¡Bolívar regresa!

Nunca esta frase ha tenido tanta significación simbólica como la que ha tomado con los dos acontecimientos políticos ocurridos en nuestro país en un lapso de 15 años. Acontecimientos que reafirman la voluntad de un pueblo, que percibo en su continuidad, como una unidad histórica y socio-política:

1)

El 11 de abril de 2002, un grupo de políticos, empresarios y representantes del clero tomaron por asalto el Palacio de Miraflores para derrocar al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, legítima y democráticamente elegido por mayoría en 1998. Ese asalto fue un plan perfectamente calculado desde afuera por los Estados Unidos y estratégicamente implementado desde adentro por los opositores a su Gobierno: una gran marcha "!Vamos a Miraflores!"; el secuestro del Presidente; unos francotiradores apostados que dispararon desde un edificio en el punto donde estaba reunida otra gran marcha, la chavista, con un saldo de varios muertos y heridos; un video previamente grabado y corregido, antes de las marchas, en el cual unos militares de rango declaran al país y más allá del al país, al mundo, que Chávez estaba asesinando a su pueblo; y para rematar, el anuncio de la renuncia de Chávez a su cargo.

Todo estuvo a pedir de boca. Sólo faltaba la declaración nacional e internacional que coronaría el éxito final. Pero para ellos había que preparar el escenario:

RETIRARON EL RETRATO DE SIMÒN BOLÌVAR DE UN SALÒN QUE SIEMPRE HABÌA PRESIDIDO;

y allí, en círculo, todos los asaltantes llenos de júbilo, con sonrisas de oreja a oreja, alrededor de un escritorio donde el asaltante mayor, el Presidente de FEDECAMARAS, Pedro Carmona, sentado de espaldas justo donde estaba el retrato, con una sonrisa inefable levantaba la mano en gesto triunfal , cada vez que el vocero oficial anunciaba uno por uno con un "Se elimina", cada uno de los representantes de todos los Poderes del Estado establecidos y todo el tren de Gobierno, bajo el estruendoso aplauso del coro "opositor" y el conglomerado de cámaras y celulares de toda la mediática nacional e internacional previamente invitada;

Esa misma noche, detrás del escenario, todos los asaltantes se emborracharon de triunfo con whisky y quien sabe qué más.

El epílogo del plan fue la última mascarada, la mañana siguiente: el payaso mayor anunció al país y al mundo: " ¡Buenos días! ¡Tenemos nuevo presidente!

El del plan, porque el epílogo de este primer acontecimiento es digno del libro de records de Guinness: UNA ESPÙREA PRESIDENCIA ¡DE SETENTIDOS HORAS! ¡EL PUEBLO EN MASA RESCATANDO AL PRESIDENTE CHÀVEZ, y

EL REGRESO DEL RETRATO DE SIMÒN BOLÌVAR AL PALACIO DE MIRAFLORES EN HOMBROS DEL PUEBLO.

2)

El 5 de diciembre de 2017, los mismos asaltantes del 2002 opositores al Gobierno, ya constituidos en la Mesa de la Unidad o MUD, ganaron por mayoría circunstancial las elecciones parlamentarias. A los pocos días, para la oficial instalación de la Asamblea, igualmente necesitaron preparar el escenario:

Ya contratada la mediática nacional e internacional, Ramos Allup, (para entonces figura central de la MUD) desde las afueras de la Asamblea, quiso lucirse en su papel de payaso asignado: con floritura de palabrotas y con gestos de matón, mandó a

RETIRAR DE LA ASAMBLEA LOS RETRATOS DE BOLÌVAR.

