Despolarizados y descafeinados

Una postura que vienen asumiendo públicamente varios interlocutores de la izquierda opositora es lo que ellos llaman la "despolarización" (ver https://www.aporrea.org/actualidad/n308976.html). Para estos voceros, el gobierno y la MUD son bichos del mismo charco enfrascados en una mera disputa por el poder. Para ellos no existe una ofensiva imperial-fascista, sino una querella que apela a la violencia para "resolver las diferencias." No hay en sus planteamientos un sólo señalamiento al cerco internacional, a las agresiones de Almagro, ni a la injerencia de Estados Unidos. No reconocen ningún deslinde ideológico ni programático. No llaman a cerrar filas contra el peligro de una dictadura neocolonial "de transición".

Dan por sentado que el pueblo no "alineado" es una suerte de mayoría clara en su determinación de erigirse en bloque alternativo, lo que nada tiene que ver con la realidad. Hablan de la "violencia represiva del Estado", cuando lo que en verdad ocurre es un asedio al Estado, el cual debe actuar a pesar de los riesgos de excesos en el uso de la fuerza. Pero de no ser por esa mínima contención, ya la "media luna" estaría en poder de los mercenarios paramilitares y el oeste de Caracas en llamas.

La debilidad clave de ese fútil argumento es el "día después", el "cómo" de una distensión capaz de borrar la profunda e irreversible brecha entre la revolución chavista y la brutal reacción incubada desde la propia investidura del Comandante Chávez, expresión de la inevitable polarización de clases. Ese argumento debieron haberlo esgrimido ya en 1998. Es más, debieron haberlo hecho desde febrero de 1989. Parecen interpretar que la MUD busca el simple derrocamiento del gobierno y no la destrucción de todo lo que huela a chavismo, incluyéndolos a ellos mismos.

Si les ha nacido la voluntad de hacer oposición contra Maduro, pues bien, están en su derecho, pero en ese afán no han hecho sino converger con la derecha. ¿Piensan que de verdad poseen algún poder de convocatoria? ¿Son capaces de mover masas para emerger como la pretendida referencia política que se arrogan? Un gobierno "socialista" de estos actores, ¿sería bien recibido por Estados Unidos y la derecha criminal? ¿Acaso no le harían también la guerra? ¿Acaso no caerían en la "polarización" como le pasó a Allende, a los sandinistas, y a todos los que han osado emprender una revolución?

La izquierda despolarizada y descafeinada apenas puede ofrecer la tradicional demagogia de la petulancia intelectual y el horror a los compromisos peligrosos, lo que termina siempre en extravío y "centrismo" pusilánime. Tomo la palabra de una de sus voceras, Oly Millán, de que "el país necesita de definiciones". Ciertamente, la definición que está asumiendo el país revolucionario es avanzar hacia la Constituyente del poder popular pleno, luchar contra el aparato liberal-burgués todavía en pie, y derrotar contundentemente a la derecha fascista.

land.salvat@gmail.com



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Alejandro Landaeta Salvatierra


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