A la izquierda autónoma y al chavismo crítico: Es hora de la fragua de un nuevo movimiento emancipador

Escribimos esta Carta Abierta en el momento en que se consuma un fraude colosal contra el pueblo venezolano. La elección de la constituyente madurista representa el colapso del país tal cual lo conocimos en el último siglo, la bancarrota de un Estado rentista agotado y el desmontaje de la República. De igual forma coloca en serio riesgo la integridad de la Nación y la amenaza con su disolución.

De esta manera abre la puerta a un periodo de cruel rapiña imperial y del capital financiero y mafioso, bajo cualquiera de sus actuales "banderas nacionales". Donde la violencia y represión crecientes serán la ley y donde las penalidades y sufrimientos de los más humildes, los oprimidos y los excluidos, alcanzarán picos no conocidos en la historia moderna de Venezuela.

Dos cúpulas políticas irresponsables y criminales, han cavado las trincheras desde las cuales se lanzan a la disputa por el saqueo, control y negociación con el gran capital, de nuestros recursos naturales y las condiciones de vida de nuestro pueblo. Lo hacen aunque para ello deban provocar un carnaval sangriento.

La falsa polarización que han buscado y que en alguna medida han conseguido estas cúpulas, pretende arrastrar a amplios sectores de la población a defender los espurios intereses que cada una de ellas persigue. Y están dispuestos a hacerlo, como hoy volvió a quedar demostrado, a costa de la vida de miles, la integridad de centenares de miles y la miseria de millones.

Es importante comprender, en primer lugar, que la tenue luz de expectativas, por la vuelta a una normalidad relativa, que podría haber existido hasta el día previo a la falsa elección constituyente, se ha desvanecido completamente. El madurismo y la cúpula del PSUV han cruzado el umbral que separaba su vocación autoritaria con mascara "democrática" y "pacífica", para llevarlo al terreno de un intento de contrarrevolución abierta, con métodos de guerra civil selectiva, que ya se están aplicando. En segundo lugar, la incapacidad, la soberbia y el elitismo manifiesto de la cúpula de la MUD y su apuesta descarada por un foquismo violento y por la injerencia gringa, dejó sin posibilidades de conquistar un triunfo democrático a los que sincera pero equivocadamente los siguieron, arriesgaron sus vidas e incluso las perdieron, creyendo que así se lograría un cambio progresivo.

Más allá de la guerra de los números e imágenes con la que durante hoy y en los próximos días se intentará legitimar la elección de los supuestos constituyentistas, el hecho es que este 30 de julio de 2017 será recordado como el día en que entramos de lleno en un periodo oscuro, de tiempos tumultuosos, cada vez más violentos y difíciles, que exigen definiciones individuales y colectivas contundentes.

Los próximos meses o semanas determinaran el tablero político, social, cultural y económico, incluso la integridad territorial del país, para los próximos años o décadas. Ante esto nadie puede permanecer indiferente o creer que estará a salvo de las consecuencias que estos tiempos traerán a la Nación y a su pueblo.

Pero estos también son tiempos de rupturas, de quiebres de viejas hegemonías, de derrumbe de creencias ilusorias y del final de falsas lealtades, y son, sobre todo, tiempos de gestación y parto de nuevas esperanzas.

Hoy, de un lado se ubican aquellos que frente a las amenazas con que el imperialismo norteamericano y la cúpula de la MUD chantajean a la cúpula del gobierno/PSUV y al país, o que presionados por la presión, las coacciones y el maltrato del aparato de control estatal, se subordinan o despliegan una solidaridad automática, vergonzosa y acrítica con el madurismo. De otro aquellos que rechazan el autoritarismo, la represión descarada, la entrega, la miseria, a la que nos está llevando el PSUV/gobierno, y equivocadamente creyeron, frente a la falta de alternativas, que la cúpula de la MUD le era útil para rescatar la Constitución del 99, la democracia y detener la violencia.

Pero hay un tercer sector que ha ido tomando fuerza en los últimos meses, ha ido creciendo, y que fue formando su personalidad y empieza a aparecer como una nueva referencia política por fuera de estos dos campos. Y que, de hecho, se convirtió en un fenómeno político, es el que en la prensa local e internacional ha llamado primero "chavismo crítico", y que ahora intentan etiquetar como "chavismo no madurista". Este sector incluye a militantes y grupos de izquierda o democráticos que quizás por no provenir del chavismo o haberse separado de él hace tiempo, han sido invisibilizados por los medios.