Ya sabemos cual ha sido el desempeño de esa mayoría representante de la MUD en la Asamblea: lo primero que hicieron fue anunciar al mundo que en tres meses derrocarían al Presidente Nicolás Maduro, en una actitud descaradamente antidemocrática. No se ocuparon en presentaran leyes en favor del pueblo; no se ocuparon por plantear soluciones a los problemas económicos, ni hada por el estilo. Su obsesiva preocupación fue y es sacar de la Presidencia a Maduro, eliminar la Constitución de 1999, acabar con el chavismo, implantar un gobierno espúreo a costa de lo que sea, incluyendo una permanente escalada terrorista, peor que la de 2014, que ha llevado al país a una tensión constante, destrucción de buena parte de ciudades y de bienes públicos y privados, la trágica perdida de más de cien vidas inocentes , y para colmo, representantes de esa diputaría de la MUD viajaron continuamente al exterior para desacreditar el país y,¡ prácticamente implorar una intervención militar extranjera que pondría en grave riesgo la seguridad del país. Ante esta situación de guerra permanente y ante la imposibilidad del Presidente Maduro de llegar a un dialogo con la Oposición para establecer la paz necesaria y conveniente para todos, amparado constitucionalmente, convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente.

Es así cómo la MUD logró otro record de Guinness: en tan solo un año y siete meses, por su torpeza política y obsesiva conspiración terrorista, no pudo evitar que se instalara legalmente la nueva Asamblea Nacional Constituyente solicitada por Maduro y aprobada por más de 8 millones de venezolanos. En el mismo acto de instalación de esta Asamblea

REGRESARON A LOS SALONES DE LA ASAMBLEA NACIONAL LOS RETRATOS DE SIMÒN BOLÌVAR EN HOMBROS DEL PUEBLO.

Tanto el primer regreso de Bolívar como el segundo, estuvieron acompañados de los retratos del gran bolivariano Hugo Chávez Frías, unidos en el mismo simbolismo.

Estos regresos, repito, tienen una profunda significación simbólica que ni los políticos opositores ni el antibolivarianismo internacional han querido aceptar. De allí su empeño en desterrar el retrato. Saben, muy a su pesar, que Bolívar pervive en el alma y el corazón del venezolano y más allá de sus fronteras. Tanto en la Patria Grande por la que él tanto lucho, como en el mundo entero, Simón Bolívar es el símbolo de la liberación de los pueblos, de la lucha de clases, de la auténtica democracia, del nuevo ordenamiento moral y cívico, de la conciencia patriótica. Es ejemplo de honradez y de desinteresada entrega. Es el símbolo del antiimperialismo histórico. Un símbolo concreto, real, forjado tan solo

en veinte años de heroicas batallas para la liberación y creación de cinco naciones libres e independientes. Heroismo que le costó su muerte temprana.

No es de extrañar entonces, que cuando Hugo Chávez rescata el sentimiento bolivariano, se declara como tal y por ende antiimperialista, y no sólo se declara, sino que lucha por una Patria Grande de inspiración bolivariana, impulsa la creación del ALBA, la CELAC, PETROCARIBE, UNASUR, ( logros que Bolívar no pudo obtener en el momento histórico que le tocó vivir), que crean vínculos multinacionales, opuestos al dominio hegemónico; impulsa la creación de la Constitución de 1999; revive la OPEP; y la gestión de su Gobierno avanza hacia lo social y comunitario; establece la unión cívico-militar para la defensa de los intereses de la Patria; no es de extrañar, repito, que las grandes corporaciones, las fuerzas económicas neocolonialistas, neoliberales, e imperialistas, desataran una guerra contra él: Chávez, el Dictador, (a Bolivar también se le señaló como tal), el opresor, el usurpador de la democracia. Nada de lo positivo de su Gobierno le reconocieron. Se le descalificó implacablemente, dentro y fuera de Venezuela; se conspiró contra él consecutivamente durante los catorce años de su gobierno producto de elecciones absolutamente democráticas. Pero en veintiún años (uno más que El Libertador y como él, tuvo una muerte temprana) Chávez sembró nuevamente el bolivarianismo, nacional e internacionalmente. Es un hecho que nadie puede negar y que tendrá, más temprano que tarde, una consecuencia.

