Basta ya!.....el país ni el pueblo aguantan más

Grupo de Pensamiento Crítico llama a organizar una nueva referencia política

Los venezolanos y venezolanas hoy vamos de la frustración a la depresión, de la indignación a la desesperación. La magnitud de la crisis ha provocado una interrupción de la respuesta, pero ni el pueblo ni el país aguantan más. La hiperinflación, la escasez de medicinas y alimentos, la desastrosa situación de la salud, el colapso eléctrico, la falta de suministro de agua o la obligación de usarla en condiciones no aptas para consumo humano, el colapso de las escuelas, liceos y universidades ante la migración del personal docente o la creciente inasistencia de los alumnos, la crisis del dinero en efectivo, la presencia asfixiante de la delincuencia que vienen conformando un estado paralelo de narcoparapolítica y militarismo, niños que deambulan en las calles en búsqueda de alimentos, mientras millones de venezolanos/as abandonan el país para lograr mejores condiciones de vida, el agotamiento y saqueo de las reservas internacionales, el inexplicable drama del gas doméstico, todo esto constituye un largo rosario de sufrimientos para el pueblo venezolano.

Es innegable la ofensiva brutal del imperio norteamericano por apoderarse de las riquezas de nuestro país, y para ello se valen, al igual que lo han hecho en otras partes del mundo, de las más criminales y perversas acciones; pero es lamentable el favor que el actual gobierno le hace con su cohorte de errores, su incapacidad, ineficacia, ineficiencia, burocratismo, militarismo, nepotismo y altos niveles de corrupción. Aparte de la entrega de hecho al capital transnacional de nuestras riquezas petroleras y mineras, en los nuevos contratos de explotación de la Faja, el Arco Minero del Orinoco y la política de pagar de cualquier modo la inmensa deuda externa, que ya constituye un inmenso desfalco contra la nación y ha alimentado la apropiación mafiosa de la renta. Todo lo cual les sirve a los voceros imperiales para decirle al mundo que el socialismo, que nunca ha existido en nuestro país, fracasó, y, en consecuencia que no hay más alternativa que el capitalismo.

A la profunda crisis económica se le agrega la crisis ética y política. Los llamados "dirigentes políticos", de uno y otro bando, han desacreditado la política y a sí mismos por su ceguera e inmoralidad. Por un lado, una cúpula burocrático-militar francamente incompetente, que ocupa el tiempo haciendo politiquería, anunciando y proclamando unas medidas que nunca repercuten en el mejoramiento de la insoportable situación, mientras esboza, en medio de su desesperación por mantenerse en el gobierno, una perspectiva que contempla, entre otras, la entrega de las riquezas mineras del país a las transnacionales, la destrucción y privatización disimulada de PDVSA, ilusiones perversas como la de las criptomonedas y el Petro, los estímulos al depredador capital transnacional y el pago puntual de una inmensa deuda externa por encima de los sufrimientos del pueblo. Por otro lado, una oposición irresponsable, inepta, visceral, fracasada por su recurrencia a la violencia, sin propuestas ante la crisis, que ahora promueve una intervención extranjera al servicio del gobierno racista y arrogante de los Estados Unidos, seguido por los gobiernos más corruptos y represivos de este continente. Entre estas dos cabezas de la corrupción, de la pérdida del amor hacia el país, la irresponsabilidad y la improvisación rayana en el crimen, el pueblo venezolano ve cómo la Patria se va perdiendo cada día.

El pueblo venezolano ha sido el que más ha deseado y querido una Patria digna, soberana, democrática, que se levante con el esfuerzo, las capacidades, la moral de sus propios ciudadanos y ciudadanas, más que por la explotación ecocida y voraz de las riquezas naturales con que nos ha regalado la Providencia. Hemos comprobado amargamente que hoy somos muchísimo más pobres de lo que alguna vez habíamos sido. Y nuestra pobreza se hace más dolorosa porque los valores de dignidad, de defensa de los intereses colectivos, de solidaridad, se van perdiendo cada día. Acompañamos el proceso de cambios que se anunció al país luego de la debacle en que estaba sumergida Venezuela en los 40 años de democracia representativa adeco-copeyana. Con profundo dolor hoy debemos confesar que este intento fracasó, que no fue posible lograr los objetivos que se plantearon. Que no hay una nueva democracia participativa y protagónica como aspirábamos. Que el desgobierno reinante amenaza la sobrevivencia de nuestro pueblo y de nuestra Patria.

El Pueblo venezolano es un pueblo digno y leal, pero no es tonto. Es digno porque se respeta a sí mismo y no permite ser engañado una y otra vez a cambio de unas dádivas o bonos que no son más que migajas ante el profundo hundimiento de la economía nacional, por el cual deben responder los que la han llevado a esta postración. Es leal, porque respeta y procura seguir el camino de independencia, democracia y justicia, señalado por el esfuerzo y la visión de sus maestros y líderes históricos, pero no se debe confundir lealtad con complicidad. Su lealtad es con los ideales emancipadores, no con personas específicas, jefazos gritones que hoy aprovechan la situación para enriquecerse o ejercer un poder basado en la mentira, en la demagogia, cuando no en la represión abierta y en el desmantelamiento de la institucionalidad.

Exigimos al gobierno y a los sectores de poder militar, económico y social, a que asuman, de una vez por todas, su responsabilidad, y demandamos:

  • Que se tomen las medidas necesarias para detener la hiperinflación y se reactive el aparato productivo, para superar la desesperante catástrofe económica en la que se hunde el país;

  • Que se atienda al grito popular de ¡NO ROBAR MÁS! Que se aplique la auditoría pública y se revisen las deudas de la nación para establecer su legitimidad. Que se castiguen las mafias incrustadas en la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas responsables del gran bachaqueo de contrabando;

  • Que haya un cambio verdadero de gabinete Y NO SIMPLES ENROQUES DE LAS MISMAS CARAS;

  • Que se formule un PLAN DE SALVACIÓN NACIONAL;

  • Que se suspenda el proyecto de explotación del Arco Minero del Orinoco y las Zonas Económicas Especiales, además de la "Ley Terminator" protectora de los capitales transnacionales;

  • Que la llamada "Asamblea Constituyente" presente de inmediato su "propuesta constitucional", si es que la tiene, y la someta a referéndum y, acto seguido, se sometan las actuales autoridades nacionales a legitimación popular en elecciones con todas las garantías, para que no continúe la dictadura supraconstitucional;

  • Que abran los caminos O QUE EN DEFINITIVA SE APARTEN si no son capaces, para que el pueblo insurja.

Nos hacemos voceros de la inmensa necesidad de construir una nueva referencia política que reconstruya las perspectivas de soberanía, democracia, justicia y bienestar, que una y otra vez le han birlado al pueblo venezolano.

"La peor solución a un problema es no dar ninguna" Albert Einstein

BASTA YA DE MAL GOBIERNO!!! POR UNA NUEVA PERSPECTIVA DE PATRIA!!!

POR UNA RESPUESTA POPULAR, DEMOCRÁTICA, PACÍFICA Y SOBERANA A LA CRISIS!!!!

Por el Grupo de Pensamiento Crítico:

Orlando Zabaleta, Jesús Puerta, José León Uzcátegui, Jesús Urbina, Alirio Gerardo, Luís Palencia

palestra00@gmail.com



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