dolor, sufrimiento, padecimiento, arrepentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Que decirle a los que tomaron el tren de la vida para irse de la estación Venezuela sin saber si van a retornar a ella, o… que decirle a los que se quedaron porque no compraron ese pasaje por tantas dudas, incertidumbre u otras circunstancias, a quienes hoy día, los embarga la aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

Que decirle a los que vendieron casi todo o todo, para irse en busca de un destino no se si mejor pero quizás incierto, o… que decirle a los que se quedaron con sus enseres y equipajes guardados en sus hogares aguardando una partida sin retorno y los paraliza la aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Que decirle a los que salieron de esta estación e hicieron este su viaje, y pudieron llevarse a sus hijos, porque los niños de Palestina no pueden salir de su país o son asesinados por soldados del gobierno de Israel, o… que decirle a los que se quedaron con los niños de algunos que se fueron, porque tendrán la oportunidad de irse algún día, aunque en estos momentos haya aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Qué decirle a quienes sienten el dolor creyendo que el préstamo que nos hace la vida –los hijos- se fueron a una aventura injusta, o… que decirle a los que se quedaron, que aunque es injusto, que ese préstamo esté donde esté, jamás deja ser de uno y también lo pagamos con aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Que decirle a los que no saben que en esa otra estación donde van a llegar hay que trabajar de 12 a 16 horas diarias sin descanso, o… que decirle a los que se quedaron y que hay trabajar como hicieron los japoneses cuando EE.UU los devastó lanzándoles las dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagazaki y tuvieron que trabajar 3 turnos las 24 horas para levantar y desarrollar a Japón y ser la potencia que es hoy en día después de la aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Que decirle a los que se fueron pensando en el gran sueño americano y que esos los americanos de sus sueños, del norte, encarcelan a los niños mexicanos como escoria humana, o… que decirle a los que se quedaron y tienen el gran sueño venezolano por la libertad de nuestros niños herederos, en un país mejor, en medio de la aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

¿Que decirle a los que se fueron creyendo que enviando dinero en moneda extranjera a los que se quedaron van a estar bien en esta estación, o… que decirle a los que se quedaron esperando los dólares que no alcanzarán para el resto de sus vidas, porque los problemas en esta estación tenemos que arreglarlos nosotros mismos, aun teniendo la aflicción, pena, sentimiento… o no se que más, para ambos?

Una estación como Venezuela, necesita de todas las familias maravillosas que tiene, para que enseñe los principios y valores que se dejaron a un lado, para cuidarla y amarla sin condición, a pesar de las circunstancias y las situaciones que vivimos.

Una estación como Venezuela, necesita de todos los sectores, públicos y privados, que tengan la sana intención de mantenerla limpia de todo pecado y nada más.

Una estación como Venezuela, necesita tener pasajeros que vayan y vengan hacia todos los horizontes, donde se encuentran diversas estaciones y puedan ver el renacer de cada día con un sol resplandeciente, y el ocaso de una tarde floreciente y así poder descansar cada noche, donde se pueda soñar con el mañana de nuestros hijos y herederos.

Una estación así… se hace trabajando juntos, tod@s con responsabilidad, honestidad, rectitud, tesón, pasión y esfuerzo, para que la Santísima Trinidad nos siga dando su bendición por siempre.

¿Que decirle a los piensan –a los que se fueron y a los que se quedaron- que la estación Venezuela tiene o no tiene oportunidades de mejorar?

Que el cristo redentor y crucificado interceda por tod@s los de afuera y los de adentro, por nuestras almas, y encontremos aquí en esta Tierra de Gracia y allá, en la Tierra donde se encuentra cada un@ de ell@s, nos consagre por tan valiente decisión que ambos lados tomaron.

Aquí estaremos por siempre los mismos seres maravillosos, de las miradas y sentimientos grabados en los pensamientos de los que se fueron y también de los que se quedaron. Allá estarán los mismos seres extraordinarios que se fueron. Ambos recordaran por siempre, las mismas miradas y sentimientos al despedirse, cuando se dio cada partida en esta estación.

Venezuela es una estación hermosa, yo me quedo en ella dando mucho de lo que aun me queda y añorando a l@s que se fueron.

Veo el nombre de VENEZUELA en mayúscula, y lo que veo es la forma de un CORAZÓN.

¡Otro país es posible! Mucho depende de mí

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez


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