Pdvsa y los (ex) pedeveseros

El sancocho de la gallina de los huevos de oro

INTROITO

Oriental, principalmente los playeros, y entre estos los cumaneses, que no le guste un sancocho está enfermo y no quiere a su mamá. Con eso lo digo todo y espero que quede bien claro. Uno no aguanta dos pediítas para hacer un sancocho. Pero no es como piensan y creen muchos que hacer un sancocho es llenar un canarín (olla en cumanés) con agua y echarle las presas (pescado o pollo, por ejemplo), la vitualla (ocumo, yuca, auyama y ñame) y la verdura (tomate, cebolla, ají dulce, monte). No señor. Un sancocho es algo más que eso. Es todo un ritual. Es una excusa, pues. ¿Para qué? Para conversar, echarse vaina, hablar de mujeres (el sancocho es una actividad muy machista). Pa’ ponese al día… Y el sancocho es público. Que lo vea todo el que quiera.

LOS SANCOCHEROS

Los sancocheros de verdad verdad pertenecen a una especie en peligro de extinción. Por lo general se ubican socialmente en una “Twilight Zone” entre la clase media baja y la clase baja alta. Por ejemplo, por ser profesionales universitarios están en la clase media, pero por ejercer el trabajo de taxista están en la clase popular ¿qué les parece? Y siempre se acompañan de sus compinches del barrio que son como ellos (de la clase popular media o alta).

A veces uno observa, aunque es una rareza, a alguien de la clase media media o alta (un médico comercialmente establecido, por ejemplo) “metido” en un sancocho a la vista del público. Esta gente, aún cuando muchos se mueren por un sancocho, les da pena que los vean en tal actividad, y prefieren hacerlo encapillao.

EL SANCOCHO

Lo primero es decidir de qué se va a hacer el sancocho: pescado, pollo, res, gallina, son los más populares. En los de res hay variantes: de lagarto, de costilla, de hueso e’ rabo, o mezclas de estas presas. No faltan los que “cruzan” el sancocho: pollo o gallina con res. Y también hay los superextremistas, como un hermano mío cuyo favorito es chivo con pescao salao.

Después que se toma la decisión, que no es fácil, comienza el verdadero ritual: la compra del material (insumos) en bodega, nada de abasto o supermercado. Escoger las presas: verlas, a veces olerlas, enseñárselas a los combistas (¿qué te parece? ¿se ve bien? Cuidándose las espaldas. Por si acaso). Escoger la vitualla y la verdura. Regatear. Tratar de robarse un pedacito de yuca o un tomate. Y después de seleccionar y pagar los ingredientes del sancocho, la bebida. Dependiendo del nivel de pelabolismo se compra ron o güiski o anís. Como el sancocho es en la orilla del río (por supuesto!!!) la cerveza no pega. Ésta pega es en la playa, pero aquí no pega sancocho ¿entendieron?

Y a leña. Nada de gas. No señor. El ritual continúa: escoger la leña. Acomodar las topias, prender la leña, atizar. Mientras tanto otros pelan y pican la vitualla, pican la verdura, las lavan, montan el canarín. Si el sancocho es de pollo o gallina, hay que escoger al animal y “beneficiarlo” (tremendo beneficio). Si hay que desplumarlo, primero hay que calentar agua para facilitar este procedimiento. El chef dirige el proceso, y los pinches ayudan. Y mientras el sancocho avanza, palo y palo, con baños cortos en el río. Ah!!! Este comunismo me está matando….Y después, a comer.

Uno de los sancochos más comunes es el de gallina. Y de verdad que son sabrosos. Uno repite plato tras plato y después se mete en la pocita del río a podrir, con un anicito pa’ el frío, que ya a esa hora comienza a pegar. Una de las “presas” o “postas” de la gallina que algunos prefieren es la “madre”: órganos reproductores que generalmente están llenos de huevos en diferentes niveles de desarrollo. Hasta aquí llegó ese fenotipo. Esta madre no dará más pollitos.

La gente del campo no mata una gallina que esté en plenitud de “ponimiento”. Ni pendejos que fueran. Matan (“benefician”) a la gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna) que ya no da más. Pura vivencia. Cuidan su ponedora. No son ni brutos ni estúpidos.

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO.

