Zigzagueando ando!!!

Tiempos tan convulsos que nos trastocan los días, nos mueven, nos agitan, nos des-acomodan. Entonces, en esa búsqueda de equilibrio, subimos y bajamos la ola en ese afán por no caer, nos aferramos y la dominamos, pero no la vencemos.

Así andamos, en esa andamos, zigzagueando los embates de la cotidianidad -sobreviviendo- dirían los más pesimistas, asumiendo los retos decimos los optimistas. Y sí... la vida es un gran reto, en el que tener la valentía de vivirla es la que le da ese sabor dulzón que produce cada meta cumplida.

En tanto, no podemos dejar de alimentar los manantiales de la espiritualidad, no podemos dejar de creer, no podemos dejar de confiar, alguien me dijo una vez: "...ante la duda, fe y confianza en el líder", nunca lo olvidare, aunque el camino se torne gris, aunque la noche se vuelva oscura, pues aun después de las mayores tinieblas, siempre sale el sol. En este orden de ideas, no puedo dejar de recordar al brillante José Martí, quien dijo que: ...Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!!!.

Ese gigante seguirá insistiendo, haciendo el camino cada vez más complejo, endureciendo la ruta y nosotros debemos tener la mente clara y el corazón caliente; la mente clara para entender el momento histórico y el corazón caliente para que cada latir nos recuerde de dónde venimos, donde estamos y hacia dónde queremos ir. Tener claridad del tamaño y la fuerza del gigante que combatimos es nuestra principal arma, Jesucristo, el hombre más importante de la historia cristiana, esa misma historia que nos colonizó y nos sigue dominando a través de la religión que se profesa en la Iglesia Católica, también fue difamado, vejado y asesinado, y miles de años después, seguimos esperando su próximo regreso para librarnos del pecado y darnos un mundo mejor. Esto -nos- recuerda que la lucha por un mundo de iguales siempre le dolerá a alguien y eso no nos debe -no nos puede- detener.

Pensando en esto, como dijera Roberth Fisher en el Caballero de la Armadura Oxidada: "...todos estamos atrapados en una armadura...", el Capitalismo, el modo de vida vertiginoso que nos lleva surfeando olas en una lucha desmedida de sobrevivencia del más fuerte, donde hasta el planeta esta muriendo y el ganador de la contienda, supongo se irá a vivir a otro planeta -mundo- es una muy pesada armadura; por tanto, no podemos seguir creyendo que la única definición del amor es la que aparece en la Biblia Católica en 1 Corintios 13-14, la única forma de relacionarse es la que describe el Márquez de Sade en Justine y que el significado de un beso efectivamente lo describe Cortázar en el capítulo 7 de Rayuela.

Entonces, limpiemos nuestros parabrisas -y no me refiero precisamente al de los carros-, me refiero a nuestra mente, pues la única y mejor forma de vida no es -necesariamente- la que nos vende el modelo de consumo que nos está consumiendo.

mviscalla@gmail.com



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