Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa

“Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho, de pensamiento, palabra, obra y omisión...”

Estas serían palabras adecuadas para quienes, de una u otra manera, han tenido la gran responsabilidad de traernos a escenarios impensables para la revolución bolivariana, que hoy más que nunca, depende de ganar indulgencias a partir de la gestión o congestión de los burócratas enquistados en la estructura del estado, y la perpetuación de la cultura dependiente y clientelar, heredada de los adecos, y transmitida casi que genéticamente, de generación en generación.

No me volví religioso, ni estoy promoviendo una interpretación celestial o divina de lo que nos pasa, tampoco pretendo escurrir el bulto como es costumbre en nuestro país, asumo conscientemente mi nivel de responsabilidad, por acción u omisión, y desde allí, desde mi realidad cotidiana, expresare en términos sencillos, elementos que me hacen pensar en escenarios difíciles para la concreción a corto plazo de los planes que convocan, a la conformación de una sociedad de iguales, al autogobierno, al estado social de derecho y de justicia, inclusión, distribución equitativa de la renta, y otros referentes político-ideológicos, que sirvieron de estímulo para la participación y la organización de las grandes mayorías.

Librarnos de aquella suerte de maleficio, expresado en “el cuanto hay pa eso”, “ponme donde haiga”, “ta barato dame dos”, la chapa y el carnet, la carta de recomendación del partido. La imposición de un dedo todopoderoso que amenaza permanentemente con introducirse en tus decisiones más soberanas, y; sin contemplaciones dejar fuera a quien se atreva a cuestionar su infalibilidad. Todas esas parecen cosas folclóricas que integran la cultura del venezolano y como buenos jodedores terminaremos diciendo en un refrán lo resignados que estamos a soportar que estas cosas sigan pasando, y se repitan cada cierto tiempo, sin posibilidad real de cambiarlas.

Hablar de lo económico pudiera resultar trillado, pues la peladera se ha generalizado, y hoy un pelado es igual a otro aunque no se reconozcan, los derechos consagrados en nuestra constitución, se convirtieron en objeto de manipulación política y lo que en términos exactos es responsabilidad del estado, resulta en una especie de lotería en la que no todos pueden ganar al mismo tiempo, por lo tanto debes seguir jugando, en ese sentido explotan las expectativas y los sueños y estimulan la disciplina condicionada, porque no se sabe en qué momento puedes acceder o aparezcas en la lista de beneficiados, por tanto no te niegues a dar tus datos ni reclames las demoras, solo siéntate a esperar que eso llega, así lo dice el jefe de la calle y lo confirma el movimiento cuando te visita, eso sí; si estás en tu casa y con los “carnets” de todos los que en ella habitan.

Otros fenómenos sociales, políticos, económicos, tienen incidencia directa en la apreciación y valoración de la gestión de gobierno por parte de la población más afectada por estos. Escasez, Inflación, Especulación, Corrupción, Nepotismo, Medalaganismo, Bachaquerismo, Paramilitarismo, Cadivismo, Enriquecimiento Ilícito y Súbito, Ineficiencia, Ineficacia, Burocracia, Mediación, Propaganda, Suntuosidad, Descaro, Tendencias, Corrientes, Tráfico de Influencias, Impunidad, Inmunidad, Manipulación Mediática y Politica, Irresponsabilidad, Comportamiento Feudal de quienes resultan electos, Desapego del elegido con las bases que lo eligieron, Confrontación virtual, Ofertas Engañosas, Demagogia Patológica, Acuerdos, Entrega, Devaluación, Guerra Económica, Sabotaje, Violencia Política, Traición, Malinchismo, Intervención extranjera en nuestros asuntos, Diplomacia de la mentira, Apertura al gran capital, Abandono del campo, Servicios Públicos Deficientes, Inseguridad, y otros demonios más, que de seguro la gente común los vive, los padece y los tiene identificados.

Huir hacia adelante ha sido la respuesta reiterada de quienes tienen en el ámbito de sus responsabilidades, gestionar soluciones; acordes con las expectativas generadas en el fragor de las campañas electorales, de las cuales surgen planes, políticas y programas, que incluyen la posibilidad de cambiar, de transformar, de generar condiciones para el surgimiento de relaciones en las que se pongan de manifiesto las bases materiales, espirituales, económicas y culturales de un “modelo” (así, le suena bonito al demagogo) en el que las promesas pasan a ser ese ingrediente infaltable en la zambumbia ideológica de los aspirantes, que atinan solo a repetir lo que se oficializa en los medios.

Faltan escasamente 24 horas para un nuevo proceso electoral, que, por cierto; una vez más, rompe la tesis opositora del régimen dictatorial, y nos mueve el optimismo de confiar en nuestra gente y los votos duros, y la militancia, la conciencia, la fidelidad y otros argumentos que nutren la ilusión de pensar, que todo lo hemos hecho bien, porque así; lo dice la propaganda, que ha sustituido al razonamiento, a la reflexión y al análisis, convirtiéndonos en autómatas, según los reportes de las encuestadoras y los encuestadores que derivaron en constituyentes, junto a empresarios buenos, que harán leyes y decretos en favor de las mayorías porque así está determinado por el mandato soberano… “VAMOS A GANAR”

Los resultados no los sabemos, ni pecaremos de jactanciosos al hacer predicciones, o consultar bolas de cristal para ver el futuro, de lo que si estamos seguros es que la indigestión de algunos, dará como resultado algunas flatulencias y resultados ácidos, los números estarán asociados a la percepción ciudadana, del comportamiento de quienes considera responsable de acciones que pongan freno a los mil demonios desatados, esos que lucen sus barrigas llenas, sus rostros límpidos y ostentan su poder para negar lo que sufre el pueblo llano, esos que aparecen ante las cámaras con cara de yo no fui, los que promueven una realidad virtual, que no coincide con el clamor de quienes sobreviven con salario mínimo, esos que funcionan en cada coyuntura electoral, esos que gastaron a manos llenas un legado de dignidad y cercanía al pueblo…
TENDRAN QUE HACER SU MEA CULPA









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Henry Franco

Comunicador popular. Miembro del Colectivo Radiofónico de Petare y de la emisora Al son del 23 en Caracas

 ccdresistencia9960@gmail.com

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