El mundo al revés

Como dice Galeano, con el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies, así siento que andan las cosas, y nosotros –los de a pie- convertidos en Alicia, buscando la salida a esta aventura –si es que esa expresión sea válida en este momento-, soñando con esperanzas, con encuentros, con alternativas, en fin, con que alguien se dé cuenta que el ombligo no está en la espalda y que la cabeza es quien gobierna a los pies. ¡¡A pues!! Figúrate semejante afirmación: ¡los pies indicando a la cabeza lo que se debe hacer!

Entonces, en esta disyuntiva presentada por Galeano, debemos apostar que además de esto, ni de vaina los de izquierda se pasen a la derecha, pues, entre concesiones y negociaciones, entre que te cumplo si me cumples, no terminemos metidos en un saco con la salida cocida, eso si mataría cualquier esperanza, eso sí acabaría con toda una vida de resistencia. Y ante este escenario uno se pregunta: ¿seguimos en batalla o estamos en resistencia?; algunos letrados dirán, estamos en batalla resistiendo. Yo pregunto: ¿resistir es ganar, o, simplemente se refiere al rescate de la virtud, el honor, la verdad y la ley?

Y en este des-acomodo del mundo, quisiera volver a la infancia donde todo me era maravilloso, donde las cosas se resolvían con un "sana, sana", ya sabes, de rana. Donde un caramelo endulzaba todas las amarguras y la salida a jugar volvía mi mundo el más extraordinario, pero acá, en el mundo de los adultos, la cosa no es tan sencilla –o quizás sí- la cosa es que la complicamos, el juego permanente por el poder nos des-compone y nos coloca en ventaja y/o desventaja en los diferentes roles que nos toca desempeñar, la cosa es que en este mundo moderno que permanece en constante movimiento y con una diversidad de opiniones e ideologías, es vital el reconocimiento al otro, la construcción y el trabajo colectivo, donde el rescate de esa compleja estructura de valores, conocimientos, y formas de relacionarse marcada por el avance tecnológico, los contextos culturales e incluso sociales que traen consigo la ocurrencia de un amplio número de fenómenos que se gestan en el seno de la sociedad y que hacen que los seres humanos vayan formando su identidad en lo individual, en lo colectivo y en lo territorial, buscando dar respuestas a los diferentes acontecimientos que se presentan; se convierten hoy en un reto que trae como consecuencia un nuevo orden.

Abriendo bien los ojos, es fácil ver que estamos mutando, estamos a un paso de perdernos, por ello, debemos estar alertas, pues aunque el Titanic naufrague, quizás una botella lanzada al mar llegue a la orilla de un mundo en el que todo deba comenzar de nuevo, para ello, es necesario que ampliemos el espectro y entendamos esta mutación que se está gestando, lo que supone un desafío interesante que debe llevarnos a percibir la realidad social desde una pluralidad de ángulos que obligan a incursionar en lo multidisciplinario y transdiciplinario, permitiendo hacer del cambio permanente donde todo es variable y pasajero, una herramienta ágil para repensar la sociedad global donde todos sus miembros parecieran estar adecuados a vivir en un tiempo veloz, con una idea de que todo es efímero, pasajero y cambiante, tanto que la posibilidad variable de nuevas oportunidades, hace caducas las existentes desde el mismo momento en que surgen, elemento vinculado a todas las esferas de la vida, cosa que se complica pues además, el vínculo social está siendo remplazado por las redes sociales, las telecomunicaciones y las relaciones a distancia, donde pareciera que las relaciones tecnológicas son más importantes que la vida cercana en sociedad.

De allí, vale decir que "cada cosa, en todas las épocas, camina junto a la contraria", tal como lo dice el libro Las Mil y una Noches, entonces, porque no puede haber convivencia cuando hay opiniones opuestas, pues podría ser porque nuestro sentir y nuestro hacer están impregnados de intolerancia o de ansias infinitas de poder que solo buscan anular al otro en vez de hacer y/o rehacer, o como diría Gasset la cosa es que "…no sabemos lo que pasa y eso es lo que pasa…"

Silvio Rodríguez nos recuerda que "Sólo el amor engendra la maravilla. Sólo el amor consigue encender lo muerto" y es que quien no ama ya está muerto y aunque a veces tengamos la impresión de ir en la dirección contraria por las cosas descabelladas y cavernícolas que suceden en esta nueva era donde todos somos esclavos sometidos a los valores establecidos: el poder, el dinero, el trabajo, la productividad; donde, a decir de Galeano "…el mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo…" si somos el que manda y el que obedece a la vez, tendremos la impresión de sentirnos obligados, coaccionados, impulsados a resistir a movernos y transformar la realidad que nos quiere tragar y convertir como dice Rubén Blades en su canción, "…en una ciudad de plástico, de esas que no quiero ver, de edificios cancerosos y corazón de oropel. Donde en vez de un sol amanece un dólar, donde nadie ríe, donde nadie llora, con gente de rostros de poliéster que escuchan sin oír y miran sin ver, gente que vendió por comodidad, su razón de ser y su libertad.", así anda el mundo al revés, trabajemos juntos por devolver el ombligo al frente y bajar los pies de la cabeza para que la izquierda no se vaya a la derecha y nadie se queden sin ver.

Twitter: @mviscalla



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