Algunos dicen, dependiendo de la ubicación geográfica, que no fue una gallina sino una gansa. No importa. Lo trascendente es que la moraleja funciona: no seas agallúo (avaro en cumanés: tiene muchas agallas). Las gallinas, en lo mejor de su época, ponen un huevo diario. De las gallinas de raza ponedora, de las mejores del mundo, se espera un promedio de doscientos y pico huevos por año: menos de un huevo por día, y cuando este promedio baja a niveles críticos, es decir, en el momento que sale más caro alimentar la gallina que los huevos que pone, hasta allí la trajo el río. Matadero con ella.

Si no se acuerdan de la historia de la gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna) de los huevos de oro les contaré que hubo un tipo que no se conformó con un huevo de oro diario, sino que mató a la ponedora para sacárselos todos de una vez. Y peló bolas. Bruto, ¿ah?

PDVSA

La industria petrolera nacional, PDVSA, es una ponedora de huevos de oro. Lo único anormal era (afortunadamente era) que el cuidador de turno de la gallina (los PEDEVESEROS) y el administrador de la finca (los gobernantes) se quedaban con casi todos los huevos, y los que pocos huevos que “sobraban” había que repartirlos entre los demás venezolanos. En la época puntofijista esto fue particularmente escalofriante. Desde el 75 pacá los cuidadores de la gallina comenzaron a entregar menos huevos, con la excusa de que los costos habían aumentado. Los administradores de la finca de esa funesta época (AD, COPEI, CONVERGENCIA-MAS) nunca le reclamaron nada a los cuidadores, y simplemente se dedicaron a repartirse entre ellos más huevos, de los pocos que le entregaban, y por supuesto ¿qué quedaba para repartir al resto de los venezolanos? Miseria. En detrimento de la calidad de vida de los otros pobladores de esta pequeña Venecia.

En el año 2000 la gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna) puso alrededor de 53.000 millones de huevos de oro. Los cuidadores se quedaron con 43.000 millones, y le entregaron al gobierno la diferencia. Para 10.000 ejecutivos de PDVSA la mayor parte de esos 43.000 millones. Pongámosle 40.000 millones: 4 millones per cápita (de dólares, por si acaso). Al resto de los venezolanos, 23 millones, nos tocó algo así como 474 dólares para cada uno. Justo, no? La avaricia de la gentuza del petróleo (y demás especimenes ahora ex pedeveseros) no tiene nombre ni límite.

Y así fue hasta que los cuidadores de la gallina, enconpinchados con los empresarios vendedores de alimentos y otros insumos (FEDECÄMARAS, CONSECOMERCIO), algunos obreros recoge mierda (de ponedora, por supuesto) (Carlos Ortega, Manuel Cova, Alfredo Ramos) y politiqueros lambucios de turno (Américo Martín, Teodoro Petkoff, Timoteo Zambrano, Andrés Velásquez), quisieron quedarse con ella, pa’ ellos solitos, y se engañaron con el administrador de la finca, Chávez, quien no solo impidió la acción robigallínica sino que envió a estos cuidadores bien lejos al carajo. Y a sus compinches los tiene en la mira.

LOS (EX) PEDEVESEROS

¿Mataron la gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna) de los huevos de oro? Veamos. Los grandes cacaos, los cuidadores de la ponedora que estaban hasta los tuétanos metidos en el negocio de colocar los huevos en el mercado, esos, se metían un gran billete. Parece increíble. Esos carajos deben haber acumulado, cada uno, miles de millones de bolívares. MILLARDOS por cabeza. Así que para ellos ¿es gran cosa que les quiten la gallina?. Bastantes huevos tienen guardados. Entonces, ¿por qué su “lucha”?. La respuesta es muy sencilla: avaricia. Recuerden la moraleja. Hay un caso espeluznante que sería bueno comprobar: el de Edgar Paredes, ex presidente de PEQUIVEN. Este golpi-fascista y que se metía un paquete anual de más de 800 (OCHOCIENTOS) MILLONES de bolívares. Como pago por sus servicios. Sin contar con las comisiones, chanchullos, toquecitos (como dice Cilia Flores), etc, etc, etc. Y así como este espécimen hay un bojote.