A una parte sustantiva de este sector es que nos dirigimos, incluyendo a su parte de izquierda crítica y autónoma, que mantiene los sueños emancipadores que surcaron la primera década del Siglo XXI en nuestro país y en América latina, que es capaz de enfrentar sin temores el balance necesario del proceso bolivariano y de Chávez.

A los que se empezaron a organizar contra la burocratización brutal que llevo a la cúpula del PSUV y sus "aliados" del GPP a poner un signo igual entre el partido y el estado. A los que dieron un paso para enfrentar el decreto del Arco Minero del Orinoco, y deciden luchar contra la entrega expresada en las Zonas Económicas Especiales y la ampliación de la frontera extractivista, la profundización de la primarización del país y la sumisión al capital financiero. A los que rechazan el avance autoritario, el avasallamiento de derechos humanos, económicos, sociales y buscan reestablecer la Constitución del ’99, que es hoy, en el país, la única forma de defender la democracia que agoniza.

A aquellos que repudian que se continúe pagando una deuda externa ilegitima a costa del hambre y la salud del pueblo. A los que están cansados de la impunidad de las cúpulas y del desfalco corrupto a la nación. A los que rechazan la injerencia extranjera porque mantienen los sueños bolivarianos de luchar por una nueva independencia. A los que se ubican en el terreno de una izquierda nueva, critica de su propio legado, que señala y busca propuestas para superar la gravedad de la crisis civilizatoria a la que nos ha llevado el sistema del capital. A los que luchan contra la opresión de género, la segregación racial, la opresión cultural y material sobre los pueblos originarios. A aquellos que se oponen a la destrucción de la naturaleza y la vida y que proponen y buscan alternativas sustentables al modelo extractivista y depredador. A quienes luchan contra la explotación del trabajo, a los sindicatos y consejos de trabajadores honestos que se plantan contra el patrón, sea éste privado o del estado. A los jóvenes y estudiantes que con valentía defienden su futuro en las calles, en las universidades públicas y privadas, incluso en las del gobierno a pesar de la retaliación y el amedrentamientos.

Somos muchos pero hemos estado separados por largo tiempo. Han intentado, muchas veces con éxito, inocularnos desconfianza para mantenernos divididos. Cada uno a nuestro turno hemos sido retaliados, perseguidos y acusados de traidores y agentes de la CIA o de hacerle el juego a la derecha y lo seguimos siendo. Pero todo tiene un límite y cada uno de nosotros fue encontrando el suyo. Hoy tenemos que vencer la desconfianza, procesar los matices producto de nuestra diversa procedencia ideológica y construir, reconociendo y respetando la diversidad vital que expresamos, un espacio común de reflexión, elaboración y acción.

En los últimos meses hemos compartido espacios y plataformas de lucha por puntos comunes. Espacios que han sido útiles, además, para reconocernos y aprender a procesar, no sin tropiezos, algunos de nuestros diferentes puntos de vista en busca de las síntesis que ayudaran a esa lucha. Espacios que hay que mantener y ampliar porque la lucha que les dio origen y sentido es ahora más necesaria que antes.

Pero hoy estamos llamando a poner en pie otra iniciativa. Una de alcance más integral y estratégico. Una que ayude a superar la orfandad de orientación y liderazgo global, en la que ha quedado nuestro pueblo por la derrota desde adentro de un proyecto que soñó liberador y la traición o la defección de aquellos que creyó sus dirigentes.

Se trata, a partir de una revisión crítica y autocrítica de los errores del proceso bolivariano, de reconstruir desde los cimientos un proyecto nacional y nuestro americano. Se trata de construir un movimiento de izquierda, democrático, plural, inclusivo de las corrientes del pensamiento y la acción emancipatoria. Con respeto a las identidades particulares y en la búsqueda de avanzar desde la articulación en la lucha a la construcción de una nueva síntesis de elaboración y acción política.

La que proponemos es una tarea ardua y compleja. Pero la hora es ardua y compleja. Es una hora de definiciones y de asumir desafíos, de conquistar la autonomía e independizarnos de todo tipo de tutelas. Es la hora de los hornos, de poner manos a la obra y de colocar en la fragua un nuevo movimiento emancipador.

Equipo Operativo Nacional de Marea Socialista.

Caracas, 31 de Julio de 2017.



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Corriente de militantes del PSUV. ¡Ni Burocracia Ni Capital, Socialismo y más Revolución!
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