Esta siembra la continúa Nicolás Maduro. Primero, como Canciller y luego, como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, elegido por mayoría, a instancias del propio Chávez que supo ver en él un seguro continuador de su lucha bolivariana: Maduro ha sido totalmente fiel a ese legado de su maestro. No es de extrañar tampoco, que reciba el mismo tratamiento dado a Chávez: primero, la brutal descalificación: un bruto, un ignorante, un chofer de autobús, un vulgar obrero, sin preparación para gobernar, que no sabe de economía y mucho menos de política (ignorando que fue un efectivo Canciller de Chávez y que logró el reconocimiento y respeto de muchos países y la alianza con los no alineados); durante cuatro años consecutivos ha tenido que resistir y ha sabido hacerlo, implacables ataques: guerra económica guerra mediática nacional e internacional, para desestabilizar a su Gobierno; el consabido título de Dictador; una campaña en todos los medios, en todas las formas, para afianzar más todavía la disociación psicótica generadora de odios sociales en su contra, que se convirtieron en una espantosa guerra terrorista nunca antes conocida en el país.

Pero resulta, que este obrero, este bruto, se ha revelado como un gran estratega: ha sabido mantener y consolidar la unión cívico-militar: unión del pueblo con las Fuerzas Armadas profundamente bolivarianas; ante la guerra económica, no han dejado de funcionar todas las Misiones en favor del pueblo; ha implementado el sistema de los claps, ha aumentado los salarios de manera continua para equilibrar en lo más posible el presupuesto de los trabajadores; cuando quisieron desbancar el país sacando millones y millones de billetes de a cien, sorprendió a los ladrones poniendo fuera de circulación los billetes; ha continuado la geopolítica de Chávez, el impulso de inversiones de otras potencias y el fortalecimiento de la OPEP y países no OPEP; está luchando por una economía no rentista, no dependiente sólo del petróleo; a nivel de política interna, ha creado el Carnet de la Patria que es una estratégica manera de crear vínculos; al igual que Chávez, se ha

esforzado por mantener la paz en el país, a fin de impedir el proyecto de Estados Unidos de convertir a Venezuela en otra Siria.

Y como punto clave de su estrategia, en medio de la feroz guerra terrorista opositora, desestabilizadora material y espiritualmente, cuando ya la Oposición interna sostenida por los intereses extranjeros creía que lo habían acorralado y vencido, los dejó mudos de sorpresa al invocar una nueva Asamblea Nacional Constituyente que fue aprobada por los 8 millones y pico de venezolanos ya mencionados; rescató los votos perdidos a causa de las guerra económica, aumentó el chavismo y, se fortaleció como Líder de la Paz. Pero, sobre todas las cosas, le dió a la Oposición interna y externa una soberana lección de política: Maduro, el DICTADOR, los ha conducido al redil: ahora reconocen, que la única vía es la democrática. La vía que señala Maduro.

Ahora, todas estas estrategias, tanto de Chávez como de Maduro, esta lucha titánica contra las fuerzas oscuras imperialistas y neoliberales, cuentan con el soporte constante del pueblo. Es que el pueblo venezolano es libertario: de naturaleza, por la mezcla de indio (sangre rebelde de Guacaipuro), blanco y negro que corre por sus venas sin diferenciación; es contrario a la Oligarquía y es antiimperialista, por su identificación con Bolívar, un oligarca que se apartó profundamente de la Oligarquía para luchar hombro y liberarlo; por su identicación con Ezequiel Zamora por la tabla rasa social que significó la Gerra Federal; por su identificación con Hugo Chávez, que le devolvió a Bolívar, lo visibilizó y le levantó el ego; y con Nicolás Maduro por su lealtad al legado bolivariano de Chávez.

Esta conciencia libertaria y bolivariana arraigadas en el inconsciente colectivo venezolano, más allá de las penurias y manipulaciones mediáticas, es la causal de las permanentes derrotas de todas las derechas nacionales e internacionales. Es por eso el empecinado empeño de ellas por destruir todo simbolismo bolivariano

Pero el pueblo venezolano al tomar consciencia de quienes son los traidores que quieren entregar la Patria a los intereses imperiales, por dos veces consecutivas y en un período de quince años

TRAJO DE REGRESO LOS RETRATOS DE BOLÌVAR COMO UNA MUESTRA INSOSLAYABLE DE SU BOLIVARIANISMO.



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