Otros, cuidadores de nivel medio de la ponedora, parece (no están muy seguros) que sí mataron su ponedora. Muchos tienen más de un apartamento, resorts, casas, locales comerciales, ahorros en dólares, vehículos, los hijos en colegios de “sangreazul” y/o en el exterior, viajes a su primera patria (USA), y se daban la gran vida. Un sueldo (paquete anual) muy bueno (cada vez que digo paquete me acuerdo de la canción colombiana ”Paquete e’ clavo”). Pero no van a seguir recibiendo su entrada mensual y mucho menos sus “bonos” de vacación, de fin de año, etc.. Y eso les va a pegar bien duro. Ni seguro médico. Aún cuando mucho de estos carajos y carajas puede vivir de sus rentas, todos lloran el velorio de la gallina. “Su” gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna). En particular los cincuentones, quasi-jubilables o quasi-jubilados. No salen de su asombro: ¿pero si Juancho me garantizó que Chávez no pasaba del 5 (de diciembre)? ¿Y ahora quién podrá defenderme?, dicen, todavía alucinados. Ni el Chapulín Colorao. A llorar al valle. ¿Quién los va a contratar a esa edad? ¿Y con ese currículo? Perdieron unos huevos fijos, constantes, por la “madre”. Mataron la gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna). Brutos, ¿no?

Para los, ahora ex, cuidadores relativamente jóvenes este coñazo es asimilable. Mataron su ponedora de huevos de oro. Su futuro, aunque de momento no está suave, tiene mucho que recorrer. Con seguridad conseguirán trabajo, montarán empresas. Pero por los momentos a recortar (recortar de verdad) gastos. Muchos quebrarán, perderán vehículo, apartamento. Se mudarán con sus padres. Pero tienen muchos años por delante. Y alguna experiencia. Ojalá aprendan de la moraleja. Y cuiden la próxima ponedora de huevos de oro que consigan.

Hay otros ex cuidadores de la ponedora que estaban en la época del entrenamiento, del aprendizaje. Los más fanáticos. Jóvenes al fin. Apoyando como locos a los cuidadores del nivel más alto. Jalando bolas parejo. Estos son los que de verdad dan lástima. Comenzando a vivir como adultos y les dan tremendo carajazo. Mataron su gallina (o gansa o pava o guinea o faisana o cisna). Digo que dan lástima porque ya ellos se veían, en un futuro no muy lejano, como unos Juan Fernández, unos Horacio Medina, unos Edgar Paredes. Qué falta de creatividad. Frustrados quedaron. Como perro en platabanda: mirando pa’ todos lados y sin poder ir pa’ ninguno. Sus sueños de grandeza se volvieron ñinga, piajitos (pedacitos, en cumanés). Por allí andan rumiando su derrota, pidiéndole a sus dirigentes que los ayuden. ¿Qué los ayuden? Sí, como nié. Ya verán la “solidaridad” de estos fascistas. Pa’ que aprendan. Con los ojos ambilaos: ¿Y ahora cómo coño pago el carro (y el apartamento y el resort y las tarjetas? Y la mujer preñá. Sin seguro HCM (ese sí era un señor seguro). A parí en un ambulatorio. Pa’ que sepan lo que es bueno. Sarna con gusto no pica. Y si pica, no mortifica. Como Chacumbele, pues.

CODA

Pa’ lo que quedaron los terroristas saboteadores ex pedeveseros: Cómanse su gallina en un sancocho. Y pensar que se creían lo más arrecho del mundo. Menos mal que los bajaron de esa nube.

Mientras la nómina estilo Juan Fernández hizo su acto heroico por simple avaricia (no solo económica: también querían el poder político, sin elecciones ni nada), los demás ahora ex pedeveseros lo hicieron por puro egoísmo y más avaricia, y fundamentalmente por una gran arrechera contra Chávez y todo lo que oliera (o hediera) a Chavismo. Disociación Sicótica. Eso los mató.

Tan brutos fueron todos que a ninguno se le ocurrió un Plan “B”. Pura prepotencia. Desdeñaron a Pascal y a Fermat (La Teoría o Ley de las Probabilidades). Ni siquiera pensaron en la Ley de Murphy. Así que es un mojón bien montao eso de que “son el cerebro del país”. Pura pantalla. Cualquier profesor universitario de Agregado pa’ arriba se los mete en un bolsillo. Ganando menos de la décima parte de lo que ganaban ellos.

¿Quién es más bruto, ah? ¿la gente del petróleo o la del campo?.

LUIS RIVERO LGRIVERO@HOTMAIL.COM

Maturín, 05 de Marzo del 2003

PD: Si no es en sancocho, por lo complicado, se pueden comer la gallina en tarcarí, con arroz y tajadas. U horneada. Con papas al vapor. Buen provecho.

Otra PD: También pueden embalsamarla, y colocarla en un lugar bien visible. Y rezarle todos los días pa’ quel bicho se vaya…

Otra PD: También pueden congelarla al estilo Walt Disney, y esperar hasta que Chávez se vaya para revivirla. Pero por favor siéntense, porque parados se van a cansar.



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